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Formación Ciudadana, Historia, Geografía y Ciencias Sociales

Primer Ciclo

Día de la Solidaridad

El 18 de agosto de 1952 un hombre de extraordinario carisma dejó este mundo para nacer al cielo. Luchador incansable de la justicia social y de la dignidad de las personas en condición de pobreza, el Padre Alberto Hurtado nos dejó con su partida un ejemplo de vida. En su honor, en 18 de agosto se ha instaurado como el Día de la Solidaridad que se celebra todos los años con dos actividades centrales.

 

La primera es la visita del Presidente de la República a la Tumba del Padre Hurtado. Desde allí la máxima autoridad del país envía un mensaje a todos los chilenos sobre la importancia de la solidaridad y la figura del Padre Hurtado. Durante la tarde se celebra una misa en memoria del Santo a la cual están invitados todos los ciudadanos.

Además, la Vicaría de la Esperanza Joven organiza todos los años la Caminata de la Solidaridad, a la cual asisten miles de entusiastas jóvenes que recorren Santiago hasta la Tumba del Padre Hurtado. El Hogar de Cristo participa en masa en una de las estaciones por donde pasan los jóvenes.

¿Qué es ser solidario?

Siempre que se ayuda a alguien estamos asistiendo a una manifestación de la SOLIDARIDAD, sin embargo no todas las manifestaciones de la solidaridad tienen los mismos efectos en los que participan. Tú decides, está en tus manos colaborar ante las desgracias, o comprometer toda tu vida en la transformación de la sociedad desde los que menos tienen y menos pueden.

Cecilia Dockendorff, presidenta de la Fundación Soles, conversó con diferentes personas y les preguntó algunas disticiones relacionadas con la solidaridad. Lo primero que revelaron es que no hay una, sino varias solidaridades.

Una primera distinción se establece entre solidaridad de vida, solidaridad económica y solidaridad política.

Un miembro de una organización poblacional habló de la primera, la solidaridad de vida: “Hay una solidaridad de vida, por ejemplo entre la gente sencilla, ellos viven la solidaridad; su cultura tiene rasgos solidarios. Son rasgos solidarios muy sencillos, como compartir una taza de azúcar. Otro ejemplo de solidaridad de vida es cuando alguien te dice: yo te pago la micro“.

La solidaridad económica, según un funcionario de una Organización no Gubernamental (ONG), “es la solidaridad que la gente tiene con los sectores necesitados. Es un tipo de solidaridad que de alguna forma redunda en una transferencia financiera a través principalmente de campañas“. Agrega que la solidaridad política es el “apoyo a una causa política, como por ejemplo el antiracismo en Sudáfrica”.

Comparando con otros países, este mismo funcionario percibe que “en Chile hay como dos culturas -si podemos hablar de cultura de solidaridad-, una que es dentro del sector popular y otra que a mí me llama la atención, y que es la gran cantidad de campañas de recaudación de fondos que hay en Chile. Son símbolos pequeños que muestran que hay una cierta cultura de aportar“.

Esta cierta cultura de aportar aparece, sin embargo, desde otra perspectiva, como una solidaridad meramente puntual, circunstancial, opuesta a una solidaridad más permanente, como norma de vida.

Una joven opina: “La solidaridad material existe, pero a veces se necesita solidaridad en compromiso, ayuda moral, en hacer cosas. Hay una solidaridad puntual, coyuntura frente a cuestiones concretas, pero no es una norma de vida. Por ejemplo, hay un asalto en la calle y nadie ayuda. Se trata de cosas muy diarias: nadie da el asiento en las micros a las mujeres embarazadas. Son atenciones, cortesía, pero también son solidaridad. Se da más la solidaridad en situaciones catastróficas“.

Existe una visión compartida en destacar una solidaridad que podría llamarse de catástrofes. Desde las más graves: terremotos, inundaciones, incendios, hasta enfermedades, accidentes y situaciones de emergencia.

Una profesional señala que “En momentos de mucha privación hay gente que es capaz de dar sangre, que es capaz de juntarse aunque uno piense blanco y el otro negro, para enfrentar una situación así, que es de vida, una situación límite. Por eso creo en esta solidaridad de catástrofe, donde se caen las barreras, fundamentalmente las ideológicas, y uno descubre que la solidaridad puede ser claramente una cuestión que te asegure la vida“.

Otras voces concuerdan: “Este es un país de problemas, pero salimos adelante porque en cualquier momento que hay una desgracia estamos bien unidos. Siempre que hay una desgracia grande, como una inundación, un incendio o cosas y la ayuda llega al tiro“. (Extracto del libro “Solidaridad: la construcción social de un anhelo”, de Cecilia Dockendorff

Características de la solidaridad

Acogedora

– Abre espacios a personas sin excluir a nadie.
– Estudia el tipo de atención que se requiere.
– Manifiesta alegría, disponibilidad en escuchar y celebrar hechos de vida.

Creativa

– Genera respuestas nuevas e ingeniosas.
– Introduce dinámicas y juegos educativos en las reuniones y encuentros.

Organizadora

– Ordena y planifica su acción solidaria.
– Involucra y orienta a las personas que se quiere apoyar, no crea paternalismo.
– No trabaja sola, lo hace con otros y otras.

Formadora

– Forma y capacita para el trabajo de promoción humana y de defensa de los DD.HH.
– Promueve y educa a través de la realidad social de las personas, desde la Palabra de Dios y de la Doctrina Social de la Iglesia.

Misionera

– No se detiene, siempre avanza, acude y trabaja en la periferia, con los pobres, marginados y excluidos. No se queda esperando a los pobres, sale a su encuentro, crea conciencia, forma comunidad y organización.

Evangelizadora

– Evangelizar a través de la práctica solidaria de Jesús, Magisterio Social de la Iglesia. También se deja evangelizar desde la realidad de los más pobres.

Profética

– Anuncia el Reino de Dios, de paz, justicia y amor, y también denuncia todo lo que atenta contra la dignidad del hombre y de la mujer, “creadas a imagen y semejanza de Dios”.

Ecuménica

– Abiertas a otras Iglesias Cristianas, sin distinción de Credos y opciones (no creyentes).

Comprometida

– Conocedora de la realidad social, política y económica.
– Testigo activo de la fe, protagonista de su historia.

Dentro de las características, Monseñor Enrique Alvear (pastor de los pobres) (1916 – 1982), destacó en su documento episcopal “De Cristo solidario a una Iglesia solidaria” tres tipos de solidaridad:

1.- Espontánea: Frente a situaciones del momento y que requieren rápida atención (ej.: incendios de casas, muerte de un vecino, accidentes o catástrofes) los vecinos, las personas, la gente, organizada o no organizada realizan colectas juntan cosas, ropas, alimentos, monedas, etc, y acuden prontamente a satisfacer la necesidad. Es algo que surge desde la espontaneidad, desde adentro, quizás para mitigar un poco el dolor de los afectados movido por un sentimiento de pena ante la gravedad o el impacto del hecho.

2.- Organizada: Grupos constituidos que dan respuestas organizadamente a problemas o necesidades permanentes Ej.: ollas comunes, (paliar el hambre), bolsas de cesantes (búsqueda y propuestas de trabajo), comité de allegados (pobladores sin casa que postulan a un subsidio habitacional y que ahorran en libretas del Banco del Estado de Chile.), grupos o equipos de solidaridad que apoyan, capacitan y forman de acuerdo a las distintas problemáticas sociales y eclesiales (gestión, desarrollo local, género y ciudadanía, D. S. I.).

3.- Amplia: Esta solidaridad tiene que ver con situaciones que afectan a la estructura misma de la sociedad. Frente a situaciones de discriminación, exclusión y marginación social, es capaz de organizarse para apoyar movimientos y acciones mas allá de su comunidad, que vayan en la línea de favorecer la justicia y el bien común. Promueve la participación y compromiso por una Cultura Solidaria, no tanto en lo asistencial, sino en lo promocional y educativo. Estos gestos solidarios tiene una dimensión profética.

(Vicaría Zona Sur-Equipo de Solidaridad)

La vida de San Alberto Hurtado

Nació el 22 de enero de 1901 en Viña del Mar, siendo sus padres Alberto Hurtado Larraín y Ana Cruchaga Tocornal. Como su progenitor murió cuando tenía cuatro años, se trasladó a Santiago junto a su madre y su hermano.

En la capital ingresó, en 1909, al colegio San Ignacio, donde se destacó por ser un excelente alumno y un buen compañero. En esa época se hizo miembro de la Congregación Mariana, donde se interesó por los más desposeídos, yendo a desarrollar trabajos sociales todos los domingos a los barrios en que ellos vivían.

Antes de finalizar su vida estudiantil, se despertó en él la vocación sacerdotal, y por ello solicitó su ingreso al noviciado de la Compañía de Jesús, pero sus consejeros espirituales le recomendaron postergar su deseo por los problemas económicos de su familia.

Ante esta situación, Alberto decidió ingresar a estudiar Leyes en la Universidad Católica (1918) y a trabajar por las tardes en el Diario Ilustrado.

Sin embargo, en 1920 debió realizar el servicio militar extraordinario en el Regimiento Yungay (que se había trasladado temporalmente a Santiago), interrumpiendo por un tiempo sus estudios.

Finalmente, se tituló de abogado en agosto de 1923. Días después, ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús en Chillán. En 1925 se trasladó a Córdoba (Argentina), donde finalizó su período de noviciado y se consagró con sus votos religiosos.
En 1927, fue enviado a España para realizar sus estudios de Filosofía y Teología, pero cuatro años después, debido a la expulsión de los jesuitas, abandonó ese país y se fue a Lovaina (Bélgica), donde fue ordenado sacerdote el 24 de agosto de 1933.

De vuelta en Chile

En enero de 1936, regresó al país, iniciando su labor pastoral como profesor de Religión en el Colegio San Ignacio y de pedagogía en la Universidad Católica y en el Seminario Pontificio. Además, fue director de la Congregación Mariana de los Jóvenes.

En 1941, publicó su libro más conocido y polémico para esa época, ¿Es Chile un país católico?

Ese mismo año se le confió el cargo de asesor de la rama juvenil de la Acción Católica de la Arquidiócesis de Santiago, y al año siguiente, la de todo el país.

En octubre de 1944 -luego de renunciar a esta organización- durante un retiro con un grupo de señoras sintió la necesidad de hacer un llamado a la conciencia acerca de la carencia que tenían los pobres, especialmente los niños. Este discurso impresionó profundamente a quienes le escuchaban, generando importantes donaciones en dinero, además de un terreno. Así se inició el proyecto más importante y conocido del padre Hurtado: el Hogar de Cristo. La primera piedra se puso en octubre de 1944.

En septiembre de 1945, se abrió una primera casa de acogida para niños, luego una para mujeres y otra para hombres. Con el tiempo, esta obra se fue multiplicando y adquiriendo nuevas características.

Por ejemplo, algunos se convirtieron en centros de rehabilitación, de instrucción técnica, etc. Además, el padre Hurtado salía todas las noches en su camioneta verde y recogía a los niños de la calle.

El 13 de junio 1947, el sacerdote junto a un grupo de universitarios, fundó la Asociación Sindical Chilena (Asich), con el objetivo de promover el sindicalismo inspirado en la doctrina social de la Iglesia.

Entre 1947 y 1950, escribió tres importantes libros: Sindicalismo, Humanismo Social y El Orden Social Cristiano en los Documentos de la Jerarquía Católica.

El largo proceso para convertirse en santo

El 29 de agosto de 1974, el arzobispo de Santiago, cardenal Raúl Silva Henríquez, solicitó a la Congregación para la Causa de los Santos la autorización para introducir la del padre Hurtado. Dos años después, la Congregación la aceptó con el decreto Nihil obstat (“nada impide”).

En enero de 1977, el cardenal dictó el decreto de apertura y constituyó el Tribunal para comenzar la causa del Siervo de Dios. En 1982, el padre Paolo Molinari, postulador general, entregó a la Congregación los escritos del padre Hurtado, autentificados ante un notario. Estos fueron llevados a Roma por el padre Renato Poblete.

En diciembre de 1987, se presentó a la Congregación la positio (presentación ordenada) para acceder a la categoría de Venerable.

En marzo de 1991, comenzó la discusión de la positio por la comisión de teólogos consultores de la Congregación, aprobándose por unanimidad.

En junio de ese año el vicepostulador de la causa le entregó al arzobispo de Santiago, monseñor Carlos Oviedo, los antecedentes de un presunto milagro atribuido al padre Hurtado.

Al año siguiente, la Congregación abrió el proceso sobre el posible milagro, siendo aprobado por la Consulta Médica (cinco peritos designados por la Congregación) en febrero de 1993.

En diciembre de ese año, el papa Juan Pablo II firmó el Decreto de Beatificación . El 16 de octubre de 1994, se realizó en Roma la ceremonia litúrgica de Beatificación del padre Hurtado.

En abril de 2001, se inició en Valparaíso la investigación del segundo milagro atribuido a este sacerdote, enviándose los antecedentes a Roma en octubre. Un año después, se declaró que la recuperación de la beneficiada era inexplicable para la ciencia médica. En abril de 2004, la Congregación aprobó el segundo milagro y a los pocos días el papa Juan Pablo II autorizó el Decreto de Canonización.

Finalmente, el 23 de octubre de 2005, el padre Alberto Hurtado fue declarado santo por el papa Benedicto XVI.

Glosario

– Vocación: Inspiración con que Dios llama a adoptar el estado religioso.

– Beatificación: declaración del papa a un difunto, cuyas virtudes han sido previamente certificadas. Puede ser honrado con culto.

Santuario Padre Hurtado

Es el lugar donde reposan los restos de San Alberto Hurtado. Fue inaugurado en 1995 y es obra del arquitecto Cristián Undurraga. Está ubicado en la avenida San Alberto Hurtado (ex General Velásquez) en la comuna de Estación Central, junto a la parroquia de Jesús Obrero y la sede original del Hogar de Cristo.

En el santuario se encuentran las capillas del Santuario y la del Perdón, el Altar mayor, la Virgen de la Explanada, el teatro y un museo donde se pueden encontrar pertenencias de las diferentes etapas de la vida de Alberto Hurtado. Además, está la camioneta verde, vehículo con el que el padre recorría las calles de Santiago buscando a los más desposeídos, a quienes llamaba “patroncitos”.

Cabe destacar que este no solo es un lugar de peregrinaje, sino, también, de acogida y reflexión para todo aquel que busca acercarse al Santo y a Dios. De hecho, su arquitectura y servicios están pensados para todos estos fines.

Salud debilitada

En marzo de 1952, en medio de su extenuante actividad y entrega hacia los pobres, la salud del padre Hurtado comienza a deteriorarse.

En junio de ese año fue ingresado en el Hospital Clínico de la Universidad Católica y de ahí no volvió a salir. Tras realizarse varios exámenes médicos se le diagnosticó cáncer al páncreas.

Cuando su amigo y superior provincial, el padre Alvaro Lavín, le contó sobre su grave enfermedad, él dijo su famosa frase: “Contento, Señor, contento”. Falleció, el 18 de agosto de 1952, a la edad de 51 años.

¿Sabías que?

– Durante la vigilia de la canonización del padre Hurtado, el ex presidente Ricardo Lagos pronunció un discurso, donde dijo: “Con la Canonización ganamos un nuevo PADRE de la patria…”.

– En octubre de 1951, el padre Hurtado fundó la REVISTA Mensaje, de la cual fue su primer director y su última obra antes de morir.

– En su proceso hacia la Canonización al padre Hurtado se le atribuyeron
y acreditaron dos MILAGROS, el de María Alicia Cabezas Urrutia, sucedido en 1990, y el de Vivian Galleguillos Fuentes, en 1996.

Hogar de Cristo

Historia

El Padre Hurtado Acababa de dejar la Acción Católica, cuando repentinamente un hecho inesperado lo involucra en otro proyecto.

En una noche fría y lluviosa de octubre del año 1944, el Padre Hurtado es interceptado por un pobre que le solicita ayuda porque no tiene un lugar en donde dormir. Al verlo, desamparado y enfermo, sintió que ese pobre era el mismo Cristo desolado.

Días después, contó esta experiencia a un grupo de señoras de la congregación del Apostolado Popular que se encontraba en un retiro. En ese mismo momento, las asistentes sintieron el llamado de Cristo y decidieron entregar sus joyas y bienes que tenían a mano para dar impulso a una gran obra de caridad.

El 19 de octubre de 1944 el Padre Alberto Hurtado lanza por primera vez la idea del Hogar de Cristo: “Crear un Hogar para los que no tienen techo“.

El 21 de diciembre de ese año se bendice la primera piedra del Hogar de Chorrillos. Al año siguiente el Supremo Gobierno concede personería jurídica a la Fundación de Beneficencia.

En septiembre se abre la primera hospedería en la calle López. En 1946 se inaugura el gran edificio de la calle Chorrillos (hoy calle Padre Hurtado), en la comuna de Estación Central, que será la verdadera “casa madre”.

Cuando el año 1952 fallece el padre Hurtado, lo sucede como Capellán por un corto período el P. Guillermo Balmaceda, S.J. Posteriormente asumen el Padre Alvaro Lavín. S.J., el Padre José Cifuentes G. S.J., en 1979 el Padre Renato Hevia. S.J., en 1982 el Padre Renato Poblete S.J. y en el 2000 el Padre Agustín Moreira H.

Concebida como una obra y responsabilidad de todos los chilenos, el Hogar imprimió en el país la conciencia de la solidaridad hacia el necesitado.

Desde un comienzo se financió con las donaciones voluntarias y fue colocado en manos de una comunidad de laicos dispuesta a trabajar por los más pobres. Adultos, ancianos, enfermos y niños son acogidos con amor y respeto.
Nadie olvidará la enorme preocupación del Padre Hurtado por los niños vagabundos, a quienes recogía en su camioneta verde o tirándose por una cuerda desde los puentes del Mapocho.

Algunos hitos importantes

1955: Se aprueba la idea de extender el Hogar de Cristo a todo Chile.
1957: Nacen las primeras filiales en Antofagasta y en Los Angeles.
1964: Este año es abierto el primer Hogar de Ancianos que será luego seguido por muchos otros.
1969: Las piezas para atender enfermos que no pueden ser atendidos en hospitales se acondicionan.
1971: Inicio de la experiencia de las colocaciones familiares que es un paso más en la solución de los problemas de los niños.
1973: Comienza el funcionamiento de los centros abiertos diurnos que se han extendido por todo el país.
En este año se inaugura una sección para enfermos terminales rechazados por los hospitales. Esta dependencia, por su significación, fue visitada por el Papa Juan Pablo II cuando vino a Chile en 1987.
1981: Son abiertos los centros de alto riesgo que acogen situaciones particularmente difíciles. En este año se procura enfrentar el drama de la drogadicción. Este trabajo se extenderá después a niños que salen de las cárceles.
1984: Comienzan a celebrarse las Cenas de Pan y Vino. En este mismo año se comienza el trabajo con débiles mentales y con menores con síndrome de Down.
1990: En convenio con el Servicio Nacional de Menores se asume el programa “los niños de la calle”, que significa un tiempo de aclimatación para orientar a los niños hacia centros más especializados.
1992: Con la Villa Padre Alberto Hurtado nace la fórmula de Condominios para matrimonios ancianos, donde pueden vivir en pareja.
1993: Es inaugurada la comunidad terapéutica Manresa en Lampa, con métodos especiales para la rehabilitación.
1993: Se instituye el 18 de agosto, día de la muerte del Padre Hurtado, como día de la solidaridad en Chile.
1994: El 16 de octubre de este año es beatificado en Roma el Padre Alberto Hurtado. Además comienza la construcción de la tumba santuario que guardará los restos del fundador junto al Hogar de Cristo.
1995: El Hogar celebra su aniversario número 50 y en noviembre se trasladan los restos del Padre Hurtado al nuevo santuario.
2000: Celebración del Centenario del Nacimiento del Padre Hurtado.

Misión

El Hogar de Cristo busca acoger dignamente y con amor a los más pobres entre los pobres y en especial, a lactantes, preescolares, niños, jóvenes en riesgo social, adultos mayores, discapacitados físicos y mentales y enfermos terminales.

Dentro de su acción busca, igualmente, difundir el conocimiento de la real dimensión de los problemas de los más desvalidos, con el ánimo de crear conciencia que estimule iniciativas de alivio y, también, de denunciar los males solucionables.

¿Cómo pueden colaborar los estudiantes?

Programa Amigo Solidario

El Programa Amigo Solidario tiene como objetivo reforzar y educar, a través del tiempo, los valores de Austeridad y Solidaridad al interior de los colegios. Además busca, en conjunto con la Institución Educacional, desarrollar en nuestros niños y jóvenes una mirada más espiritual del mundo en que vivimos.

La idea es crear conciencia respecto a estos valores y al mismo tiempo que los escolares, a través de la austeridad y probidad, contribuyan a mejorar la calidad de vida de niños de extrema pobreza, comprometiéndose con los demás con un aporte mensual, fijada por ellos mismos y también son invitados a participar en una actividad solidaria, relacionada con el Hogar de Cristo.

Lo central no es el dinero, sino que los jóvenes se acostumbren a privarse de algo – un helado, un chocolate – una vez al mes, como proceso educativo y a su vez recordar que la privación ayudará a ser más solidario.

Cada socio Niño recibe a cambio una credencial que lo avala como miembro colaborador permanente y que los integra a este proyecto social. Más que el dinero, lo que busca esta iniciativa es generar a nivel escolar una mirada diferente del entorno, desarrollando actitudes prosociales, altruistas e idealistas.

La ayuda nunca es suficiente, razón por la que el Hogar de Cristo busca incentivar a más colegios a que integren esta red de ayuda escolar. Si algún establecimiento se interesa en participar en Santiago, puede comunicarse con la encargada del proyecto al 540 94 52. Sólo para colegios en Santiago.

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Fuente y más información

 

Santuario Padre Hurtado: Un encuentro con Cristo

El Santuario del Padre Hurtado se inauguró en 1995 y es obra del arquitecto Cristián Undurraga, quien dio forma a esta experiencia de paz y esperanza que permite un encuentro con Cristo en medio de la ciudad.

El Padre Hurtado murió el 18 de agosto de 1952. El impacto de su obra y su fama de santidad, movieron a uno de los sacerdotes jóvenes que lo cuidaba a recoger piadosamente sus últimas lágrimas en un algodón. Con ese mismo espíritu se pensó en ubicar su sepultura junto a su obra más querida: el Hogar de Cristo.

Se logró entonces permiso del gobierno de la época, para sepultar al padre junto al templo de la Parroquia Jesús Obrero, vecina a la sede central del Hogar de Cristo, en la Capilla velatorio que se había inaugurado poco antes. Así se hizo, y poco tiempo después el pintor Miguel Venegas Cifuentes ambientó el lugar con el cuadro de Jesús en el sermón de la Montaña, acompañado por el texto de las Bienaventuranzas, según el evangelio de San Mateo.

Desde la muerte del Padre Hurtado, en esa capilla se congregaban anualmente sus amigos y discípulos, para recordarlo y orar en el aniversario y a la hora en que el Señor lo había llamado a su casa. Paulatinamente, ese recuerdo se fue convirtiendo en gratitud a Dios por su visita a Chile en la persona de Alberto Hurtado y en ocasión de exponer ante el Señor penas y problemas, cuya resolución favorable comenzó a ser considerada fruto de su intercesión.

Al ser beatificado el Padre Alberto Hurtado por S. S. Juan Pablo II en 1994, estaba ya en construcción un lugar que permitiera un acceso más cómodo para los miles de peregrinos que visitaban el lugar de sus reliquias.

El 19 de noviembre de 1995 se abrieron las puertas del Santuario del Padre Hurtado a la comunidad, siendo desde entonces un lugar de oración y reflexión, una oportunidad para detenerse, tomar aliento y mirar el sentido de la propia vida para todo aquél que lo visita. El Santuario del Padre Hurtado busca ser un lugar de encuentro con Cristo en medio de la ciudad. Una experiencia de paz y esperanza para quienes lo visitan.

Como dijo en esa ocasión el Cardenal Carlos Oviedo Cavada: “Rodeado por el respeto y afecto de su pueblo, cubierto por la tierra traída desde todos los confines de Chile, los restos mortales de este sacerdote, hijo preclaro de la Iglesia, esperan aquí su resurrección. En este lugar, sigue resonando con fuerza su mensaje. Quienes visiten este sitio experimentarán ellos mismos la visita de Dios. Porque el verdadero dueño de casa es el Señor; el Padre Hurtado es un elegido de Dios, un fruto de la obra de su gracia. Aquí se acogen los sufrimientos y las esperanzas de esta ciudad y de esta Patria. Toda la inquietud humana marcha hasta aquí buscando alivio. En una interminable caravana, los enfermos, los desocupados, las madres inquietas por la suerte de sus hijos, los jóvenes que se sienten solos e incomprendidos vienen a sepultar sus pesares y a rogar la intercesión del hombre de Dios. Y el Padre Hurtado vuelve esas miradas y esos pasos a Jesús. Aquí se hace operante la resurrección de Jesucristo“.

Museo

Ubicado en la entrada principal del Santuario del Padre Hurtado, el Museo permite a los visitantes conocer la infancia, juventud, efectos personales, vocación como sacerdote jesuita y muerte de San Alberto Hurtado.

Martes a Domingo:
10:30 a 13:30 hrs.
14:30 a 19:30 hrs.

 

Santuario del Padre Hurtado

– Dirección: Avenida General Velásquez 1090, Estación Central.
– Horario: 9:00 a 21:00 hrs. todo el año.
– Apoyo Espiritual: Lunes a Domingo: 10:30 a 20:00 hrs.
– Misas
Lunes a Viernes: 12:00 y 19:00 hrs.
Sábado: Verano: 12:00 hrs. 18:30 hrs.
Invierno: 12:00 hrs. y 17:30 hrs.
Domingo :Verano: 9:00 – 10:45 – 12:00 -18:30 y 20:00 hrs.
Invierno: 9:00 – 10:45 – 12:00 – 17:30 y 19:00 hrs.
Misa Radial: 8:07 trasmitida por Radio Chilena 100.9 FM

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