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Arcos Arlegui, Santiago

Fundador de la Sociedad de la Igualdad 1822-1874. El objetivo de Arcos era crear una organización controlada por artesanos, destinada a educar al pueblo y crear conciencia en él de sus derechos a un mejor salario, trato y habitaciones dignas, entre otras aspiraciones.

Santiago Mariano del Carmen Arcos Arlegui nació el 25 de julio de 1822 en Santiago y fue el cuarto hijo del matrimonio integrado por el español Antonio Santiago de Arcos Arjona y la criolla chilena Isabel Petronila Arlegui Rodríguez.

Cuando Bernardo O’Higgins abdicó (1823), Antonio Arcos -muy cercano al Libertador- huyó hacia Mendoza, regresando después en busca de su familia y emigrando con ella a París, Francia. Arcos Arlegui se educó en esa ciudad, sin seguir una carrera universitaria, y se convirtó en un autodidacta con amplios conocimientos.

El joven se embarcó hacia América en 1844 y llegó a Chile en 1848, donde pronto se hizo parte de la sociedad santiaguina. Junto a un grupo de intelectuales, fundó en 1850 la Sociedad de la Igualdad. En este mismo período se casó en forma secreta con Francisca Javiera Ugalde y Montt; de este matrimonio nacieron dos hijos.

Se suicidó en París el 23 de septiembre de 1874, desesperado por el cáncer que lo afectaba.

La miseria parisina cambia su vida

En medio del lujo hogareño, Santiago Arcos se sorprendió con los barrios pobres de París y la miseria en que vivían miles de hombres, mujeres, y niños que pese a su corta edad debían trabajar. Hacia 1840 comenzó a frecuentar grupos socialistas y a los 21 años se convirtió en un decidido propagador de estas ideas. Se dio cuenta de que la Revolución Industrial que tanto saludaban los burgueses como su padre, a la vuelta de unos años provocaría también una revolución social. Esta realidad pronto lo puso en contra de su progenitor, por lo que abandonó su casa a los 25 años de edad.

En 1845 conoció a Francisco Bilbao cuando este llegó a París, e intentó acercar al chileno a las ideas socialistas. Sin embargo, Bilbao prefirió estudiar los fundamentos del cristianismo con Edgard Quinet.

Centro de la atención santiaguina

Cuando Santiago Arcos anunció que viajaba a Chile, fue apoyado económicamente por su familia, quizás para que a los parientes santiaguinos de los Arcos Arlegui no les pareciese que les había ido mal en Europa.

Se embarcó en Inglaterra rumbo a América en agosto de 1844. En New York, Estados Unidos, conoció a Domingo Faustino Sarmiento, con quien vino hasta Chile, llegando a Valparaíso el 24 de febrero de 1848.

Tras arribar a Santiago el 1 de marzo, pronto se convirtió en el centro de las tertulias capitalinas. En septiembre realizó un viaje a las pampas argentinas, aventura que publicó enero de 1849 en la Revista de Santiago bajo el título de Cuentos de Tierra Adentro o Extracto de las Apuntes de un Viajero.

Difunde sus ideas en Chile

Siendo acaso el primero en hablar de socialismo en el Club de la Reforma y espantar a los patriarcas liberales con ideas sobre los derechos del pueblo, a Santiago Arcos pronto se le acabaron las invitaciones a las casas de la elite. Más aún cuando su familia regresó a Chile luego de la revolución en Francia, y estableció el Banco de Chile de Arcos y Cía., en octubre de 1849.

El oscuro pasado de su padre -quien era considerado un personaje no confiable por negocios anteriores poco claros en el país- hizo fracasar la empresa. Así, mientras el padre creaba la primera organización de crédito en Chile, el hijo pensaba en crear una organización socialista con los obreros.

Por los derechos del pueblo

Bajo los modelos europeos de alianza, Arcos esperaba formar un grupo con los artesanos, por lo cual se contactó con estos a través de Eusebio Lillo y José Zapiola, quienes habían trabajado en ambientes populares.

El objetivo era crear una organización controlada por artesanos, destinada a educar al pueblo y crear conciencia en él de sus derechos a un mejor salario, trato y habitaciones dignas, entre otras aspiraciones.

En enero de 1850, con la llegada de Francisco Bilbao desde Europa, se dio el último impulso a este nuevo referente, constituyéndose la Sociedad de la Igualdad a finales de marzo de ese año. Sus pricipales integrantes fueron: Santiago Arcos, Francisco Bilbao, Eusebio Lillo, José Zapiola, el artesano sombrerero Ambrosio Larrecheda, los sastres Cecilio Cerda y Rudecindo Rojas, Manuel Guerrero y Francisco Prado Aldunate, el obrero Mondaca y el ex oficial Luciano Piña Borcosqui.

La primera sesión

La Sociedad se instaló en los salones de la filarmónica, casa de Mariano Ariztía, en la calle San Antonio esquina Catedral. En la primera sesión oficial fueron aprobados los reglamentos y estatutos, redactados por Arcos y Zapiola. También, fueron aprobados tres principios que propuso Bilbao: reconocer la soberanía de la razón como autoridad de autoridades, la soberanía del pueblo como base de toda política, y el amor y fraternidad universal como vida moral.

Luciano Piña propuso el nombre de la Sociedad y que sus integrantes se llamaran entre sí ciudadanos. La junta directiva estuvo compuesta por Lillo como presidente; Guerrero, vicepresidente; Bilbao, secretario; Zapiola, segundo secretario; y Arcos, Larracheda, Prado y Cerda directores.

Organización y periódico

La Sociedad se organizó en grupos. De aquellos que se conformaron se conservan pocos datos, pero se sabe que el número 6 estuvo presidido por Arcos y tuvo de secretario al joven Benjamín Vicuña Mackenna. En abril de 1850 se contaban 7 u 8 grupos, con 200 socios aproximadamente.

Además, se imprimió el periódico El Amigo de Pueblo, que levantó gran polémica entre los liberales y el gobierno, por su decidida oposición al candidato presidencial Manuel Montt, y por sus ideas de educación del pueblo. En él, Arcos escribió el 16 de abril: “¡Ha llegado el momento en que la clase obrera adquiera conciencia de su poder…!”.

Rechazo y decepción

Las reacciones a la radicalidad de los discursos de Arcos no partieron desde el gobierno, sino desde el interior de la misma Sociedad. Otros de sus integrantes comenzaron a responder a los artículos de Arcos en el periódico, frenando la posibilidad de una revolución como este lo propugnaba.

Se buscó apartar a Arcos de la directiva de la Sociedad y este hizo un último esfuerzo por redirigir la organización, que lentamente estaba siendo dominada por los liberales del ex Club de la Reforma, desplazando a los artesanos. Sus esfuerzos fueron en vano. Fue así como para Arcos, la Sociedad fue perdiendo sus objetivos iniciales de educación del pueblo en sus derechos, y se había convertido en centro de reunión solo para atacar la candidatura presidencial de Manuel Montt.

El gobierno disuelve la organización

Alejado de la directiva de la Sociedad, Santiago Arcos se dedicó a redactar un folleto titulado La Contribución y la Recaudación, en el cual propuso una nueva ley de impuestos, fruto de sus influencias intelectuales europeas.

En tanto, el gobierno solo esperaba una excusa para intervenir y disolver a la Sociedad, y esta se presentó en noviembre de 1850, cuando un motín en San Felipe llevó al gobierno a decretar estado de sitio y disolver la organización apresando a sus directores.

El destierro

Ante la actitud de las autoridades Arcos se escondió, pero finalmente fue detenido el 23 de noviembre, tras ser delatado por una mujer. Se le deportó al Perú, de donde siguió viaje hasta California, Estados Unidos, radicándose allí hasta 1852. Intentó volver a Chile, sin embargo, a su llegada fue encarcelado y expulsado en forma definitiva junto a su esposa e hijos.

Vivió en Mendoza y luego en Buenos Aires, Argentina, donde enviudó y perdió a uno de sus hijos. Luego de la muerte de su padre, recibió una parte de la herencia que este dejó, lo que le permitió trasladarse a España donde siguió ligado a actividades políticas.