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Gregorio Urrutia Venegas

General de Brigada del Ejército de Chile. Fue, junto a Basilio Urrutia el encargado de desplazar La Frontera que existía a mediados del Siglo XIX entre Chile y la zona de la Araucanía, continuando el proceso de Pacificación de la Araucanía.

 

Gregorio Urrutia Venegas nació en 1830 en San Carlos de Ñuble, y su padre fue Bartolo Urrutia.

Ingresó al Ejército a los 23 años en 1853, al Escuadrón Lanceros, ascendiendo a subteniente en 1856 y a teniente en 1858. Fue trasladado al Batallón 2º de Línea, con el cual defendió al gobierno en 1859 de la revolución que estalló en el Norte del país, en acciones que le valieron el grado de capitán.

Contrajo matrimonio con Lina Barbosa Puga, con la cual tuvo un hijo.

Su participación en la ocupación de La Araucanía comenzó en 1862. Esta campaña se extendió hasta 1877 y en ella fue ascendido a sargento mayor en 1866 y a teniente coronel en 1870. Durante la Guerra del Pacífico, se destacó en los combates de Chorrillos y Miraflores (1881).

En 1857 el gobierno nombró como intendente de Arauco a Cornelio Saavedra, quien puso en ejecución un plan para incorporar definitivamente ese territorio a la República. En este proyecto tuvieron amplia actuación los militares Basilio Urrutia y Gregorio Urrutia.

El plan contemplaba básicamente el desplazamiento de La Frontera hasta el río Malleco. Más tarde se iniciaría el loteo y venta de terrenos, para finalmente estimular la colonización extranjera y nacional de la región.

En la década de 1870, Gregorio Urrutia debió enfrentarse a los indígenas de la región costera de La Araucanía, en una serie de batallas -Coipué, Traiguén, Centinela, Curaco y Collipulli-bastante cruenta.

También desempeñó varios cargos importantes: gobernador de Lebu en 1869, y gobernador y comandante militar en Lumaco en 1877, desde los cuales, y con la ayuda de Cornelio Saavedra, logró llegar a un entendimiento de paz con los pehuenche a principios de 1871.

El gobierno colaboró en esta empresa, extendiendo el ferrocarril desde San Rosendo hasta Los Ángeles en 1873, y después hasta Angol.

Los acontecimientos de la Guerra del Pacífico, debilitaron la seguridad de la región, lo que facilitó un levantamiento indígena en 1880 y la retirada de La Frontera nuevamente hasta el río Biobío.

El gobierno, entonces, fijó como objetivo llevarla hasta el río Cautín, y destinó todos sus recursos militares a ello. A Gregorio Urrutia le correspondió fundar varios fuertes que aseguraran la ocupación. Curahue, Nueva Imperial, Pillanlelbún, Lautaro, Curacautín y Temuco, lograron establecer la línea fronteriza en el río Cautín, tal como se había proyectado.

Hacia fines de 1881 se reanudó el levantamiento indígena. Los fuertes de Temuco, Lumaco y Ñielol fueron atacados, acción hostil que fue sofocada por Gregorio Urrutia. Con este éxito, solo quedaba incorporar una franja entre el río Cautín y el río Toltén, que iba de oriente a poniente.

El Presidente Santa María encargó esta empresa a Gregorio Urrutia, quien no encontró resistencia indígena, pero sí gran trabajo para abrir un camino entre la selva que lo llevó a fundar el fuerte de Freire, muy cercano a Temuco. En vísperas de fin de año de 1882, Urrutia llegó a Villarrica abandonada por los indígenas.

La pacificación de la zona fue complementada con políticas de ocupación del territorio, por medio del estímulo de la colonización europea, fundamentalmente suiza, alemana y francesa.

Su última participación militar fue en los primeros meses de la Revolución de 1891, en el bando congresista, después de lo cual se le concedió el retiro del Ejército. Falleció en Santiago, el 10 de septiembre de 1897.