*

Una pequeña villa de los Andes en el norte del Perú

En Chavín de Huantar se desarrolló la primera de las culturas andinas de importancia en América del Sur.

Chavín de Huantar era el nombre de una pequeña villa de los Andes en el norte del Perú, a 3.200 metros de altura, entre la cima de la cordillera Blanca y el valle del río Marañón. En este lugar se desarrolló la primera de las culturas andinas de importancia en América del Sur; contó con algunas de las más bellas realizaciones arquitectónicas del Perú antiguo, caracterizadas por impresionantes construcciones de paredes de piedra, adornadas con esculturas de cabeza humanas y animales de piedra. La primera unificación de las culturas andinas es producto de la expansión de Chavín. Por eso, llena la historia del Período Formativo.

Es en razón de su preponderancia que Chavín ha sido tomado como índice para establecer tres niveles formativos en los Andes Centrales: Temprano, Medio y Tardío. El primero engloba a las formas que dieron origen a Chavín y a aquellas que, siendo contemporáneas, no tuvieron ninguna influencia en su desarrollo. El Medio se caracteriza por la expansión de Chavín (Horizonte Chavín), y el tardío por las formas derivadas de Chavín o las ajenas a esta cultura que continuaron su desenvolvimiento desde el primer estadio o etapa.

Con Chavín se inicia un fenómeno peculiar a los Andes Centrales, como es el de que las respectivas difusiones e influencias se evidencien más en el aspecto artístico que en los otros padrones de la cultura.

La influencia de Chavín abarcó en la práctica toda la costa del Perú Antiguo y las cuencas de los ríos Marañón, Callejón de Huaylas y Huallaga. Sólo el extremo sur de Perú, norte de Chile y el altiplano de Bolivia permanecieron al margen de ella.

El Horizonte Chavín parece ser la obra de misioneros que lograron imponer en otras aldeas su culto a un dios felino de mirada feroz y el correspondiente estilo artístico.

La carencia de unidad política impide hablar de un “imperio Chavín”; el dominio se expresó en el intercambio de objetos de lujos que debieron ser usados con fines ceremoniales o como ofrendas funerarias. Entre ellos sobresalen los artículos de oro, cuya metalurgia fue la gran innovación introducida por Chavín.

Tan misteriosamente como se formó, el horizonte Chavín se disolvió. La evidencia arqueológica señala que, región por región, comenzaron a desligarse de su influencia, volviendo a aparecer las artes regionales con su sello distintivo, en una suerte de “renacimiento” de los estilos anteriores a Chavín.

Aspectos culturales

Los indígenas de Chavín tenían una agricultura bastante desarrollada. Cultivaban el maíz -que constituía su fuente principal de alimento-, la calabaza, las habas, la papa y el maní. Los habitantes del sector de la costa se mantenían sobre todo de la pesca. Construían sus hogares de adobe o piedra, con el techo de paja, y las instalaban cerca de los ríos, para facilitar el riego de sus siembras. Los muertos eran enterrados en el desierto, en el fondo de fosas profundas. Les acompañaban distintas ofrendas funerarias, como vasos de cerámica, instrumentos de trabajo y algunos alimentos, tales como habas y espigas de maíz.

Arquitectura

El complejo de Chavín de Huantar es una de las mejores muestras de la arquitectura de este pueblo. Tiene una superficie cercana a los 12.000 metros cuadrados y está constituido por un conjunto de grandes pirámides, entre las que destaca un edificio conocido como el nombre de El Castillo, frente al cual existían plataformas y terrazas, en parte destruidas en 1945 por un aluvión. A pesar de su antigüedad, la arquitectura del lugar es muy avanzada. El revestimiento exterior está constituido por bloques de piedra rectangulares, tanto gruesas como delgadas, puestas en forma alternada. En el interior se aprecia una gran cantidad de laberintos y galerías, escaleras, salas y diferentes relieves, todo conectado por un sistema de ventilación. En la parte exterior se encuentra un monolito de 4.50 metros conocido como El Lanzón, esculpido en bajorrelieve. Representa un personaje cuya cabeza es una extraña combinación de trazos humanos y felinos.