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Enrique VIII

El rey de Inglaterra sentó las bases de la Iglesia anglicana en su país al separarse de la Iglesia de Roma, debido a que el papa no quiso anular su primer matrimonio.

Datos biográficos

Enrique VIII era hijo del rey Enrique VII y de Isabel de York. Nació en 1491, en Greenwich, Inglaterra. Recibió una completa educación que abarcó tanto los deportes como las artes, lo que le permitió componer música y escribir versos. Su juventud fue relajada, aunque se dedicó a estudiar teología. Con posterioridad, usó su talento y gran personalidad para atacar a Lutero, lo que le valió el título de defensor de la fe católica, que le otorgó el papa León X. En 1509 asumió como rey de Inglaterra ante la muerte de su padre.

Su ruptura con Roma

A pesar de que el monarca inglés era considerado un garante de la fe católica, esta situación cambiaría en forma radical. Enrique VIII necesitaba de un sucesor para continuar con la dinastía Tudor, a la cual él pertenecía. Su primera esposa, Catalina de Aragón, viuda de su hermano Arturo, no había tenido hijos varones, por lo cual decidió separarse de ella en 1527 (argumentando que existía un parentesco previo entre ellos) para casarse con Ana Bolena. Sin embargo, el papa Clemente VII no quiso anular su matrimonio, debido en gran parte a la presión que ejerció sobre él Carlos V (emperador de Alemania y rey de España), profundamente católico y sobrino de Catalina. Luego de varios años evitando un conflicto con el papado, en 1531, y aprovechando el desencanto de los sacerdotes ingleses que no pertenecían a ninguna orden religiosa o que no vivían en monasterios, por la riqueza acumulada por el resto del clero y por la excesiva fiscalización del papa, se hizo reconocer jefe de la Iglesia de Inglaterra, rompiendo con Roma. Ya con el poder político y religioso concentrado en su persona, Enrique nombró al sacerdote Thomas Cranmercomo arzobispo de Canterbury. Este anuló su primer matrimonio en 1533 y confirmó el que ya se había realizado en secreto con Ana Bolena. Al año siguiente, el parlamento inglés aprobó el Acta de Supremacía, por la cual Enrique VIII quedaba de manera oficial como jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra o Anglicana, consumando en forma definitiva la separación de la Iglesia de Roma y sustrayendo de esa manera su país del dominio económico y político del papado.

Persecuciones

Con el fin de lograr el control absoluto sobre los bienes eclesiásticos y solucionar problemas económicos, el rey clausuró cientos de monasterios y se apropió de sus tierras. Sin embargo, mantuvo los dogmas católicos fundamentales, lo que no impidió que quemara a los protestantes por heréticos y ahorcara a los católicos que mantenían fidelidad al papa por traidores, entre estos al destacado humanista Tomás Moro y al obispo de Rochester, John Fisher. Su consejero, Thomas Cromwell, odiado por el pueblo, fue el principal ideólogo de esta campaña del terror.

Muerte de Enrique VIII

Aparte de dejar echadas las bases de un nueva iglesia en Inglaterra y de ser un monarca despótico y cruel, este rey fue también un hábil estadista. Fortaleció el poder real, el Parlamento fue su instrumento político aunque, a la vez, el órgano representativo del reino. Extendió la influencia de Inglaterra en Europa, aumentó su poderío naval y buscó el equilibrio entre las demás potencias, primero luchando contra Francia aliándose con Carlos V, y después combatiendo contra él cuando consideró que había incrementado mucho su poder, para lo cual se unió con su antiguo adversario Francisco I (rey de Francia). Además, incorporó al País de Gales y a Irlanda a Inglaterra e incursionó con éxito contra Escocia, aunque no la pudo agregar a su reino. Sin embargo, a finales de su período las tensiones religiosas se agudizaron y se desarrolló una profunda crisis socioeconómica. Enrique VIII murió el 28 de enero de 1547 en Londres y lo sucedió en el trono su hijo Eduardo VI, quien todavía era un niño.

Sus esposas

Enrique VIII fue famoso también por sus numerosos matrimonios. Su segunda esposa, Ana Bolena (la primera fue Catalina de Aragón), que le había dado una hija, la futura Isabel I, fue decapitada acusada de adulterio en 1537. La tercera esposa fue Jane Seymour, quien tuvo un hijo varón, pero ella murió en el parto. Posteriormente, Enrique se casó con Ana de Cleves, solo para aliarse con los alemanes protestantes, y a quien repudió después de seis meses; con Catherine Howard, a quien mandó a ejecutar por alta traición y, finalmente, con Catherine Parr, la que le sobrevivió.

Los jóvenes reyes

A comienzos del siglo XVI, Francia, Inglaterra y España eran monarquías rivales, las mayores de Europa, ricas y centralizadas, y las únicas capaces de poner en pie ejércitos poderosos.

En 1516 estos tres grandes reinos estaban bajo el gobierno absoluto de tres muchachos: Enrique VIII, rey de Inglaterra, de 25 años; Francisco I, rey de Francia, de 21 años, y Carlos V, rey de España, 16 años. Las rivalidades de estos tres jóvenes fueron las que decidieron el destino de Europa.