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Rojas, José Antonio de

Fue capitán de caballería y corregidor de Lampa, Perú. En 1775  regresa de Europa empapado con las ideas liberales de los autores ilustrados. En 1781 se vio implicado en la conspiración de los Tres Antonios y en 1810 fue detenido por orden del Gobernador Francisco Antonio García Carrasco. Entre 1814 y 1816, fue relegado al presidio de Juan Fernández, desde donde fue trasladado al continente, muriendo a los pocos días de su arribo a Valparaíso.

Nació en Santiago en 1732, hijo de Andrés de Rojas y María Mercedes Untuguren Calderón.

 Viajó a Europa, desde donde regresó (1775) cargado de libros de autores ilustrados franceses —entre ellos La Enciclopedia—, que contribuyeron a su acercamiento hacia las ideas liberales.

En 1781 se vio implicado en la “conspiración de los Tres Antonios” y en 1810 fue detenido por orden del Gobernador Francisco Antonio García Carrasco. Nuevamente conoció la prisión entre 1814 y 1816, cuando fue relegado al presidio de Juan Fernández, desde donde fue trasladado al continente, muriendo a los pocos días de su arribo a Valparaíso.

Uno de los Tres Antonios

En 1781 se denunció en Santiago la existencia de una conspiración a la que se denominó “de los Tres Antonios”. En ella, además de Rojas, estaban implicados los ciudadanos franceses Antonio Berney y Antonio Gramusset.

El primero se había radicado en Chile alrededor de 1776. Tras los hechos en que se vio implicado, se le remitió a Lima y en 1784 fue enviado a España en el navío San Pedro Alcántara, que naufragó en las costas de Portugal. Berney pereció ahogado.

Antonio Gramusset, por su parte, nació en Premelieu, Francia, en 1740 y arribó a Chile en 1764. Ese mismo año se enroló como cadete en una compañía militar formada en Santiago por los extranjeros residentes en la ciudad.

Se sabe que arrendó una hacienda que era propiedad del convento de La Merced. Al igual que su compatriota fue encarcelado en Lima, desde donde fue enviado a España.

Nuevamente sospechoso

En 1810, De Rojas fue detenido junto a Juan Antonio Ovalle y Bernardo de Vera, por orden del Gobernador García Carrasco, debido a la denuncia sobre una conjura independentista que los tres estarían planificando. A pesar de la resistencia del Cabildo, los acusados fueron remitidos a Valparaíso. De Rojas y Ovalle fueron enviados al Perú, desde donde retornaron tras demostrar su inocencia.

Por participar en el movimiento independentista, fue relegado al presidio de Juan Fernández en 1814. A causa de su delicado estado de salud, se le trasladó a Valparaíso en 1816, donde falleció a los pocos días.

La conspiración

Las conversaciones de los Tres Antonios giraban en torno a la conveniencia de establecer en Chile un régimen republicano, cuyo gobierno sería ejercido por un cuerpo colegiado elegido por los habitantes del territorio.

En materias sociales, aspiraban a la abolición de la esclavitud y de la pena de muerte, a la desaparición de las jerarquías sociales y a una redistribución de las tierras. En enero de 1781, estas discusiones fueron denunciadas al oidor Álvarez, quien inició secretamente una investigación, y una vez reunidos los antecedentes, los puso en conocimiento del Gobernador Benavides. Luego se procedió a la detención de los dos franceses. De Rojas no fue apresado debido a los amplios e importantes vínculos de su familia.