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Amanda Labarca

Dedicó gran parte de su vida a la educación y a la política. Incluso fue considerada por el ex rector de la Universidad de Chile, Juvenal Hernández, como “una de las mujeres con más talento que ha producido este país”.

Amanda Pinto Sepúlveda nació el 5 de diciembre de 1886. Hija del matrimonio de clase media compuesto por Onofre Pinto y Sabina Sepúlveda, cursó sus primeros estudios en un colegio de la calle San Isidro, en Santiago, y luego prosiguió su enseñanza en el Liceo de Isabel Le Brun de Pinochet.

A los 15 años, obtuvo el grado de bachiller, lo que le permitió ingresar un año después al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Allí, siguiendo sus intereses y gran afición a la lectura, cursó Pedagogía en Castellano, carrera de la que egresó en 1905, con apenas 19 años.

En 1906, adoptó los dos apellidos de su marido, tras casarse con el profesor Guillermo Labarca Huberston. Junto a él, viajó a Estados Unidos para perfeccionarse en el Teacher’s College de la Universidad de Columbia, en Nueva York, y, posteriormente, viajó hasta Francia para ingresar a la Universidad de La Sorbonne, en 1912.
En 1918 fue enviada a Estados Unidos por el gobierno para realizar un profundo diagnóstico sobre el sistema escolar de ese país.

Al año siguiente, Labarca fundó el Consejo Nacional de Mujeres, organismo que tenía por objetivo reivindicar a la mujer dentro de la sociedad.

Inició así una ardua batalla para que legalmente las mujeres fueran vistas como sus pares y no como menores de edad, cuyo primer logro fue la promulgación del decreto, el 12 de marzo de 1925, que levantaba la incapacidad legal de la mujer.
Paralelamente, su carrera profesional solo sabía de logros. En 1922, se convirtió en la primera mujer académica de la Universidad de Chile.

Siguió combinando estas labores con la lucha política por los derechos femeninos. Así, al mismo tiempo que implementó el Liceo Experimental Manuel de Salas, se convirtió en la vicepresidenta de la Asociación de las Mujeres Universitarias.
También participó activamente en la lucha que dieron las mujeres por alcanzar el derecho a voto, cuyo primer triunfo fue participar en las elecciones municipales de 1934.

Algunas de las responsabilidades más importantes que le designaron fue ser delegada del presidente de la República en el Consejo Universitario, cargo que ocupó hasta 1952, y ser embajadora de Chile ante las Naciones Unidas, durante el gobierno de Gabriel González Videla.

Ya en diciembre de 1955, cesó de manera definitiva sus funciones en la Universidad de Chile; ocho años después, sería designada por la misma casa de estudios como profesora emérita de la Facultad de Filosofía y Educación, el grado académico más importante entregado a los profesionales más destacados.

Pese a estar jubilada, continuó con sus aportes al país. En 1961, creó la Liga Cívica Femenina y, posteriormente, en 1967, creó la Confederación de Organizaciones Femeninas (Cofech), organismo que presidió hasta 1970. También en 1969 fue designada miembro de la Academia de Ciencias Políticas, Sociales y Morales del Instituto de Chile.

Pese a su edad, continuó redactando escritos en torno a la educación y la situación de la mujer en el país. Murió en Santiago, el 2 de abril de 1975, a los 88 años.

Glosario

– Emérita: Que se ha retirado de un cargo y disfruta de beneficios por su excelente gestión.

¿Sabías que?

Amanda Labarca fue una de las FUNDADORAS del Comité Nacional pro Derechos de la Mujer, creado en 1933.