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Francisco Javier de Reina

Fue miembro de la Primera Junta de Gobierno a pesar de su conocida posición realista. Su elección como vocal de la Junta se explica por el hecho de ser él uno de los militares mejor conceptuados de Chile, a lo que se agregaba su moderación de carácter. También, contaba a su favor el hecho que Reina se había negado a apoyar al depuesto Gobernador García Carrasco con la fuerza militar a su mando, para que aquel impusiese su poder.

Nació en Barcelona, España, en 1762. Sus padres fueron el militar Vicente Antonio de Reina Vásquez y María Josefa Joaquina Fernández de Cáceres. Tuvo 5 hermanos: Juan José, Vicente, José Rafael, Melchor y María de las Nieves. El nacimiento de Francisco Javier en Barcelona fue accidental, pues sus padres iban camino a Buenos Aires.

Miembro de una familia de militares, resultó natural que en su juventud abrazara la carrera de las armas. A los 17 años era cadete de artillería y al año siguiente fue ascendido a teniente.

En 1789 fue nombrado ayudante mayor del Real Cuerpo de Artillería, tarea que demandó que recorriera distintos puntos del virreinato. Paulatinamente fue ganando ascensos y en 1802 fue nombrado teniente coronel.

Dos años después fue destinado a Chile para hacerse del mando de la comandancia de artillería, dejando un gran recuerdo de sus aptitudes militares en la capital del Río de la Plata.

Fue miembro de la Primera Junta de Gobierno a pesar de su conocida posición realista. Contrajo matrimonio con María Damiana de los Dolores Pizarro y sus hijos fueron Esteban José, Mariano José, María Eugenia y Luisa Josefa.

El 18 de septiembre

Con anterioridad a la formación de la Primera Junta de Gobierno, Francisco Javier Reina se había mostrado reacio a aceptar esa instancia política e, incluso, se negó a concurrir al Cabildo Abierto del 18 de septiembre. Su elección como vocal de la Junta se explica por el hecho de ser él uno de los militares mejor conceptuados de Chile, a lo que se agregaba su moderación de carácter. También, contaba a su favor el hecho que Reina se había negado a apoyar al depuesto Gobernador García Carrasco con la fuerza militar a su mando, para que aquel impusiese su poder. Con cierta reticencia, Reina aceptó ser miembro de la Junta, pero nunca se transformó en un obstáculo para la marcha de la revolución.

Acciones justificadas

A pesar de diversos hechos que hacían despertar confianza en él de parte de quienes apoyaban la idea de la Independencia, José Miguel Carrera lo consideró peligroso cuando dio su primer golpe de Estado. Reina fue relevado de su mando y confinado en Los Andes. Producida la restauración de la Monarquía, el militar español justificó satisfactoriamente para las nuevas autoridades todas sus actuaciones pasadas. Su nombre no figura en los documentos correspondientes a los juicios iniciados por las autoridades realistas ni tampoco entre quienes emigraron hacia Lima en 1817, por lo que es presumible que muriera hacia 1815.