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Geografía universal, Historia, Geografía y Ciencias Sociales

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Desiertos

Casi la quinta parte de la superficie terrestre corresponde a desiertos áridos, donde la disponibilidad de agua es sumamente escasa, al igual que las precipitaciones. Sin embargo, a pesar de no contar con este vital recurso, los desiertos nos sorprenden con la diversidad orgánica que alojan.

Considerados uno de los ambientes más inhóspitos existentes sobre la superficie terrestre, los desiertos sorprenden por la lucha de sus organismos frente a la adversidad. Pero si tenemos la imagen de un vasto territorio en el que ninguna forma de vida es capaz de desarrollarse nos equivocamos, ya que los desiertos esconden una maravillosa diversidad orgánica, a pesar de ser los lugares más secos del planeta.

Los desiertos presentan precipitaciones por debajo de los 250 milímetros anuales e, incluso, las lluvias pueden escasear absolutamente durante años o décadas, condicionando aún más las formas de vida existentes y los extraños fenómenos que ocurren cuando el suelo capta el vital recurso, como es el caso del desierto florido en nuestro país (analizado más adelante).

Geográficamente, los desiertos se encuentran en dos cordones separados, entre los 15º y los 35º de latitud, tanto en el hemisferio norte como en el hemisferio sur. Sus temperaturas suelen fluctuar enormemente entre el día y la noche, debido a que el aire seco y la ausencia de nubes permiten una fuerte insolación diaria y una pérdida drástica de calor en la noche.

La temperatura máxima suele superar los 40ºC, mientras que al caer el Sol se puede llegar por debajo de los 0ºC.

Desiertos del mundo

Entre los mayores desiertos de nuestro planeta, destacan:

Desierto del Sahara: es el de mayor extensión del planeta, sobrepasando los 9 millones de kilómetros cuadrados. Ocupa casi la mayor parte de la franja septentrional de África, desde el océano Atlántico hasta el mar Rojo. Abarca los países de Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Sudán, Chad, Niger, Mali y Mauritania, aunque sus límites muchas veces se vuelven difusos, producto del avance de las tierras desérticas y de los conflictos entre algunos países. El Sahara se presenta como una llanura elevada, con una altitud promedio de casi 400 msnm. Es considerado el más caluroso del mundo. La arena al mediodía está tan caliente que quema en cuestión de segundos.

Desierto de Gobi: extensión desértica que abarca desde el norte de China hasta el sur de Mongolia.

Considerado como un desierto frío (posee temporadas extremas, como veranos calurosos e inviernos con temperaturas que bordean los 0ºC), ocupa cerca de 1 millón 300 mil kilómetros cuadrados de superficie en el continente asiático. El terreno está continuamente azotado por los vientos y carece casi en absoluto de árboles. Desierto de Gobi.

Desierto de Kalahari: se extiende por los territorios de Botswana, Namibia y Sudáfrica, al sur del continente africano.

Alcanza unos 500 mil kilómetros cuadrados, presentando condiciones bastante áridas y suelos arenosos. Si bien presenta condiciones extremas durante gran parte del año, existe una mayor abundancia de precipitaciones.

Desierto de Sonora: abarca parte del suroeste de California (EE.UU.) y la parte norte de México. Es uno de los desiertos más calurosos del mundo y debe su nombre a uno de los estados mexicanos donde se ubica.

Desiertos australianos: la superficie australiana alberga tres importantes formaciones desérticas. Ellas son el Gran desierto de Arena, el desierto de Gibson y el Gran desierto de Victoria. El primero de ellos corresponde a una árida región ubicada al noroeste de Australia, mientras el desierto de Gibson constituye una reserva natural que alberga no solo importantes dunas, sino también salares y herbazales.

Por último, podemos decir que el Gran desierto de Victoria es el que está ubicado más al sur, extendiéndose por 750 kilómetros de este a oeste.

Vegetación y aridez

La vegetación característica de las zonas desérticas posee condiciones especiales para soportar grandes periodos de sequías y con constante escasez de agua. Por ello, muchos de los arbustos típicos de este tipo de biomas desarrollan hojas pequeñas y recubiertas por sustancias impermeables que minimizan al máximo la pérdida del vital elemento. Además, existen algunas plantas con hojas y tallos de gran tamaño, que sirven de depósitos para almacenar la mayor cantidad de agua que sea posible en las épocas de mayor aridez. También, el color verdoso ayuda a evitar el sobrecalentamiento superficial.

Muchas de las especies vegetales sincronizan sus ciclos de vida con los periodos de lluvia y solo crecen cuando hay suficiente humedad. Cuando precipita sobre la árida superficie, las semillas germinan, las plantas se desarrollan e, incluso, algunas presentan vistosas flores.

Las raíces de arbustos y cactáceas también poseen modificaciones sorprendentes. Estas pueden variar entre algunas de ubicación superficial, que aprovechan la escasa humedad para sobrevivir, y otras que crecen profundamente, en busca de las capas subterráneas de agua.

En zonas desérticas en las que la salinidad es bastante alta, algunos arbustos y cactáceas han desarrollado glándulas excretoras de sal, beneficiando su supervivencia.

Fauna y supervivencia

Sobrevivir a las condiciones extremas de cualquier desierto no es tarea fácil. Todos los seres vivos deben acondicionar su organismo y comportamientos a las extremas temperaturas, escasez de agua y alimento, pero aún así es posible encontrar una gran cantidad de roedores, insectos, mamíferos y aves.

Una de las conductas más habituales es la activación nocturna de los animales que viven en el desierto, como zorros, coyotes y liebres. Muchos de ellos se entierran durante el día o permanecen en sus madrigueras para protegerse del calor y evitar así a los depredadores. Pero basta que el Sol comience a ocultarse en el horizonte para que la vida se reactive de manera sorprendente.

Así, encontramos especies como la Tarántula del desierto (Aphonopelma chalcodes), que pasa todo el día en su madriguera esperando que baje el Sol para reaccionar con gran rapidez ante su presa, o la Rata canguro del desierto (Dipodomys deserti), que duerme durante todo el día bajo tierra para recorrer por la noche largas distancias en busca de su alimento.

Permanecer de pie durante mucho rato tampoco es posible, ya que durante el día la temperatura en los desiertos es bastante elevada, al igual que la radiación solar. Al existir muy pocos espacios de sombra, algunos animales han desarrollado un comportamiento especial para caminar y no quemarse las patas. El Lagarto de collar (Crotaphytus collaris) refresca sus pies levantando sus patas del suelo, de a una o de a dos por vez, mientras que el ave llamada Correcaminos (Geococcyx californianus) prefiere correr rápidamente por la superficie para no quemarse.

El hombre y su impacto en el desierto

Al igual que los organismos vegetales y animales que lo habitan, el hombre también ha hecho del desierto su hogar. Si bien estos territorios son una de las zonas con menor densidad poblacional, en ellos podemos encontrar algunos pueblos que desde hace siglos practican, principalmente, el pastoreo y la agricultura (mediante el riego asistido).

Actualmente, las regiones desérticas de Medio Oriente han sido invadidas por la industria petrolera, transformando considerablemente el paisaje natural e irrumpiendo en el hogar de muchas especies. Incluso, todos los desechos producidos contaminan de forma irreversible el ambiente desértico y las escasas fuentes de alimento y de agua que existen en estos sectores.

En Norteamérica, la explosión de los centros urbanos ha alcanzado algunas zonas desérticas, trayendo consigo no solo los problemas de polución propios de estos asentamientos, sino también incorporando la agricultura de regadío para sustentar las necesidades alimenticias de la población.

De esta manera, se introducen especies foráneas, se agotan los escasos recursos hídricos existentes y el desierto se vuelve “verde”, dejando atrás su principal característica: la aridez.

Otro de los grandes problemas que enfrentan los sectores inmediatamente contiguos a los desiertos es el proceso de desertificación, es decir, la expansión de los desiertos hacia la periferia de los desiertos naturales, lo cual trataremos más a fondo en capítulos posteriores.

Datos Icarito

¿Qué porcentaje de la superficie terrestre ocupan los desiertos? 
Aproximadamente, un 20%. 

¿De dónde proviene la palabra Kalahari? 
De la palabra tswana Kgalagadi, que significa gran sed. 

¿Cuál es la montaña más alta del Sahara? 
Se denomina Emi Koussi y alcanza los 3.415 msnm.

¿Qué peso puede alcanzar la joroba del camello?
Cerca de 14 kilos.

La fauna del desierto

Algunos ponen huevos muy resistentes a las condiciones de sequedad, los que suelen sobrevivir durante años hasta que se den nuevamente las condiciones de humedad que permitan su desarrollo. Cuando llueve, se crean lagunas temporales donde se desarrollan crustáceos o camarones de agua salada, los que crecen rápidamente gracias a la cantidad de materia orgánica acumulada en esas depresiones durante mucho tiempo.

Estos camarones se desarrollan y ponen huevos antes de que las lagunas desaparezcan por el calor y queden totalmente secas, lo que garantiza un nuevo ciclo al caer la siguiente lluvia. Otro tanto ocurre en Chile con algunos insectos, como las vaquitas del desierto, cuyos huevos sobreviven desde un desierto florido al otro, a veces más de 10 años, cuando nacen por miles aprovechando el verdor del desierto.

Los pocos anfibios que existen en los desiertos son animales capaces de permanecer largo tiempo en letargo (somnolencia) durante los períodos secos; así, al igual que las plantas e insectos, esperan que llegue alguna lluvia para aparearse y poner huevos. Tal es el caso de la ciclorana, de Australia, que puede permanecer en letargo, enterrada en el suelo, por varios años.

Muchos animales del desierto, como aves y roedores, mantienen reducidas poblaciones y solo se reproducen después de las precipitaciones de invierno, cuando el crecimiento de la vegetación asegura el sustento.

La mayoría de los animales que habitan en el desierto no beben casi nada de agua, obteniéndola del propio metabolismo de los alimentos, como es el caso de los almidones, que al metabolizarse, producen dióxido de carbono y agua, los que les permite vivir sin beber por largos períodos de sequía.

La mayoría de los animales que viven en el desierto aprovechan de salir cuando las condiciones son favorables, sobre todo en el amanecer y el crepúsculo, evitando los grandes calores diurnos y los extremos fríos de la noche, cuando permanecen en sus madrigueras.

La vegetación del desierto

Las plantas, por ejemplo, han desarrollado sus propias formas de conservar y utilizar el agua, como una forma de supervivencia. Puede ser que sus semillas permanezcan en el suelo incluso durante años, hasta que las precipitaciones las mojen y vuelven a brotar. Esto ocurre con el fabuloso desierto florido que adorna nuestro país en años lluviosos, donde las plantas tienen una vida muy corta; es decir, germinan, brotan, florecen, asemillan y mueren en un tiempo muy breve. Otras plantas, como las leñosas, en cambio, desarrollan otras estrategias: o tienen grandes raíces, capaces de alcanzar fuentes de agua a gran profundidad, o las extienden para captar rápidamente la humedad del rocío o las lluvias ocasionales. Normalmente, las hojas de las plantas del desierto son muy pequeñas, facilitando la conservación del agua, ya que su área de transpiración es más reducida.

Quizás las plantas de desierto más conocidas y mejor adaptadas son las suculentas (carnosas), entre las que destacan las cactáceas (cactus), que tienen tallos y raíces carnosos capaces de almacenar agua para períodos críticos. Han perdido sus hojas, disminuyendo al mínimo la transpiración. La fotosíntesis, propia de las hojas, la realizan los tallos, provistos de clorofila, los que además tienen una cutícula cerosa para disminuir la pérdida de agua.

Tipos de vegetación

En el desierto existen cuatro principales formas de vegetación:

En primer lugar están las plantas cuyo ciclo de vida depende de las precipitaciones ocasionales y crecen sólo cuando hay humedad, es decir, cuando llueve. En tal caso sus semillas germinan, brotan, florecen y producen nuevas semillas con gran rapidez.

Por otro lado están los matorrales, que normalmente se presentan con ramas tortuosas desprovistas de hojas, pero cuyas largas raíces penetran en la profundidad del suelo hasta alcanzar la humedad. Estos se desarrollan básicamente en desiertos fríos. Sus hojas se caen al poco tiempo, quedando como vida latente hasta el próximo período de lluvia.

Otro tipo de vegetación desértica son las plantas que acumulan agua en sus tejidos, como son los cactus descritos con anterioridad. Cabe señalar que todos los cactus son originarios de América, y de ellos en Chile existen alrededor de 180 especies, la mayoría de las cuales se desarrollan en el extremo norte.

Finalmente está la microflora, donde destacan los líquenes, que sobreviven incluso en las peores condiciones de humedad, gracias a la simbiosis de las algas y los hongos que los conforman.

Desertificación: degradación de las tierras secas

La degradación de suelos implica una disminución de los recursos potenciales de la tierra, tales como el suelo orgánico, los recursos hídricos, la vegetación y la fauna nativa asociada. Según estudios realizados, algunas zonas que hoy conocemos como desiertos tuvieron en el pasado una vegetación más o menos abundante. A medida que aumentan los factores causantes de la sequía, los desiertos comienzan a avanzar. Este es un grave problema que aflige al mundo, ya que se corre el riesgo de ver transformado este planeta en una zona desértica en el 41 por ciento de su superficie.

¿Por qué se produce la desertificación?

La sobreexplotación

La sobreexplotación se produce cuando se acortan los períodos en que las tierras quedan libres de cultivo, o por el uso de técnicas agrícolas o ganaderas que deterioran y terminan por “matar” a la vegetación y al suelo. Existen distintas formas de sobreexplotación, como son: El sobrepastoreo, Tala excesiva de vegetación, La salinización.

La desertificación amenaza con la subsistencia de más de mil millones de personas, ya que hace más escasa el agua, limitando la producción de cultivos, forraje, leña y otros beneficios que estos ecosistemas le proporcionan al hombre. En especial, las tierras secas subsaharianas y centroasiáticas.

Cabe señalar que la desertificación puede proyectarse como una posible consecuencia de lo que podría llegar a pasar con los hábitats (no desérticos) fuertemente intervenidos y donde el suelo ha sido altamente degradado.

Factores de peligro

Existen varios factores que influyen sobre el problema de desertificación. Estos dependen de la variedad de características físicas (que incluyen las climáticas) y del uso que se les da a las tierras de un lugar específicos Algunos de estos factores son:

– Vientos: es un factor climático que puede intensificar la desertificación de diversas maneras. Su fuerza puede erosionar, transportar y depositar partículas del suelo o de rocas que conforman el ecosistema. También, en zonas secas, puede provocar la formación de dunas. Aunque estas pueden existir en ambientes no propensos a la desertificación (como son las zonas del litoral).
A su vez, los patrones del viento pueden cambiar drásticamente bajo la influencia de las actividades del hombre al eliminar o agregar vegetación (en especial la leñosa) que actúa como barrera y proporciona sombra.

– Usos de la tierra: entre las causas de la desertificación relacionadas con el uso del suelo están el sobrepastoreo de ganado y de la fauna silvestre, uso del fuego para labores agrícolas, incendios forestales, actividades de construcción y algunos cultivos.

– Forma del terreno: existen factores relacionados con el terreno que pueden provocar desertificación, y estos son el grado de pendiente y la profundidad de la napa freática (capa de agua subterránea que está más cercana a la superficie del suelo). La primera es importante porque influye sobre la velocidad y la cantidad de la corriente de agua en superficie (la descarga es mayor si la pendiente del cerro es más pronunciada). También interviene sobre la cantidad e intensidad de luz solar que recibe un determinado lugar.

La segunda tiene que ver que si la napa freática está muy profunda, las raíces de las plantas no podrán obtener la humedad disponible y morirán, y, por otro lado, si la napa está muy cerca de la super. cie, las anegaciones serán un problema, ya que en estas zonas, las condiciones salina y alcalina pueden matar la vegetación o retardar su crecimiento.

Consecuencias de la desertificación

Las principales consecuencias que acarrea la desertificación son:

– Disminución de la resistencia de las tierras secas y sus recursos: aunque el suelo, la vegetación y el agua dulce en condiciones normales tienen una gran resistencia, es decir, se pueden recuperar después de una sequía o de alguna actividad humana agresora como un cultivo, al degradarse por la incipiente desertificación tienen cada vez menos posibilidades de recuperarse.

– Disminución de la productividad de las tierras secas: los vientos se llevan la capa superficial de las tierras secas, eliminando sus nutrientes necesarios y ocasionando que menos plantas se desarrollen. Esto puede incidir en que la producción de alimentos en muchas zonas afectadas baje considerablemente, pudiendo aumentar la desnutrición y la hambruna (en especial en el continente africano).

– Efecto en la población que vive fuera de las áreas con desertificación: la desertificación puede disminuir la calidad de las aguas y aumentar la sedimentación de ríos y lagos. También puede provocar tormentas de polvo, empeorando los problemas de salud (infecciones oculares, enfermedades respiratorias y alergias) o bien dañando infraestructura y artefactos, como por ejemplo automóviles o máquinaria agrícola.

Desertificación alrededor del mundo

La desertificación es un fenómeno que se extiende en todas las zonas de tierras secas del mundo, especialmente en África.

Según estudios, se estima que aproximadamente, un cuarto de América Latina y del Caribe son tierras secas y desiertas. De hecho, los estados caribeños de República Dominicana, Cuba, Haití y Jamaica tienen zonas áridas que cada día están aumentando su erosión. Al igual que los desiertos de la costa pacífica de América Latina (que se extienden desde el sur del Ecuador, pasando por toda la costa peruana hasta llegar al norte de Chile) y las tierras del altiplano de los Andes, que están más al interior (entre los 3.000 y 4.500 msnm) y cubren grandes extensiones de Perú, Bolivia, Argentina y Chile.

En África, casi más de la mitad del continente están constituida por desiertos o tierras áridas. Estas últimas se han adaptado para ser utilizadas para el cultivo, pero en el último tiempo gran parte de ellas ha sufrido un deterioro producto de estos usos y de las prolongadas sequías.

En Europa, específicamente en los países del mediterráneo norte como España, Italia y Francia, la degradación de los terrenos está frecuentemente asociada al uso agrícola. Producto de esto, la tierra se saliniza, se seca, se vuelve infértil e improductiva, provocando la desertificación. En Asia, la desertificación toma distintas formas a lo largo del continente. De un total de 4,3 billones de hectáreas de terreno, cerca de 1,7 billones son tierras secas. Entre las zonas degradadas se encuentran las dunas de Siria, las laderas de las montañas de Nepal y las deforestadas sierras de Laos.

La salinización se produce cuando se riega con aguas salinas: el agua es consumida por la vegetación o se evapora y las sales permanecen en la tierra. Este es uno de los mejores ejemplos de cómo el hombre induce a la desertificación. La salinización afecta a la quinta parte de todas las tierras de regadío de Australia y Estados Unidos y a un tercio en países orientales, como Egipto, Pakistán y Siria. La gran cantidad de sal que se concentra en los suelos irrigados afecta el buen rendimiento de las cosechas, y en mucho casos los hacen inútiles para usos agrícolas.La tala excesiva de bosques se realiza por diversos motivos, como son la habilitación de tierras agrícolas en sectores boscosos no adecuados, la sobrextracción de material leñoso como combustible, o simplemente las malas practicas forestales, como es la tala rasa, que maximiza el rendimiento económico en desmedro de los bosques, especialmente nativos, que lamentablemente son cada día más escasos.Este fenómeno se produce cuando en una superficie dada existe más ganado del que dicha superficie puede suportar. Esta situación trae como consecuencia la pérdida paulatina de las mejores especies comestibles, permaneciendo solo las poco o nada comestibles, lo que puede provocar el empobrecimiento de la cubierta vegetal y una inminente erosión del suelo.

El paisaje del desierto

En general, podríamos decir que el paisaje del desierto está cincelado por acción eólica (el viento) e hídrica (el agua), ya que estas dos fuerzas erosionan la roca y el suelo desértico con mucha rapidez, creando formaciones aplanadas en todos los desiertos del mundo.

Las grandes cadenas montañosas son un factor importante en la formación de los desiertos áridos, ya que actúan como barreras para la lluvia, al enfriar las nubes que pasan sobre las laderas, que al perder su humedad no son capaces de precipitar.

En el paisaje del desierto, cuando el agua llega al suelo desprovisto de vegetación lo erosiona con gran facilidad. Los vientos, en cambio, arrastran partículas de arena, las que forman las conocidas dunas o actúan como un abrasivo sobre las piedras, creando figuras de extrañas formas y diversos tamaños.

La forma de las dunas depende en gran medida de la manera en que sopla el viento. Si este sopla sólo en una dirección, las dunas son alargadas y se desplazan en el sentido de la dirección del viento. Si el viento sopla en varias direcciones, las dunas suelen tener formas caprichosas, con estrellas.

En el desierto de Atacama, propio del norte de Chile, la arena, entendiendo por tal el material particulado de menor tamaño, es escasa, y domina el paisaje material con partículas más gruesas, como gravas y ripios.

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