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Lagartos y lagartijas

Los lagartos son animales capaces de convivir fácilmente con el hombre. Puedes verlos en los jardines, en los árboles y en el campo. De este grupo, las lagartijas son las más conocidas; de hecho, muchas veces habrás visto alguna e incluso habrás intentado capturarla para poder observarla mejor.

El lagarto posee cuatro patas, cinco dedos en cada una de ellas y es muy parecido a los reptiles primitivos. Su largo va desde menos de cinco centímetros hasta los tres metros. ¿Te imaginas si te encuentras con un lagarto más grande que tú? Por si no lo sabes, son capaces de adaptarse a medios tan distintos como el terrestre, arbóreo, subterráneo o acuático. Las patas pueden ser largas o cortas, robustas o delicadas.

El más grande de los lagartos es el monitor; en la India existe uno que se llama dragón de Komodo, y puede llegar a medir tres metros. Es cazador y muy voraz.

Por otra parte, la mayoría de los lagartos y lagartijas tienen una peculiaridad que les permite escapar a las más insólitas persecuciones de sus depredadores. Cuando se ven atacados, se desprenden de su cola (proceso llamado autotomía), la que se queda moviendo violentamente, desconcertando a su atacante e impidiéndoles escapar. Con posterioridad, la cola se regenerará.

Existen sólo dos especies de lagartos venenosos, llamados monstruos de Gila, del Género Heloderma.

La iguana

A este grupo también pertenecen las conocidas iguanas, que seguramente habrás visto más de una vez; o, quién sabe, tal vez tengas una de mascota en tu casa. Por lo general viven en climas tropicales y miden entre treinta centímetros y un metro y medio.

Culebras y serpientes

Las serpientes no tienen patas, su cuerpo es alargado y está cubierto de numerosas escamas. Tienen numerosas costillas y poseen un solo pulmón.

Varias veces en su vida, estos animales deben cambiar su piel (proceso de muda). La nueva piel se forma debajo de la piel vieja, que desechan. La muda comienza por la cabeza hasta desprenderse totalmente de ella. Considerando que las culebras son poiquilotermas, para calentarse se ponen al sol, y cuando este no aparece, buscan un buen refugio donde pasar el frío. A veces se juntan muchas de ellas en el mismo lugar.

Las serpientes son animales carnívoros y se alimentan básicamente de mamíferos, aves, otros reptiles, peces e incluso insectos y huevos. Para localizar a sus víctimas, utilizan más que nada el olfato; siempre se comen animales vivos o recién muertos y se los tragan enteros, partiendo por la cabeza. Pero esto es en los adultos, ya que las crías normalmente comen insectos y otros invertebrados.

La mayoría de ellas viven en tierra firme. Pero hay otras que han escogido el agua como hábitat natural. Las serpientes acuáticas tienen los orificios de la nariz en la parte superior del hocico y poseen la capacidad de cerrarlos cuando se sumergen bajo el agua; para respirar sacan la cabeza y asoman la punta del hocico.

Para reproducirse, las hembras permanecen en el agua y mantienen los huevos en su interior hasta que están listas para dar a luz, aunque existen otras que deben salir del agua para poner sus huevos.

Estos animales pueden medir desde unos pocos centímetros hasta unos cinco o nueve metros de largo. Las más grandes que se conocen pertenecen a la familia de los boídos, y son las llamadas pitones, boas y anacondas. Se alimentan principalmente de aves y mamíferos. Si bien no son venenosas y no suelen atacar al hombre, pueden ser muy peligrosas, por su gran tamaño. Las boas se pueden encontrar en México, Sudamérica y Madagascar, mientras que las pitones viven en África, Filipinas y Australia. La anaconda, por su parte, es la más grande que se conoce, ya que puede llegar a medir nueve metros de longitud. Vive en los ríos Amazonas y Orinoco. Los boídos matan a sus víctimas apretándolas con sus poderoso cuerpo, impidiéndoles la respiración y quebrándoles algunos huesos.

¿Sabías que?

Las serpientes son capaces de engullir presas más grandes que su cabeza e incluso su propio cuerpo, debido a que pueden separar ambas mandíbulas y a la flexibilidad de su cuerpo. A veces, la digestión de las enormes presas puede demorar semanas y hasta meses.

Las culebras chilenas son venenosas, pero no son un peligro para el hombre. Su veneno solo es efectivo para pequeños animales, como roedores, aves y reptiles. Además, la posición de su colmillos impide la inyección del veneno por mordidas superficiales.


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