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El 10 de julio de 1998, luego de tres intentos, se lanzó al espacio el microsatélite chileno FASat Bravo, desde el cosmódromo de Baikonur, Kazajstán, en el cohete vector Zenit II. A diferencia del Fasat Alfa, que no había conseguido operar, éste logró orbitar la Tierra.

El FASat-Bravo pesa 50 kilogramos y tiene 60 centímetros de alto, con una base cuadrada de 35 centímetros por cada lado. El interior del cuerpo central está formada por once módulos que albergan a los circuitos electrónicos. Su exterior está recubierta por paneles solares que suministran la energía necesaria para el funcionamiento.

Es un microsatélite que viaja a una velocidad de 25 mil kilómetros por hora, y da 14 vueltas a la Tierra en un día.

Su objetivo es permitir la realización de estudios geográficos, climáticos y de recursos económicos de Chile, cubriendo desde el desierto hasta la Antártica, incluyendo el mar y las islas que conforman nuestro territorio, además de la realización de un programa educacional para difundir la misión entre los escolares chilenos, por medio de un sistema de intercomunicación.

Una de sus aplicaciones más novedosas es la de un ingenioso método para medir la radiación ultravioleta que llega a la Tierra.

El satélite estuvo en órbita cerca de tres años. Dejó de operar en junio de 2001 tras agotarse las baterías que lo mantenían en funcionamiento. Chile queda, de esta manera, sin presencia tecnológica en el espacio.

El aparato funcionaba con un sistema de suministro de energía complementario: cuando estaba expuesto al sol, recargaba sus baterías, las que eran utilizadas en los momentos de eclipse. La estructura quedará orbitando a la misma altura pero apagada y no puede ser reutilizada.

Logros

El FASat-Bravo, durante los tres años de funcionamiento, alcanzó a completar 13 mil órbitas alrededor de nuestro planeta.

Se consiguió establecer comunicaciones remotas con otras estaciones a través del satélite, obtuvo un total de 1.273 imágenes de Chile y se efectuaron mediciones de la capa de ozono, cuyos resultados fueron compartidos con la NASA y universidades que estudian el tema.