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Ciencias Naturales, Estructura y función de los seres vivos

Segundo Ciclo

Protección contra elementos patógenos

La piel es la primera cubierta externa que sirve al hombre como protección contra los patógenos.

  1. La piel
  2. Protección contra elementos patógenos
  3. Capas de la piel

Dentro de los mecanismos inespecíficos, son varios los procesos de este tipo capaces de repeler la acción de los microorganismos. La piel es la primera cubierta externa que sirve al hombre como protección contra los patógenos, al presentar elementos como el sudor y el sebo, que contienen sustancias químicas destructoras de ciertos tipos de bacterias. Lo mismo ocurre con sustancias como las lágrimas, la saliva y las secreciones ácidas del estómago. Estos mecanismos también destruyen los agentes que entran al cuerpo por el aire inhalado y que suelen ser filtrados por los cilios situados en el interior de la nariz o atrapados por el revestimiento mucoso adhesivo de las vías respiratorias, donde por lo general son fagocitados.

Asimismo, un proceso distinto tiene lugar cuando una célula es infectada por un virus u otro parásito. Esta reacciona secretando una proteína llamada interferón, que se difunde a las células vecinas, estimulando la producción de proteínas antivirales que inhiben la replicación viral y movilizan algunos linfocitos conocidos como células asesinas (NK o "natural killer"), que reconocen las células huéspedes infectadas y las matan rápidamente.

Ya dijimos que uno de los mecanismos de respuesta inespecíficos es la fagocitosis. Cuando ella ocurre, un fagocito ingiere una bacteria u otro microorganismo, envolviéndolo en una vesícula rodeada de membrana llamada fagosoma. Después, uno o más lisosomas de esta membrana se fusionan a ella y liberan potentes enzimas digestivas en la bacteria capturada.

A los mecanismos inespecíficos se deben agregar también la inflamación, una respuesta que se activa cuando algunos tipos de células dañadas liberan histamina y otros compuestos que dilatan los vasos sanguíneos e incrementan el riego en la zona afectada. Con la inflamación se pueden manifestar síntomas característicos, como rubor, edema, calor y dolor.

Capas de la piel

La piel está formada por tres capas. La más superficial se denomina epidermis, la capa media dermis, y la capa profunda hipodermis.

Epidermis: El espesor de esta región varía según el sitio estudiado, siendo más compleja y más gruesa en la planta del pie y en la palma de las manos, donde alcanza un espesor de 1,5 mm. Su epitelio es pluriestratificado (5 capas o estratos celulares) y está compuesto por láminas de keratina. Los keratinocitos son reemplazados por medio de la división (mitosis) de las células basales (regeneración). Esta capa de la piel también contiene células con pigmentos llamadas melanocitos, que son los que dan el color a la piel, células de Langerhans con funciones defensivas y células nerviosas con funciones hormonales (células de Merkel). No posee vasos sanguíneos.

Dermis: Tiene un espesor variable, que alcanza los 3 mm en la planta de los pies. Es tejido conjuntivo sobre el que descansa la epidermis y que consiste principalmente en fibras (colágenas), células de tejido conectivo (fibroblastos), fagocitos inmunológicamente activos (macrófagos) y mastocitos que median reacciones alérgicas e inflamatorias. Esta capa dérmica contiene vasos sanguíneos y linfáticos, al igual que receptores sensitivos, pelos, glándulas sebáceas y sudoríparas. Las glándulas sudoríparas producen una secreción acídica que actúa como una capa protectora que no permite el crecimiento bacteriano sobre la piel.

Hipodermis: Está compuesta por tejido conjuntivo laxo, uniendo de manera poco firme la dermis con los órganos subyacentes y está formada por una capa variable de tejido adiposo con una función de aislamiento, que permite que la piel se modifique y proteja contra la pérdida de calor y traumatismos superficiales.


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