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Sanzio, Rafael

Pintor, arquitecto y escultor italiano. Fue uno de los grandes artistas del Renacimiento. Su pintura, considerada la culminación del clasicismo, se caracteriza por representar la belleza ideal, la serenidad y la elegancia.

Pintor, arquitecto y escultor italiano. Su verdadero nombre era Raffaello Santi o Sanzio. Nació en Urbino, el 6 de abril de 1483.

Su padre era pintor, así es que fue su primer maestro.

Quedó huérfano a los once años, tras la muerte de su madre, en 1491, y de su padre, en 1494. Pasó por las casas de distintos familiares, hasta llegar a la de Timoteo Viti, de quien fue su aprendiz.

Antes de cumplir los 17, en el año 1500, fue enviado donde el pintor Pietro Perugino, que le enseñó las técnicas pictóricas de finales del siglo XV, incluido el empleo del óleo, que era un método nuevo importado de Flandes. También aprendió la técnica del fresco o pintura mural.

Su primera obra maestra fue “Los desposorios de la Virgen”. Bajo la influencia de Perugino realizó algunas madonnas y “Las Tres Gracias”.

En 1504 se fue a vivir a Florencia, donde estudió arte. Allí conoció a Leonardo y Miguel Ángel. Realizó “Madonnas con el niño”, el retrato “Joven con la manzana” y su obra maestra “Mujer encinta”.

En 1508 viajó a Roma y empezó a trabajar bajo el mecenazgo del papa Julio II, quien le encomendó la decoración de los aposentos privados del pontífice en el Vaticano, las famosas cuatro stanze. Tras la muerte de Julio II, en 1513, continuó durante el pontificado de León X hasta 1517.

Su trabajo como arquitecto

Rafael realizó sus primeros trabajos arquitectónicos al diseñar varias iglesias de Roma, como la Capilla Chigi en la iglesia de Santa María del Popolo.

Construyó el palacio Branconio dell’Aquila en Roma y proyectó los planos de una villa para Julio de Médicis, más tarde para el papa Clemente VII. También construyó la iglesia de San Eligio degli Orefici.

Fue nombrado asistente del arquitecto Bramante en las obras del Vaticano, de las cuales se hizo cargo a la muerte de este, en 1514. De esta forma, asumió la dirección de los trabajos de la Basílica de San Pedro y concluyó el patio de San Dámaso.

De regreso en la pintura

Entre 1515 y 1516 diseñó los bocetos de diez tapices con los actos de los apóstoles, destinados a la Capilla Sixtina, y fue nombrado jefe de antigüedades en Roma, a cargo de todas las excavaciones arqueológicas de esta ciudad y sus alrededores. De este período también son los retratos de “Julio II”, “León X”, “Baldessar Castiglione” y “Donna Velata”.

Su culminación la alcanza con la “Madonna sixtina” (1512-1514), pintada para los monjes de San Sixto en Picaenza.

Murió a los 37 años, el 6 de abril de 1520. Sus exequias fueron celebradas en el Vaticano y asistió toda la aristocracia, que lo conoció como el “príncipe de los pintores”, y el mundo artístico de la época. Fue enterrado en el Panteón de Roma.

Sus obras

Pintó unos 50 cuadros de la Virgen y la Sagrada Familia, otros sobre la vida de Cristo, como “Crucifixión” o “El entierro de Cristo”, los santos y los famosos frescos de las estancias del Vaticano.

Entre sus obras se cuentan “La bella jardinera”, “San Miguel derribando al demonio”, “La Fornarina”, “La Escuela de Atenas”, “Retrato de Ángel Doni”, “Autorretrato”, “San Jorge”, “El entierro de Cristo”, “La visión de Ezequiel”, “Cardenal”, los retratos de “Agnolo Doni” y “Maddalena Doni” y sus últimas obras, “El pasmo de Sicilia” y “La Transfiguración”. Escribió cinco sonetos.

 

Las estancias papales

En la Estancia de la Signatura (1509-1511), Rafael personificó en el techo a la teología, la filosofía, la poesía y la justicia. En las paredes destacan la “Disputa del Santo Sacramento”, que representa la discusión del dogma de la Trinidad; la famosa “Escuela de Atenas”, donde aparecen Platón, Aristóteles, otros filósofos antiguos e incluso el propio Rafael, y “Parnaso”, en el que el dios Apolo aparece rodeado por las musas y los grandes poetas.

En la Estancia de Heliodoro (1512-1514), donde se encuentran los frescos “León I deteniendo a Atila”, “Expulsión de Heliodoro del templo”, “La misa de Bolsena” y la “Liberación de San Pedro”.

Después siguió con las estancias del “Incendio del burgo”, donde pintó solo dicho cuadro, y la de Constantino. La decoración de ambas habitaciones se debe a sus discípulos.