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Ciencias Naturales, Estructura y función de los seres vivos

7° Básico

Órganos del aparato reproductor femenino

Considerados los órganos más importantes de este sistema, los ovarios constituyen el centro donde maduran los óvulos, así como también donde se producen las dos hormonas sexuales femeninas: progesterona y estrógeno.

  1. Órganos del aparato reproductor femenino
  2. Útero y vagina
  3. Las trompas de Falopio
  4. Estrógenos y progesterona

Son dos estructuras pequeñas de forma ovalada (similar a la de una almendra), de unos 2 a 3 centímetros de largo (en una mujer adulta) situados en la pelvis, uno a cada lado del útero. Internamente se ubican al final de las trompas de Falopio, no estando exactamente unidos a ellas. Esto, porque los ovarios están suspendidos en la cavidad pélvica y sujetos a las trompas solo por un delgado ligamento. Estas pequeñas "fijaciones" hacen que los ovarios sean considerados órganos con cierta movilidad.

Si realizamos un corte transversal en ellos, notaremos que después del epitelio que lo recubre existe un sector llamado zona periférica o corteza y que es el lugar preciso donde se alojan y maduran las miles de células sexuales femeninas. Luego, está su parte más interna, conocida como la médula y es la que contiene el tejido fibroso, vasos y los nervios del ovario.

En su interior cada ovario alberga, aproximadamente, a 200.000 células sexuales inmaduras, los que se desarrollan y desechan durante la etapa fértil femenina (desde la primera menarquia o menstruación hasta la menopausia).

Sin embargo, a pesar de la gran cantidad de células sexuales listas para desarrollarse y ser fecundadas, solo un pequeño número logra ser expulsado del ovario en su etapa ya madura (alrededor de 400 durante la vida de la mujer). Menor aún es la cantidad de óvulos fecundados, ya que gran parte de ellos son expulsados junto al revestimiento uterino (endometrio), durante la menstruación.

El óvulo

Los óvulos constituyen las células humanas de mayor tamaño. Su diámetro alcanza los 0,13 milímetros, pudiendo ser fácilmente visto con una lupa.

No poseen movimiento propio ni tampoco estructuras que faciliten su traslado, como la cola del espermatozoide. Por ello, desde que uno de ellos sale expulsado del ovario, es ayudado por las fimbrias (parte de las trompas de Falopio), para que avance libremente por los oviductos y el útero.

El núcleo del óvulo es la región donde se aloja la mitad de la información genética necesaria para formar un nuevo ser. En el exterior, esta célula sexual está rodeada por varias capas, las que poseen diferentes funciones.

La capa o zona pelúcida se forma alrededor del óvulo en desarrollo; su consistencia es similar a la de un gel y está formada, principalmente, por glucoproteínas cuya función es protegerlo y facilitar la unión con las células sexuales masculinas. Más afuera se encuentra una capa de células foliculares que se disponen en forma circular, formando lo que se conoce como corona radiata; a continuación de ellas, otra porción de células conforman la zona granulosa.

Útero y vagina

El útero

Tiene forma de pera y se encuentra por encima de la vejiga y el recto. En una mujer adulta presenta paredes gruesas, una superficie rugosa y una longitud cercana a los ocho centímetros. Su tamaño máximo lo alcanza durante la vida adulta; con el paso de los años, después de la menopausia, disminuye poco a poco.

Su principal función es alojar y nutrir al embrión en desarrollo hasta el momento de su nacimiento. Está formado por tres importantes capas. La más externa es una membrana serosa denominaba perimetrio, que es parte del peritoneo que recubre al útero.

La capa intermedia de músculo liso que lo constituye, el miometrio, es de gran importancia tanto para la menstruación como para el parto. En ambos procesos, sus poderosas fibras musculares tienen la capacidad de contraerse con gran fuerza, expulsando los desechos menstruales (formados por parte del endometrio, algunas células uterinas y el óvulo sin fecundar) o el feto, respectivamente.

La última y más interna de las capas es conocida como endometrio, revestimiento mucoso rico en vasos sanguíneos, cuyo aspecto varía con la edad y con el ciclo menstrual.

Durante este último proceso y bajo el comando de determinadas hormonas (básicamente, progesterona) engruesa sus paredes hasta, aproximadamente, los seis milímetros, listo para recibir y nutrir en la primera etapa al óvulo fecundado.

La parte inferior y más estrecha del útero recibe el nombre de cérvix o cuello uterino. De forma tubular y con una longitud cercana a los 2,5 centímetros, es la vía de paso en doble sentido para ciertos fluidos corporales.

Al estar en contacto directo con la vagina, sirve como camino de evacuación para el fluido menstrual y como espacio de recepción y conducción de los espermatozoides. Pero su tarea reproductiva no termina ahí, ya que el canal del cuello uterino alberga importantes glándulas secretoras de moco, sustancia que facilita la supervivencia de los gametos masculinos durante dos o tres días después de la relación sexual. Esta, además, es una excelente barrera defensiva contra el ingreso de organismos patógenos, salvo durante el período menstrual o la ovulación.

Vagina

Corresponde a una estructura con forma de tubo, constituida por músculos y membranas, que se extiende desde la vulva al cuello uterino, por debajo y detrás de la vejiga y por delante y encima del recto.

Es una cavidad profunda de, aproximadamente, ocho centímetros de largo y un ancho que varía de acuerdo con su dilatación. Al ser elástica y de fácil expansión, la vagina participa en dos importantes momentos reproductivos: recibe al pene durante la relación sexual y evacua al feto en el parto.

La pared vaginal está revestida por la mucosa vaginal, que se adhiere firmemente a una capa de músculo liso. Se contacta con el exterior por medio del orificio vaginal, situado un poco más atrás del meato urinario.

Esta abertura, en las mujeres que no han tenido relaciones sexuales se encuentra cubierta por un pliegue membranoso, el himen, que lo puede cerrar de manera parcial o total.

Doble cavidad

El útero doble o didelfo es un trastorno que se desarrolla durante la formación de los órganos internos femeninos. Durante este proceso, se altera la diferenciación de las paredes uterinas, por lo cual una porción de tejido (llamada septum) lo termina por dividir en dos cavidades (en algunos casos, también el útero presenta dos cuellos).

Si bien las mujeres que sufren de este trastorno pueden hacer una vida normal, poseen algunas complicaciones como acumulación de sangre menstrual, dificultades en el embarazo, riesgo de aborto y nacimientos prematuros.

Datos Icarito

¿Qué característica posee el himen cribiforme?
Posee un cierto número de pequeñas perforaciones.

¿Qué es la clitoromegalia?
Es el aumento del tamaño del clítoris.

Las trompas de Falopio

Estas dos estructuras tubulares son el escenario perfecto para el encuentro entre las células sexuales femeninas y masculinas. Y además, es donde ocurre el más importante proceso reproductivo: la fecundación.

Poseen una extensión aproximada de diez centímetros de largo y un diámetro que no supera los dos milímetros. Están insertas en la parte posterior del útero y se comunican con los ovarios. Actúan de manera conjunta para trasladar al óvulo en su viaje reproductivo. Por ello, el nombre que se les asigna de oviductos (camino para el huevo) es uno de los más acertados.

Las trompas de Falopio cuentan con tres capas, la más interna corresponde a una lámina mucosa llamada endosálpinx que, al igual que la del útero, crece y se adelgaza durante el ciclo menstrual.
Esta superficie no sólo posee cilios que ayudan al viaje del óvulo, sino que también cuenta con algunas glándulas que secretan sustancias nutritivas.

La capa media está constituida por un músculo liso, el cual es de mucha importancia a la hora de facilitar el desplazamiento del óvulo (desde el ovario al útero). Esta movilidad es vital, ya que el óvulo no posee ni las estructuras ni la capacidad para trasladarse de manera independiente. Finalmente, las trompas de Falopio están recubiertas por una túnica serosa que no es más que parte del peritoneo.

También es fácil distinguir en cada trompa tres secciones. La primera de ellas tiene forma de embudo, se ubica en un extremo y recibe el nombre de infundíbulo o pabellón. La particularidad de esta porción se la otorgan las verdaderas prolongaciones o tentáculos, conocidos como fimbrias, que se ubican en torno a los ovarios, haciendo más eficiente la captación del óvulo una vez que este es expulsado.

La región más ancha y extensa de la trompa, lugar exacto de la fecundación, se denomina ampolla o región ampullar. Aquí se encuentra el óvulo y el espermatozoide, luego de que este último haya ingresado a la trompa por su orificio uterino. La porción final, que claramente se va haciendo cada vez más estrecha, es la que lo une con el útero. Recibe el nombre de istmo.

Estrógenos y progesterona

Los ovarios son las glándulas sexuales femeninas y se encuentran situadas en la cavidad pelviana. Son dos, y están formados de un epitelio germinativo y un estroma interno. Cada cierto tiempo liberan un óvulo y secretan dos hormonas, que son los estrógenos y la progesterona.

El ciclo por el cual se rigen estas glándulas se llama ciclo menstrual -posee una duración promedio de 28 días- y se relaciona fuertemente con el útero, al crear las condiciones necesarias para la nidación del óvulo fecundado. Sin embargo, si esta célula no es fertilizada, se produce el desprendimiento de la mucosa uterina, acompañada de una hemorragia, proceso conocido como menstruación.

Al comenzar el ciclo menstrual sólo madura un folículo, y sus células secretan estrógenos. Durante este proceso, las células que rodean el óvulo se multiplican formando una capa o teca interna. Entre la teca y el óvulo se configura una cavidad que contiene el líquido folicular. Cerca del día 14 del ciclo menstrual, el óvulo alcanza su madurez y se le llama folículo de Graaf.

Después de la ovulación, las células de la teca interna proliferan y aumentan su contenido de lípidos, formando el cuerpo lúteo, el que posteriormente secreta estrógenos y progesterona.

Los estrógenos intervienen en varias acciones, tales como la estimulación del crecimiento de los órganos genitales internos y externos; la multiplicación celular y el incremento de la mucosa uterina; desarrollo de las mamas durante la pubertad; distribución adiposa y constitución ósea y retardo del crecimiento de la diáfisis, que determina, en general, la menor estatura de la mujer respecto del hombre.

Sin duda, una de las funciones más importantes de las hormonas ováricas es la preparación de las condiciones necesarias para el embarazo. Cuando el óvulo es fecundado, el cuerpo lúteo del ovario no degenera, sino que va creciendo y secretando estrógeno y progesterona. En el tercer mes, el cuerpo lúteo es sustituido por la placenta, una nueva glándula endocrina, que además genera la gonadotropina coriónica humana, que sirve para determinar el embarazo desde los primeros días.

Durante los últimos tres meses de gravidez, los niveles de estrógenos y progesterona descienden y aumenta la secreción de otras hormonas, como la relaxina, que tiene por función relajar la pelvis y ablandar el cuello del útero; y la oxitocina, que estimula la contracción del útero. Luego del nacimiento, la prolactina interviene en la secreción de leche y la oxitocina en su eyección.

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