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Los picunches o «gente del norte» fueron agricultores y, por lo tanto, sedentarios. En la zona donde vivieron, el agua era abundante y el clima cálido. De esta actividad, obtenían papas, calabaza, maíz, porotos y ají de la tierra.

En el valle longitudinal vivían diversas tribus de una misma lengua, con diferencias de dialecto, que los españoles llamaron araucanos.

La distribución de los picunches estaba dada desde el río Petorca hasta la Isla Grande de Chiloé.

Estudios etnográficos sugieren mantener el concepto de araucanos como gentilicio común y subdividir la fracción chilena en: Picunche localizados en el norte, Mapuche en el centro, Huilliche y Cuncos en el sur.

Este pueblo se ubicó entre dos importantes ríos: el Choapa, por el norte, y el Itata, por el sur.

Estos grupos originarios criaban animales, especialmente llamas y guanacos. De ellos sacaban carne y lana para fabricar sus vestimentas.

Picunches
Familia picunche. Foto: Memoria Chilena

Forma de vida de los picunches

Los Picunche se instalaban en grupos de aproximadamente 300 personas, en pequeñas aldeas. Hacían sus casas de barro y techo de totora.

En cada una vivían unas 30 personas, entre el padre, las esposas, los hijos, y otros familiares directos.

Su costumbre establecía que los hombres mandaban o dirigían; la máxima autoridad era el padre y luego venía el hijo mayor.

Sólo en caso de emergencia, en especial si ocurría una guerra, había un jefe que lideraba a los demás: el cacique. Sin embargo, los Picunche conformaron un pueblo pacífico.

Costumbres y creencias

Creían en la vida después de la muerte. Sus tumbas eran muy sencillas y se distinguían claramente porque, sobre ellas, había un montoncito de tierra con piedras.

Los Picunche fabricaron su propia cerámica (vasijas, jarros y fuentes), y también sus herramientas para trabajar la tierra, además de otros instrumentos de uso diario, como pipas y piedras para moler el maíz.

Uno de los misterios de los Picunche es el de las piedras tacitas – redondeadas por los bordes y con una hundidura al medio-, y otras piedras redondeadas que presentaban una perforación al centro; hasta el día de hoy no se sabe para qué las utilizaban.