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Ciencias Naturales, Tierra y Universo

7° Básico

La Tierra

Por su distancia al Sol (149,6 millones de km), la Tierra es el tercer planeta del Sistema Solar.

El Sistema Solar está formado por nueve planetas -Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón-, satélites naturales, asteroides, cometas, meteoritos, polvo y gas. Todo está sometido al equilibrio de dos fuerzas contrarias que actúan sobre los planetas: la centrífuga, que los aleja del Sol, y la gravitacional, que los atrae.

El Sol es la única estrella del Sistema Solar y una de las cien mil millones que existen en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Por su distancia de este astro (149,6 millones de km), la Tierra es el tercer planeta del Sistema Solar.

En cuanto a su tamaño, es el quinto planeta del Sistema Solar. Tiene una superficie de más de 510 millones de km2, de la cual casi un 70% está cubierta por agua.

El eje terrestre imaginario que cruza la Tierra de polo a polo está desviado, con una inclinación de 23 grados, 27 minutos, 30 segundos, respecto al plano de la eclíptica u órbita.

Otro hecho importante es que aunque tiene forma esferoidal o geoide, no es una esfera perfecta. Esto porque la fuerza centrífuga de la rotación terrestre ha ocasionado el achatamiento de los polos y un abultamiento por donde pasa la línea del Ecuador, que divide el globo en dos hemisferios, Norte y Sur. Esta especie de deformación se confirma al comparar los radios del Ecuador (6378 km) con el polar (6357 km), estos 21 km de diferencia determinan el achatamiento terrestre.

La Tierra posee un único satélite natural, a diferencia de Júpiter y Saturno que tienen trece y diez, respectivamente. La Luna, situada a 384 mil km de distancia, describe un movimiento prácticamente circular alrededor de nuestro planeta. Su tamaño es cincuenta veces menor al del globo terrestre.

Al igual que el Sol, la Tierra también posee gravedad. Esta se define como la fuerza que actúa sobre todo lo que se encuentre en la superficie atrayéndolo hacia su centro. Para efectos prácticos, la gravedad puede ser considerada como constante en todo el planeta, ya que las diferencias son mínimas entre un lugar y otro del globo.
En los polos mide 983,22 cm/s2 y en el Ecuador, 973,03 cm/s2. Esta variación se debe al achatamiento de los polos, están más cerca del centro de la Tierra y por lo tanto tienen una gravedad mayor que el Ecuador. También existe una pequeña diferencia cuando ascendemos respecto al nivel del mar.

Las consecuencias de la redondez

El hecho de que la Tierra tenga forma esférica tiene varias consecuencias:

Diferencias de temperatura e iluminación

Como la Tierra no es plana, la energía Solar no llega de manera pareja, por lo que hay diferentes temperaturas en el globo terrestre y variaciones en la cantidad de horas de luz. Mientras la zona ecuatorial recibe los rayos perpendicularmente -caen directamente- en los polos llegan solo de manera tangencial -pasan casi horizontalmente-. En el Ecuador, la insolación origina altas temperaturas, en cambio en los polos, hace frío todo el año. Además, en las zonas polares, el día dura los seis meses de verano y la noche, los seis meses de invierno.

Diferencias de climas y vegetación

Como la temperatura es uno de los elementos fundamentales del clima y esta varía a lo largo del planeta, existen distintos climas. Estos están determinados por la inclinación en la que llegan los rayos solares a las distintas zonas, de hecho, en griego clima significa inclinación.

Basándose en esto, los griegos agruparon los climas en en tres grupos principales, tropicales, templados y polares, dependiendo de la zona latitudinal en la que se encuentren. Al igual que los climas, la vegetación depende de la temperatura y de la intensidad de los rayos solares.

El peso casi uniforme de los cuerpos

Como la Tierra es esférica, todos los lugares están casi a la misma distancia de su centro, por tanto la gravedad, como ya habíamos mencionado, es casi la misma en todo el globo.

Datos sobre la Tierra

– Radio ecuatorial: 6378,188 km

– Radio polar: 6356,784 km

– Radio medio: 6371 km

– Diámetro ecuatorial: 12756,776 km

– Diámetro polar: 12713,818 km

– Superficie: 510,101 millones de km2

– Volumen: 1,083 millones de km3

– Rotación: 23 h, 56 minutos, 4,09 segundos

– Velocidad de rotación en el Ecuador: 1666 km/h

– Traslación: 365 días, 5 h, 48 minutos, 45,8 segundos

– Distancia media del Sol: 149,6 millones de km

– Velocidad de la Tierra en su órbita: 29,79 km/seg

– Satélite natural: Luna, situada a 384 mil km de distancia

¿Por qué estudiar la ciencia de la Tierra?

Al igual que con la Historia, antes de contestar la pregunta de ¿por qué estudiamos Geografía?, trataremos de definir la Geografía, comprender su significado para luego poder formular una respuesta completa.

El término Geografía deriva del griego geo, que quiere decir tierra y de grafía, que quiere decir estudio. Por lo tanto, geografía significaba descripción de la Tierra.

Actualmente la Geografía moderna va más allá de una simple descripción y podemos afirmar que su principal objetivo es localizar, describir, explicar y comparar los distintos paisajes que se observan en la superficie de la Tierra y las actividades de los hombres integrando este paisaje

La Geografía relaciona al hombre con el espacio donde vive. Es bastante evidente decir que todos los seres humanos vivimos en algún lado, pero, ¿lo has pensado de la siguiente manera?: tu casa queda en una ciudad o en el campo, que no es igual a ninguna otra ciudad o a otro campo. Ese lugar donde vives se encuentra en una zona determinada, esa zona queda en una región, y esa región en un país. Más aun: ese país está en una determinada parte del planeta Tierra y, por último, el planeta Tierra es parte del Sistema Solar, y el Sistema Solar es parte del Universo.

La conclusión que se puede sacar de esta especie de historia sin fin, es que el hombre se relaciona de diferente manera con cada uno de esos espacios, los que constituyen nuestro gran, gran hogar.

Importante

Es muy importante estudiar cómo la presencia del ser humano ha influido fuertemente en las características de los lugares por donde este ha pasado. Asimismo, hay que darse cuenta de lo necesario que es cuidar desde nuestro planeta hasta nuestro barrio para poder vivir mejor. Entonces, la Geografía nos permite aprender todo lo que nos hace falta conocer acerca de la Tierra para cuidarla y, al mismo tiempo, aprovecharla de la mejor manera posible.

La ubicación

Otro de los temas que estudia la Geografía tiene que ver con la ubicación en nuestro espacio físico. Como tú lo sabes, para ir de un lugar a otro es necesario saber qué camino tomar, aun en las distancias más pequeñas. ¡Imagínate en las grandes distancias! Los extraordinarios descubrimientos que hicieron los hombres de tierras hasta ese momento desconocidas, fueron posibles gracias a los mapas y a las coordenadas de orientación.

Desde hace miles de años los hombres se han preocupado por hacer mapas de las tierras conocidas, han ideado formas para no perderse (los puntos cardinales, los paralelos y los meridianos, etcétera). Han sido tentados por la gran aventura que significa descubrir lugares a los que nadie antes ha llegado. ¡Qué mejor ejemplo que la llegada del hombre a la Luna!
Después de recorrer todo nuestro planeta, el desafío era explorar fuera de él, meta que se cumplió hace 30 años.

En síntesis, tanto la Historia como la Geografía nos ayudan a descubrir al hombre, la primera a través del tiempo, la segunda a través de la relación que establece con el medio físico.

La Tierra en el espacio

La Tierra gira en torno al Sol en un año, lo que genera el movimiento aparente del Sol entre las estrellas. El plano de la órbita terrestre se denomina eclíptica, pues la Luna debe estar en él para que se produzca un eclipse.

La Tierra gira en torno al Sol de tal modo que su eje de rotación se mantiene siempre apuntando en la misma dirección (el eje apunta, aproximadamente, hacia la estrella polar durante todo el año; recuérdese que las estrellas están muy distantes, por lo que no influye mayormente que la Tierra se desplace en el curso del año).

El eje de rotación de la Tierra está inclinado 23 y medio grados con respecto al plano del Ecuador. Este fenómeno se conoce con el nombre de oblicuidad de la eclíptica. Debido a esta inclinación, la luz del Sol no se distribuye por igual entre los hemisferios norte y sur. Mirando desde el Sol, en una época del año se podrá ver el polo norte terrestre y no el polo sur, y seis meses más tarde se verá el polo sur solamente. Por más que la Tierra gire en su eje, el Sol no podrá ocultarse en el polo iluminado y el otro polo no saldrá de la sombra. En el polo habrá un día que durará seis meses, un atardecer que durará más de un mes; habrá casi tres meses de noche oscura y luego un largo amanecer. El hemisferio cuyo polo está recibiendo la energía del Sol recibirá mucha más luz solar y tendrá días de mayor duración que las noches; será verano. En el otro hemisferio, las noches serán más largas y recibirá poca energía solar, lo cual hará que la temperatura sea más baja; será invierno.

Solsticios y equinoccios

Hay cuatro puntos particulares en la órbita terrestre, que son los solsticios y los equinoccios. En septiembre, cuando el Sol está cruzando el Ecuador de norte a sur, se produce el equinoccio de primavera (noches iguales en ambos hemisferios). Luego, en diciembre, el Sol alcanza su máximo alejamiento del Ecuador hacia el sur (23 1/2º), originando el solsticio de verano (de invierno para el hemisferio norte), en que se produce el día más largo y la noche más corta. En marzo, tenemos el equinoccio de otoño, cuando el Sol cruza el Ecuador de sur a norte. El ciclo se completa en junio con el solsticio de invierno, cuando el Sol alcanza 23 1/2 grados al norte del Ecuador y tiene lugar el día más corto, y, por ende, la noche más larga del año.

La oblicuidad de la eclíptica permite distinguir varias zonas en la Tierra. Entre el Ecuador y 23 1/2 grados se sitúa la zona de los trópicos, donde el Sol cae perpendicular a lo menos un día al año. Entre 66 1/2 grados y los polos están en las zonas polares, donde el Sol no sale (y no se pone) a lo menos un día al año. En resumen, la causa de las estaciones es la inclinación del eje terrestre con respecto a la eclíptica.

La Luna, nuestro satélite

Consagrado como dios por muchos pueblos primitivos y origen de todas las formas de energía en la Tierra (a excepción de la nuclear), el Sol es sin duda el astro rey. Sin embargo, la Luna no ha tenido un papel desmedrado frente a él. Ha sido su compañera, diosa igualmente adorada y venerada.

Después del Sol, la Luna es por su brillo el segundo astro en el cielo. Gira en torno a la Tierra en 27,3 días y está situada a una distancia muy inferior a la que nos separa del Sol: tan solo 384 mil kilómetros, comparado con 150 millones.

La Luna es un cuerpo que brilla con luz solar reflejada, no propia. En su curso alrededor de la Tierra, el Sol la ilumina desde distintos ángulos, lo que produce la alternancia o sucesión de las fases lunares. Esta demora 27,3 días en completar una revolución o vuelta en torno a la Tierra, en lo que se llama su período sideral. Sin embargo, como a su vez la Tierra gira en torno al Sol, a la Luna le toma un tiempo mayor, 29,5 días, entre dos fases nuevas consecutivas, llamados períodos sinódicos.

Eclipses

La Luna gira en torno a la Tierra en una órbita elíptica, contenida en un plano inclinado aproximadamente 5º con respecto a la eclíptica o plano de la órbita terrestre.

Se produce un eclipse de Sol cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol. Ocurre un eclipse de Luna cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna. La inclinación de 5º en la órbita lunar es pequeña, pero suficiente como para impedir que se produzca un eclipse de Sol en cada Luna nueva y uno de Luna en cada Luna llena.

El Sol es 400 veces mayor que la Luna. Sin embargo, como la órbita de la Luna en torno a la Tierra es elíptica, nuestro satélite natural se ubica a una distancia de la Tierra que varía entre 356.300 y 406.600 kilómetros, lo que hace variar su tamaño aparente, haciéndola verse más grande o más chica que el Sol.

Cuando la Luna está cerca del apogeo (más lejos de la Tierra), solo se puede producir un eclipse anular de Sol. Si, por el contrario, está cerca del perigeo (cuando está más cerca de la Tierra), en la Luna nueva, se puede producir un eclipse total de Sol. La franja de oscuridad total sobre la Tierra nunca es más ancha que unos cien kilómetros. Para observadores fuera de ella el eclipse es parcial.

Los nodos

La órbita de la Luna cruza la órbita terrestre en dos puntos que se llaman nodos: el nodo es ascendente, cuando la Luna cruza la eclíptica de sur a norte; cuando lo hace de norte a sur el nodo es descendente. La recta que une los nodos se llama línea de los nodos, que coincide con la intersección del plano de la órbita lunar con el plano de la órbita terrestre. Por influencia del Sol, la línea de los nodoslunares cambia lentamente de dirección, dando una vuelta completa alrededor de la eclíptica en 18,6 años.

Los eclipses de Sol y Luna sólo se producen en dos épocas del año, que corresponden a aquellas en que la línea Tierra-Sol es paralela a la línea de los nodos lunares. Sólo en esas dos épocas es posible que la Luna se interponga entre nosotros y el Sol, o que pase por el cono de sombra que proyecta la Tierra.

La época de eclipses tiene algo más de un mes de duración, por lo cual pueden ocurrir en ella tres eclipses como máximo: dos de Sol y uno de Luna, o al revés, o uno y uno. Lo mínimo es un eclipse en cada época. El número máximo de eclipses que puede haber en un año son cinco, de Sol o de Luna. El número máximo de todo tipo de eclipse por año es siete.

Los eclipses de Luna pueden ser observados desde muchos lugares al mismo tiempo. Los eclipses de Sol, en cambio, solo son observables desde una angosta franja.

La Luna demora 27,212220 días en pasar dos veces por el mismo nodo de su órbita, en lo que se llama el mes lunar draconístico, por la superstición de la China antigua que suponía que durante un eclipse un dragón intentaba comerse al Sol. Un período de 223 meses sinódico corresponde a 6.585,32 días, y 242 meses draconístico equivalen a 6.585,36, es decir, casi el mismo tiempo. Por lo tanto, si en una cierta posición Sol-Tierra-Luna ocurre un eclipse, 223 fases lunares más tarde ocurrirá nuevamente. Este período se llama de los Saros y corresponde a 18 años. Se presume que fue descubierto por los caldeos en el siglo VI a.C. y utilizado por ellos para predecir eclipses. Para llegar a conocer esa periodicidad se necesitan observaciones cuidadosas y por mucho tiempo de los movimientos del Sol y la Luna.

Mediciones primitivas

El Sol impone un ritmo en la Tierra que no ha sido ignorado por ningún pueblo. La unidad primitiva para medir el tiempo fue el día, transcurso en el que el Sol pasa dos veces consecutivas por el mismo meridiano. El movimiento aparente del Sol define también el ciclo de las estaciones, el llamado año trópico. La mayoría de los pueblos sedentarios lo incorporó en el recuento de su tiempo, por ser un ciclo fundamental para la agricultura. Para fijar intervalos intermedios de tiempo se adoptó usualmente el mes lunar, que corresponde al tiempo transcurrido entre dos Lunas nuevas consecutivas, 29 y medio días, aproximadamente. La mayoría de los pueblos usó meses que alternaban entre 29 y 30 días de duración.

Los babilonios utilizaron inicialmente meses de 30 días divididos en seis semanas de cinco días cada una, basándose en los dedos de una mano. Los griegos adaptaron meses compuestos de tres semanas de diez días cada una, pues contaban con las dos manos. En América Central, en cambio, los mayas contaban con los dedos de pies y manos y, por tanto, tenían semanas de veinte días.

Mes lunar

El mes lunar se divide en forma bastante natural en cuatro períodos marcados por las cuatro fases principales de la Luna, esto es, Luna nueva, cuarto creciente, Luna llena y cuarto menguante. Entre dos fases consecutivas transcurren algo más de siete días. Por coincidencia, siete eran los cuerpos celestes conocidos por los antiguos, así es que pareció doblemente natural adoptar una semana de siete días.

Los babilonios ordenaron los cuerpos celestes de acuerdo con la rapidez de su movimiento aparente en el cielo, suponiendo que los que se desplazan más rápidamente eran los más cercanos. Pusieron, por lo tanto, la Luna como el cuerpo más cercano a la Tierra; luego a Mercurio, posteriormente a Venus, enseguida al Sol para seguir con Marte, Júpiter y por último Saturno.

Los días

Más adelante, los babilonios consideraron que cada hora del día estaba regida por una deidad celeste que correspondía a la ordenación dada a los planetas, en forma descendente. Por ejemplo: si la primera hora del día estaba regida por Saturno, la segunda lo estaría por Júpiter, la tercera lo estaría por Marte, la cuarta por el Sol, la quinta por Venus, la sexta por Mercurio y la séptima por la Luna. Saturno volvería a reinar en la hora octava y así los siete planetas se irían repitiendo en el transcurso de las horas hasta llegar a la última, la 24, que en este ejemplo correspondería a Marte. De este modo, la primera hora del día siguiente estaría regida por el astro rey, que, además, daría su nombre a todo el día.

Esta semana de contenido astrológico fue adoptada en el mundo entero, pasando a Persia, India, China, como así también a Egipto, Palestina, Grecia y Roma. Más adelante, el cristianismo cambió el día del Sol por el día de Dios, el domingo. El sábado, día de Saturno en inglés y otros idiomas, en castellano e italiano (sabato) es una contracción de Sabath dies, día del Sabath (ceremonia religiosa judía). En la lengua castellana, el resto de los días de la semana tiene una obvia asociación con el cuerpo celeste correspondiente.

Glosario

– Eclipse: ocultación transitoria, total o parcial, de un astro, debida a la interposición de otro astro (eclipse de Sol) o al paso del primero por la sombra proyectada por otro (eclipse de luna).

¿Sabías que?

– La Luna orbita la Tierra a una distancia media de 384.403 km y a una velocidad media de 3.700 km/h. Completa su vuelta alrededor de la Tierra, siguiendo una órbita elíptica, en 27 días, 7 horas, 43 minutos y 11,5 segundos. Para cambiar de una fase a otra similar, o mes lunar, la Luna necesita 29 días, 12 horas, 44 minutos y 2,8 segundos.

– La características de la superficie lunar son fácilmente visibles. Las manchas oscuras que se ven son zonas llanas de terreno llamadas “mares” y las zonas más claras son montañas.

– La sombra proyectada por la Tierra sobre la Luna (o viceversa) se divide en dos zonas, una central, más oscura, llamada umbra y una periférica, más clara, llamada penumbra.

– La atmósfera de la Tierra nos protege de la caída de meteoritos, la mayoría de los cuales se desintegran antes de que alcancen la superficie.

Tierra movediza

Nuestro planeta realiza tres tipos de movimientos: rotación, que consiste en un giro permanente sobre su propio eje, que dura un día; la traslación, que es la órbita en forma de elipse que efectúa la Tierra en torno al Sol durante un año, y el movimiento conjunto que hace con el resto de los astros que forman parte del Sistema Solar, siguiendo al Sol en su traslación en torno al centro de la Vía Láctea, nuestra galaxia.

Rotación

La rotación toma casi un día para completarse (23 horas, 56 minutos, 4,09 segundos) y se realiza en el sentido contrario a las agujas del reloj, es decir, de oeste a este.

Los efectos de la rotación son los siguientes:

El día y la noche

A raíz de este movimiento, en la mitad del globo terráqueo que recibe la luz del Sol es de día, mientras que en la otra mitad es de noche. Y como la Tierra está en continuo movimiento de rotación, el día o la noche avanzan según corresponda.

Diferencias horarias

Al agregar a la rotación el hecho de que la Tierra no es plana, se produce el fenómeno de los distintos horarios que hay en el mundo, al recibir el planeta la luz del Sol por partes y con distinta intensidad. Para ordenar un poco esto se crearon los husos horarios.

Los puntos cardinales

Como siempre el Sol sale por el este u oriente y se pone hacia el oeste u occidente, gracias a la rotación, eso nos permite ubicarnos en los puntos cardinales. El norte y el sur están precisados por los extremos del eje terrestre, situados en cada uno de los polos.

Achatamiento de los polos

Al girar sobre su propio eje, la Tierra genera una fuerza centrífuga que aplana los polos y ensancha el centro o Ecuador.

Desviación de los vientos y de las corrientes marinas

La fuerza centrífuga ocasiona que los vientos y las corrientes marinas circulen en sentido contrario en cada uno de los hemisferios. Este fenómeno se llama Efecto Coriolis.

La traslación

La Tierra recorre una órbita elíptica alrededor del Sol, que mide, aproximadamente, 930 millones de km y que es transitada a un velocidad de 29,79 km por segundo, durante 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,8 segundos.
La fracción de horas, minutos y segundos se suma, agregándole un día cada cuatro años al mes de febrero, que en lugar de 28 días tiene entonces 29. Los años a los que se les añade este día se llaman bisiestos.

La órbita elíptica que describe la Tierra causa variaciones en la distancia entre nuestro planeta y el Sol. Durante enero la Tierra se acerca lo máximo al Sol, a 147,5 millones de km, lo que se llama perihelio. En cambio, en julio, alcanza su mayor separación, en 152,5 millones de km, en lo que se conoce como afelio.

Un importante efecto de la traslación es que permite la existencia de las distintas estaciones: verano, otoño, invierno y primavera. Claro que la traslación se complementa con la inclinación del eje de la Tierra (23 grados, 27 minutos), ya que debido a este último factor, siempre hay una mitad que está más cerca del Sol.

Cuando es el polo norte el que se inclina hacia el Sol (de marzo a septiembre), los rayos solares llegan con fuerza al Hemisferio Norte. Esto significa la aparición de la primavera y del verano, mientras que en el Hemisferio Sur el otoño y el invierno son las estaciones que dominan y el polo sur permanece en oscuridad. Sin embargo, de septiembre a marzo, es el polo sur el que se acerca más al Sol, por lo que los papeles se invierten.

Como la intensidad de los rayos solares es la máxima en verano y mínima en invierno, la duración de los días es mayor en la época estival y corta en la invernal.

La llegada de las estaciones está determinada por los solsticios y los equinoccios.

Los equinoccios indican la aparición del otoño y de la primavera, y ocurren cuando el día y la noche duran lo mismo en toda la Tierra. El 21 de marzo se inicia el otoño en nuestro hemisferio y la primavera en el Hemisferio Norte. Y el 23 de septiembre comienza la primavera en el Hemisferio Sur y el otoño en el Hemisferio Norte.

Sin embargo, la fecha de los solsticios y los equinoccios puede alterarse en uno o más días, debido a que, como vimos, la traslación tarda un poco más de un año en completarse.

Ubiquémonos

Los paralelos y meridianos son coordenadas geográficas que nos permiten ubicarnos y localizar sitios en nuestro planeta, a través de la latitud y longitud.

Los paralelos son circunferencias perpendiculares al eje terrestre, orientados en un sentido este-oeste. Su largo depende de su ubicación. El de mayor extensión es la línea del Ecuador o paralelo cero grados, que mide alrededor de 40.000 km y que divide a la Tierra en dos hemisferios, a los que ya hemos hecho referencia: Norte o Septentrional y el Sur o Austral. Desde el Ecuador se establecieron 90 grados hasta el polo norte y 90 grados hasta el polo sur.

Los meridianos son semicircunferencias que parten y finalizan en los polos, es decir, con dirección norte-sur. El meridiano cero grados o de origen pasa por donde funcionaba el observatorio astronómico de Greenwich (hoy convertido en museo) cerca de Londres, separando a la Tierra en dos hemisferios: Occidental u Oeste y Oriental o Este.

En los paralelos, cada grado que los separa equivale a 111 km. En el caso de los meridianos, tienen igual distancia en las áreas próximas al Ecuador y esta va disminuyendo al acercarse hacia los polos donde se juntan, debido a la esfericidad de la Tierra.

Desde el meridiano de Greenwich, hay 180 grados hacia el oeste y 180 grados hacia el este. Esto ocurre porque al ser semicircunferencias, cada meridiano tiene un antimeridiano, que es su opuesto.

Glosario

– Husos horarios: área geográfica de 15º en la cual todos los puntos situados en ella tienen la misma hora.

– Hemisferio: mitad de la esfera. Los hemisferios terrestres son cada una de las mitades en las que se divide la Tierra.

Así es nuestro planeta Tierra

Estamos situados en el planeta Tierra. Este es nuestro hogar. Aquí crecemos, nos educamos, jugamos, hacemos amigos y compartimos con la familia. Pero ¿realmente sabemos cómo es este mundo?, ¿su variedad climática?, ¿sus movimientos?, ¿su estructura?

Primero, eso sí, debes saber que la Geografía es una ciencia que estudia la superficie de la Tierra. Su fin es localizar, describir, explicar y comparar los diferentes paisajes terrestres que surgen del ajuste entre los factores físicos y las actividades humanas.

Este paisaje geográfico, entonces, es un trozo de la superficie terrestre que posee sus propias particularidades, las que están dadas por varios elementos: los que corresponden solo a la naturaleza determinan el paisaje natural, como el suelo, clima, vegetación, y los que son originados por el hombre, forman el paisaje cultural, como la fabricación de viviendas, industrias o el cultivo de la tierra.

De esta manera, el paisaje geográfico involucra tanto al natural o cultural, dependiendo del predominio de los elementos de uno u otro en el lugar investigado.

¿Sabías que?

La palabra geografía viene del griego –geo significa “tierra” y graphein “escribir”– y se refiere a la descripción de la Tierra.

Instituto Geográfico Militar

Como en Chile no existe el Premio Nacional de Geografía, hemos recurrido al organismo más relevante en este campo, el Instituto Geográfico Militar (IGM), para que avale con su experiencia y conocimientos la calidad de los contenidos incluidos en este ciclo sobre Geografía de Chile.

Desde su creación, en 1922, el IGM constituye la autoridad oficial, en representación del Estado, en todo lo que se refiere a la geografía, levantamiento y obtención de cartografía del territorio nacional. Su misión efundamental s efectuar la representación gráfica del país en mapas, cartas geográficas y planos topográficos, a la que se suma la de difundir las materias relacionadas con la geografía nacional y universal y ser el referente técnico permanente en este campo.

Durante muchos años, el IGM ha brindado un valioso apoyo a la educación, a través de una línea de productos didácticos que incluye, entre otros, obras de uso tan amplio como el Atlas Geográfico de Chile, Atlas Escolar Básico, el Atlas Cartográfico del Reino de Chile, Atlas Mundial y Atlas Histórico de Chile. A ellos se suman mapas de Chile políticos y administrativos, económicos, físicos, temáticos, turísticos y continentales, junto con planisferios y oleografías de próceres.

Cuenta, además, con una Biblioteca-mapoteca, que es fuente normal de consulta para universidades, profesores, estudiantes, organismos y público en general.

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