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Arafat, Yasser

Líder que decidió luchar durante 40 años en diferentes guerras, resistencias, pactos y labores, para conseguir un Estado independiente palestino y la ansiada paz.

Datos biográficos

Nació el 4 de agosto de 1929, en El Cairo, Egipto. Fue el quinto de siete hermanos y su verdadero nombre era Muhammad Abd al-Rahman ar-Rauf al-Qudwah al-Husayni. El padre fue un comerciante textil, con algunos ancestros egipcios; su madre provenía de una prominente familia palestina de Jerusalén. Estudió ingeniería en la Universidad Rey Faud I (conocida después con el nombre de Universidad del Cairo). Aquí comenzó su vida política, presidiendo la Asociación de Estudiantes Palestinos (entre 1952 y 1956).

Una vez que concluyó sus estudios, fue teniente segundo en el ejército egipcio durante la crisis del Canal de Suez. Luego se trasladó a Kuwait y trabajó un tiempo como ingeniero, hasta que creó su propia empresa.

A finales de la década de los cincuenta, Arafat fundó, junto con Abu Jihad, Jaled el Hassan y Abu Yiad, el movimiento Al-Fatah (reconquista), que reclamó el territorio palestino ocupado por Israel. Este movimiento fue el componente principal de la Organización para la Liberación Palestina (OLP).

Comienza la lucha

La primera acción de Al-Fatah (1964) fue el ataque a una estación de bombeo de un asentamiento paramilitar israelí. A partir de aquella fecha, empezó la auténtica lucha para la reconquista de las tierras ocupadas, ya que tras la derrota de los árabes en la Guerra de los Seis Días (1967), renació con fuerza la OLP. En la primavera de ese mismo año, apenas tres años después de su primera operación militar contra Israel, la directiva de Al Fatah abrió un segundo frente: el de la concertación diplomática.

En febrero de 1969, Arafat pasó a presidir ambas formaciones, simbolizando desde entonces las aspiraciones palestinas a la posesión de un Estado propio, frente a las ambiciones territoriales de Israel y de sus vecinos árabes.

Cambio de estrategia

Durante ese tiempo, Arafat sobrevivió a multitud de atentados y ejerció un papel moderador frente a las tendencias árabes radicales. Confinado en el Líbano tras los dramáticos acontecimientos del “Septiembre negro” de 1970, que llevaron a la expulsión de la guerrilla palestina desde Jordania, trató de ampliar los contactos políticos con Occidente. Sin embargo, viendo la seguidilla de derrotas, se dio cuenta de que era imposible llevar a cabo operaciones militares exitosas contra el invencible ejército israelí, por lo que volvió a apostar por la vía diplomática. En efecto, en 1974, la OLP renunció a la estrategia de la lucha armada, a cambio de un escaño de observador en las Naciones Unidas (ONU), en virtud del reconocimiento de la organización como legítima representante del pueblo palestino (1974).

A partir de este instante, Arafat asumió el papel de mediador entre los regímenes árabes progresistas y conservadores, como, por ejemplo, entre Siria y Arabia Saudita, o entre Irak y Kuwait.

Adiós a las armas

El 13 de diciembre de 1988, Arafat aceptó la resolución de la ONU y renunció a “todo acto de terrorismo en todas sus formas, incluidas el terrorismo de Estado”.

Así fue como, en 1991, Israel abrió por primera vez la discusión con un líder de la OLP; pero al estallar la guerra del Golfo y al oponerse Arafat a la invasión por parte de EE.UU., este último boicoteó las reuniones por la paz. Esta situación provocó duras críticas al líder palestino. Sin embargo, volvió a recuperar su posición cuando se celebró la Conferencia de Paz de Oriente Medio, que tuvo lugar en Madrid y luego en Washington, en 1991. En esos años, los sectores más exaltados de la población palestina le criticaron por emplear la vía negociadora para lograr el reconocimiento del Estado palestino. Pero, finalmente, el objetivo se logró el 13 de diciembre de 1993, con la firma de la paz, en Oslo, entre Arafat, Rabin y Bill Clinton. Aquí se reconoció la autonomía de Palestina y se exigió a Israel y a la OLP el reconocimiento mutuo y la retirada de las fuerzas israelíes de las franjas de Gaza y Cisjordania.

El 1 de julio de 1994, Arafat o Abu Amar (nombre de guerra) regresó a la Franja de Gaza para construir el gobierno de la autonomía, la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Ese mismo año recibió el Premio Nobel de la Paz, junto con los israelíes Yitzhak Rabin y Shimon Peres. En 1996 fue electo presidente de la ANP, y en 1999 inició las negociaciones para abrir una nueva etapa en el proceso de paz israelí-palestino, con el entonces primer ministro israelí, Ehud Barak.

Esperanzas destruidas

A mediados del año 2000 fracasó la denominada cumbre de Camp David (EE.UU.) entre Arafat y Barak, patrocinada por el entonces presidente estadounidense, Bill Clinton. Esto provocó el desencanto de los palestinos, por lo que se produjo la segunda Intifada. La elección de Ariel Sharon, en febrero de 2001, favoreció la escalada de la violencia, la destrucción de todas las infraestructuras políticas y civiles palestinas, por lo que, en diciembre de ese mismo año, Sharon, con el apoyo de su aliado estadounidense, confinó a Arafat en su propio cuartel general en la Muqata de Ramala (un complejo de instalaciones oficiales en estado ruinoso tras sufrir ataques del ejército hebreo). Desde ese momento, el presidente estadounidense, George W. Bush, dio carta blanca a Sharon, quien se dedicó a sabotear toda iniciativa tendiente a reactivar el proceso de paz con Palestina. Sin embargo, Arafat, recluido y bombardeado en el cuartel de la Muqata, no solo siguió siendo el símbolo de la voluntad de resistencia de su pueblo, sino que brotó un fuerte sentimiento de simpatía entre sus compatriotas y en el mundo.

La Intifada

 

El ataque israelí al Líbano, entre los años 1982 y 1985, privó a la OLP de las bases desde las cuales había organizado sus acciones armadas contra Israel (Beirut) y obligó a Arafat a refugiarse con su organización en Túnez. El protagonismo de la lucha palestina pasó entonces al interior, a las poblaciones de los territorios ocupados, que desde 1987 crearon un clima de rebelión permanente contra las autoridades israelíes, llamado Intifada (levantamiento popular surgido en los territorios de Gaza y Cisjordania).

Ese mismo año, pero meses después del inicio de la primera intifada, Arafat intentó capitalizar ese movimiento proclamando simbólicamente la creación de un Estado palestino independiente. Pero las sucesivas derrotas militares de los árabes acabaron por convencerle, a raíz de la desaparición de la Unión Soviética y de la Guerra del Golfo en los primeros años noventa, de la necesidad de llegar a un entendimiento con Israel.

 

La muerte de Arafat

Después de dos semanas de agonía, Arafat murió el 11 de noviembre de 2004, a los 75 años, en el hospital de Percy, en París, de una extraña enfermedad. Sus funerales se realizaron primero en El Cairo, donde presidentes y dignatarios de más de 50 países esperaron el ataúd de Arafat, envuelto en la bandera negra, roja y verde y blanca palestina. Luego, tras un corto desfile, el ataúd fue subido a un avión que lo trasladó a Ramala, su cuartel general, donde fue enterrado sin ver cumplido su sueño de un Estado palestino independiente.