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Época contemporánea, Historia, Geografía y Ciencias Sociales

Segundo Ciclo

Conflicto árabe-israelí

Después de la Segunda Guerra Mundial, uno de los asuntos que quedaban por resolver era el del mandato de Inglaterra sobre el territorio de Palestina, otorgado por la Sociedad de las Naciones a los ingleses en 1920.

Para los nacionalistas árabes, parecía lógico que Palestina fuera declarada independiente; pero no contaban con la promesa que Arthur Balfour, secretario de Estado de Relaciones Exteriores británico, había hecho en 1917 de darle una tierra en la región palestina a los judíos, con quienes los árabes mantenían antiguas rivalidades, sobre todo religiosas.

La organización sionista mundial (que reunía a los judíos que apoyaban la formación de un estado moderno en Palestina) exigió a Inglaterra que cumpliera su promesa. De este modo, la nación europea estaba atrapada entre los nacionalistas árabes, motivados por la guerra santa o jihad, y las presiones de los judíos. De hecho, estos últimos crearon dos organizaciones violentistas: el Irgun Zvai Leumi (Organización Militar Nacional) y los Luchadores por la Libertad de Israel, fundada por Abraham Stern, que realizaron diversos atentados terroristas contra árabes y británicos.

El sueño del regreso

Los hebreos (hebreo se refiere a la etnia y judío a la religión, pero en este caso por lo general coinciden los términos) llegaron a Palestina (conocida en la Biblia como Canaán) el segundo milenio antes de Cristo (a.C.). En 930 a.C., el estado judío se separó en dos reinos: Judá e Israel. El primero fue conquistado por los asirios en el 772 a. C. y el segundo por los babilonios en el 587 a.C.

Con posterioridad, el territorio fue ocupado por persas, griegos y romanos, hasta que en el año 70 de la era cristiana, estos últimos expulsaron a los judíos de Palestina, iniciándose su dispersión por el mundo (la diáspora). En los siguientes siglos, Palestina fue habitada por bizantinos, persas, árabes, cruzados, mamelucos, otomanos y británicos, pero el sueño de volver a la tierra perdida se mantuvo vivo en la historia del pueblo hebreo.