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Historia, Geografía y Ciencias Sociales

Segundo Ciclo

La Colonia, organización y progreso

  1. La Colonia, organización y progreso
  2. Organización y progreso
  3. Instituciones coloniales

Entre 1601 y 1810 se desarrolló en nuestro país el período histórico conocido como Colonia. Durante esta época se forjaron los primeros rasgos de nuestra nación y de la identidad chilena. El protagonismo de los descubridores y conquistadores foráneos dio paso a una sociedad emergente que comenzaba a ordenarse tanto en el aspecto político como en el económico y cultural, siempre bajo la atenta mirada de la corona española.

Poco a poco, los hombres nacidos en el territorio configuraban un nuevo grupo humano. La población mestiza, fruto de la mezcla entre españoles e indígenas, aumentaba gradualmente, consolidando las bases de la sociedad chilena. Dos siglos de organización, conflictos indígenas, fundación de ciudades y progreso, que serían la antesala de la vorágine independentista que se sucedería a partir de 1810.

Institucionalidad colonial

Tras la conquista del territorio, fue necesaria la organización administrativa y el establecimiento de pequeños núcleos sociales e instituciones que funcionaran bajo los parámetros y las reglas de la corona española.

Una vez alcanzada la paz en gran parte del territorio (más adelante hablaremos de lo sucedido al sur del río Biobío), era imperativo otorgar un ordenamiento a la población. Reglas que, también, consideraran la evolución de la sociedad y el desarrollo de nuevos e importantes actores: los nacidos en el “Reino de Chile”. Ellos comenzaron a involucrarse en asuntos tan variados como la economía, la política e, incluso, la defensa del país.

Debido a que la mayoría de los nuevos territorios conquistados estaba bajo la jurisdicción hispana, las principales instituciones coloniales seguían estando en el Viejo Continente. Después de la figura soberana y divina del rey venían el Real y Supremo Consejo de Indias y la Casa de Contratación, importantes organizaciones que regían las colonias españolas.

El Consejo de Indias aconsejaba al monarca en todos los asuntos relativos a las colonias, preparaba la legislación que se aplicaría en América, proponía a quienes ocuparían altos cargos y efectuaba los juicios y también intervenía en los asuntos de carácter administrativo de la Iglesia americana.

La Casa de Contratación se encargaba de todos los asuntos de carácter comercial y del control del paso de pasajeros al Nuevo Mundo.

Administración americana

Si bien las instituciones coloniales más importantes de gobierno se encontraban emplazadas en España, fue necesario también instalar una red organizacional en América. Para hacer más efectiva la administración de las colonias se crearon diferentes divisiones territoriales, como los virreinatos y las capitanías generales.

Los virreinatos correspondían a los territorios más extensos y estaban gobernados por el virrey. Este era la máxima encarnación del monarca en las colonias, teniendo amplias atribuciones respecto de la conducción de la zona a su cargo. Su deber era vigilar la administración en materias de gobierno, judiciales, eclesiásticas y económicas. Tareas tan importantes como el reparto de tierras, velar por la fundación de ciudades, impulsar obras públicas y revisar el manejo del dinero fiscal se relacionaban directamente con el puesto.

Una división más pequeña en cuanto a territorio, pero no menos importante, eran las gobernaciones, que también podían ser capitanías generales. Estas últimas tenían la particularidad de ser territorios conquistados parcialmente, por lo que estaban bajo el mando de un jefe militar, quien, además, detentaba el poder civil y judicial. Chile era parte de esta categoría.

Finalmente, las presidencias eran pequeños gobiernos establecidos en tierras ya pacificadas, como el caso de Quito (Ecuador) y Charcas (en el territorio actual de Bolivia).

La Real Audiencia

La corona española designó a la Real Audiencia como el principal tribunal de justicia civil y criminal en América. Su objetivo era velar por el cumplimiento y la interpretación de las leyes; sin embargo, tras la promulgación de las leyes de 1542 y 154 (denominadas Nuevas Leyes), pudo involucrarse en asuntos de gobierno. En este sentido, fiscalizaba la labor ejercida por los gobernadores y, de paso, les restaba poder.

Las reales audiencias estaban integradas por un presidente (que podía ser el virrey, el gobernador o un oidor decano), cuatro oidores o jueces, relatores y un fiscal. También formaban parte de ellas otros funcionarios con menores responsabilidades, como el teniente del gran canciller, el alguacil mayor, los escribanos, receptores y procuradores.

Los fallos de la Real Audiencia eran casi inapelables. La mayoría de los procesos era finiquitada en esta instancia; solo los de mayor importancia y controversia eran presentados ante el Consejo de Indias.

La primera Audiencia establecida en América fue la de Santo Domingo, en 1511. En nuestro país se instauró por primera vez en 1565, en la ciudad de Concepción. Su objetivo fue seguir de cerca los acontecimientos ocurridos en Arauco. Dejó de funcionar en 1573 y fue restablecida en 1604, fijando su sede en Santiago. Allí funcionó hasta el año 1811, siendo reemplazada por la institucionalidad republicana.

El bien común

Durante la época colonial lo más importante era el concepto de bien común, es decir, todo se hacía pensando en satisfacer los intereses de la comunidad por sobre el interés individual. El rey siempre debía pensar en el pueblo como uno solo. Sin embargo, fue el Cabildo el que más se preocupó de esta situación, abogando siempre por lo más justo para toda la comunidad.

Tan fuerte era el espíritu colectivo, que algunos bienes eran de uso común a toda la población, como, por ejemplo, ciertas tierras que había junto a las ciudades, que todos podían utilizar, salvo en cultivos; el pasto, las salinas, el agua y los bosques también eran bienes comunes; de hecho, podían cortar los árboles todos los que lo necesitasen, previo aviso y autorización en cada caso.

Glosario

– Vorágine: Aglomeración confusa de sucesos, de cosas o de gente en movimiento.

– Dictamen: Opinión o juicio que se forma o emite sobre algo.

– Eclesiásticas: Pertenecientes o relativas a la Iglesia, y en particular, a los clérigos.

– Finiquitado: Acabado, concluido o rematado.

– Encauzar: Encaminar, dirigir por buen camino un asunto, una discusión, etc.

Instituciones coloniales

El Consejo de Indias

Creado en Sevilla en 1511, estaba integrado por un presidente, cinco consejeros, un fiscal y otros empleados menores. Entre sus funciones estaba el proponer al rey el nombramiento de altos funcionarios civiles y eclesiásticos que se desempeñarían en las colonias. Además, se encargaba de dictar las leyes, que junto a decretos, reglamentos y ordenanzas conformaban el derecho indiano, reunido en 1680 en las Recopilaciones de Leyes de Indias. Este organismo actuaba también como tribunal supremo, ya que analizaba las apelaciones a los fallos de las Reales Audiencias y sometía a virreyes y gobernadores a juicio de residencia, durante el cual podían presentar acusaciones quienes no estuvieran de acuerdo con las decisiones tomadas por los funcionarios. Mientras durara su cargo, estos últimos no podían casarse con habitantes del lugar, establecer negocios, comprar propiedades o apadrinar niños.

Real Audiencia

El máximo tribunal de justicia durante la época colonial era la Real Audiencia, organismo político-administrativo que se instaló en las principales ciudades del continente americano. Estaba formada por cuatro oidores o magistrados de alta jerarquía. Era tribunal de primera instancia en algunos casos, y de apelación de las sentencias de los jueces inferiores. De sus fallos podía apelarse, solo en cuestiones de gran importancia, ante el Consejo de Indias; pero en la práctica los procesos eran finiquitados en el mismo tribunal.

La Real Audiencia podía inmiscuirse en diversos asuntos de la vida pública, ya que la Corona le había dado otras funciones. Por ejemplo, tuvo atribuciones políticas, donde servía de consejera al gobernador e incluso tomaba decisiones con este en temas muy complicados. En Chile, la Real Audiencia fue establecida en 1609.

Cabildo

El Cabildo era el órgano representativo de la comunidad. Se encargaba de administrar las ciudades, y en el caso de regiones muy alejadas o sin comunicación con la Corte, actuaba como representante del rey. Para ser parte de él, había que ser vecino o encomendero, y quienes eran nominados para estos cargos estaban obligados a aceptarlos y ejercerlos por el período de un año.

El Cabildo estaba formado por dos alcaldes, seis regidores, un secretario y un procurador. Sus atribuciones eran variadas: se preocupaba de la administración local, del aseo y ornato, la salud pública, aspectos judiciales, legislativos y políticos. En caso de que se generara peligro colectivo, se convocaba a un Cabildo Público, al cual asistían todos los vecinos para deliberar. Los cabildos tuvieron gran importancia, ya que estaban compuestos por criollos amantes del país que intentaban representar de la mejor forma a sus compatriotas.

División territorial

En esta época, América estaba dividida territorialmente en virreinatos, capitanías generales y presidencias. Los virreinatos estaban gobernados por un virrey, que era representante directo de la Corona. Su administración duraba cinco años, aunque podía ser nombrado por otros períodos. Durante el siglo XVI se crearon en América dos virreinatos: el de Nueva España o México (1535) y el de Perú (1544); en el siglo XVIII se agregaron otros dos: Nueva Granada (1717) y Río de la Plata (1776).

Las capitanías generales, por su parte, eran territorios que aún no habían sido conquistados por completo, por lo que necesitaban un jefe militar que ejerciera el poder civil y judicial. Al término de la Colonia existían en América cuatro capitanías generales: Santo Domingo, Guatemala, Venezuela y Chile.

Finalmente, las presidencias eran pequeños gobiernos establecidos en tierras ya pacificadas. El poder lo ejercía el presidente de la Real Audiencia, como era el caso de Ecuador y Bolivia.

¿Sabías que?

– A mediados del siglo XVII se contabilizaban cerca de doscientos sacerdotes residentes en la ciudad de Santiago.

– El edificio donde funcionó la Real Aaudiencia en Santiago actualmente alberga las dependencias del Museo Histórico Nacional.

Acuciosa revisión

Una de las tareas más importantes desempeñadas por el Consejo de Indias fue someter a los más altos funcionarios de la corona en América a juicios de residencia. Estos correspondían a procedimientos judiciales realizados una vez cesada su función en el cargo, momento indicado para revisar sus decisiones y comportamiento. Se verificaba el cumplimiento de las instrucciones recibidas y se escuchaba cualquier acusación existente en su contra. Por lo general, era un proceso que duraba cerca de seis meses, en el que el encargado de llevar la causa era el sucesor de la persona investigada.

Funcionarios del Cabildo

Solo existía un requisito para formar parte del Cabildo: ser vecino. Una vez que los integrantes de una comunidad eran designados en cualquiera de los cargos existentes, era obligación aceptarlos. Existían aquellas labores de mayor importancia, como la ejercida por los alcaldes, regidores o procuradores. Mientras los primeros pronunciaban los dictámenes judiciales de primera instancia, los otros administraban la urbe y representaban a los vecinos, respectivamente. También se desarrollaban tareas de menor complejidad, como la del alguacil mayor (jefe de policía) y el escribano (encargado de las actas públicas y ministro de fe), entre otras.

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