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Ciencias Naturales, Tierra y Universo

7° Básico

Dificultades para la vida

Sólo Venus, la Tierra y Marte se encuentran a la distancia correcta como para tener una temperatura compatible con la formación de la vida.

Es difícil que las estrellas de la primera generación hayan tenido planetas orbitando a su alrededor, pues parece ser que los elementos químicos pesados (los residuos de las supernovas) jugaron un papel clave en la formación de estos. Aun en el caso hipotético de que los tengan, serían totalmente diferentes a la Tierra, pues estarían compuestos de hidrógeno y helio, siendo planetas gaseosos, y ningún tipo de vida podría surgir en ellos.

La presencia de elementos pesados en la mayoría de los cúmulos globulares es tan baja, que es prácticamente imposible que pueda existir tan solo un planeta con vida (menos aún con seres inteligentes) en los casi un millón de estrellas que los componen. Podríamos decir que los cúmulos globulares son los grandes desiertos del Universo, pues no albergan ninguna forma de vida.

La composición química de las estrellas del disco o superficie de la galaxia es similar a la del Sol. Por lo tanto, se podría esperar de ellas que tuvieran sistemas planetarios en torno suyo.

¿Qué posibilidades reales existen de que haya vida en los sistemas planetarios de otras estrellas? La respuesta no es tan sencilla, pues no todas ellas son iguales a nuestro Sol. Algunas son muy calientes, tienen una vida muy corta y emiten mucha luz ultravioleta, de efectos letales para la vida. Por lo mismo, no se espera que contribuyan a su aparición. Otras, por el contrario, son muy frías y poco luminosas, de modo que los planetas que orbitan a su alrededor deben estar congelados. Sin embargo, en la Vía Láctea hay un gran número que presenta condiciones semejantes a las del Sol. Si solo el 10% de las estrellas de la galaxia exhibiera características similares a este, eso significaría que unos 20 mil millones de ellas son aptas para el surgimiento de la vida.

La distancia adecuada

Sin embargo, la aparición de la vida en torno a una estrella no sólo depende de que esta exhiba condiciones similares a nuestro Sol. Es preciso, además, que tenga un planeta orbitando a la distancia adecuada.

En nuestro Sistema Solar, el planeta Mercurio está demasiado cerca del Sol, por lo que su superficie es muy caliente. En cambio Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón están demasiado lejos, por lo que se hielan.

Solo Venus, la Tierra y Marte se encuentran a la distancia correcta como para tener una temperatura compatible con la formación de la vida. Sin embargo, por factores que aún no son claros para la ciencia, estos planetas han evolucionado de una manera muy diferente entre sí.

Venus es un verdadero infierno, con temperaturas de casi 500 grados y una atmósfera tan densa que la presión en ella supera 90 veces a la terrestre. Además (y como si lo anterior fuese poco), en la atmósfera hay nubes de ácido sulfúrico. Con razón se dice que muchos infiernos de la literatura son solo un pálido reflejo de un paisaje venusiano.

Marte, al contrario, perdió casi toda su atmósfera, y con ella la capacidad de retener líquidos sobre su superficie. No tiene ni océanos, ni ríos ni lagos. Sin embargo, en el pasado tuvo ríos y agua fluyente, como lo prueban las fotografías tomadas por las sondas espaciales Mariner. Algo pasó con su atmósfera (ignoramos qué) que la trasformó, debilitándola, haciéndola tan sutil que ya no pudo conservar más líquidos. Las naves Viking fracasaron en la búsqueda de vida en su superficie. No se han detectado ni animales ni plantas, ni siquiera microorganismos, que son la más mínima expresión de vida.

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