Parásitos de mascotas pueden provocar serias enfermedades a niños

Los afectos adversos por el contacto con perros callejeros o no parasitados aumenta en el caso de los niños, pudiendo llegar a ocasionar desde epilesia a cegueras. Ponga atención a todas las recomendaciones para saber cómo cuidar a sus hijos de las bacterias de origen animal.

  • Autor: Icarito y Agencias
  • Última actualización: 22/03/2012
  • Imprimir

Cada día son más las personas que visitan parques y plazas públicas junto a sus mascotas, y muchos son los dueños que no se preocupan de recoger los desechos de sus animales, que al no estar desparasitados, pueden transmitir al hombre parásitos o gusanos que migran por el cuerpo y puede alojarse en pulmones, ojos o cerebro, causando serios daños a la salud de las personas.

Según el Médico Veterinario de Laboratorio Drag Pharma, Patricio Moreno, más del 50% de los cachorros y el 10% de los perros adultos tienen los parásitos Toxocara canis, que en casos extremos podría provocar convulsiones y ceguera en niños. Cifras que se repiten en el caso de los gatos. Lo peor, agrega Moreno, "con el cambio de las familias hacia departamentos, sacan a pasear a sus perritos a las plazas, pero no recogen los desechos del animal, que quedan en la tierra, expuestas al contacto con niños, o pueden secarse y ser esparcidas por el viento".

Especial cuidado

Los niños son los más expuestos al estar en contacto con excrementos contaminados en sus propios hogares o lugares públicos, al jugar con tierra, no lavarse las manos, morderse las uñas o comer frutas y verduras -que crecen a ras del suelo- sin desinfectar.

"El punto es que el organismo del hombre es distinto al del animal y la infección actúa de manera diferente. No completa su ciclo. En el hombre la larva puede alcanzar hígado, corazón y pulmones, donde produce cuadros bronquiales obstructivos, muy similares al asma, porque el parásito es muy alergizante. Pero además puede avanzar hacia el ojo y el cerebro, pudiendo ocasionar la pérdida total de la visión y ataques de epilepsia", señala la doctora Isabel Noemi, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y Jefa de la Unidad de Parasitología del Hospital Luis Calvo Mackenna.

El tema, obviamente, repercute en la salud pública. La experta sostiene que el año pasado sólo en el Hospital Calvo Mackenna se recibieron 382 casos de niños infectados con el parásito, 5% más que el año anterior, y de los cuales, en 35 casos se constató la infección a nivel ocular, la que en la mayoría de los casos dejó secuelas.

Según Noemi, de los 80 casos con toxocariosis ocular atendidos en los últimos cinco años en el recinto, sólo en uno de ellos se ha logrado que el paciente recupere completamente la visión, porque la retina estaba afectada sólo en forma periférica. Sin embargo, en la mayoría de los casos la infección se detecta demasiado tarde y "sólo se puede mantener la agudeza visual hasta donde el daño avanzó, pero nunca retroceder si hay desprendimiento de retina", comenta.

ENFERMEDAD SILENCIOSA

En muchos casos la infección puede pasar desapercibida por no presentar síntomas. Los primeros en notar el problema cuando la infección llega a nivel ocular son los docentes, ya que se presenta como estrabismo. "Parte con la pupila blanquecina (leucocoria), la que de continuar evolucionando produce una tisis bulbar, el ojo se achica, se pone blaquecino y finalmente ya no ve", explica Noemi.

La especialista indica que en el 2,2% de los casos la larva provoca compromiso de cerebro. "Debuta como una epilepsia focal, pierden el control de algún órgano del cuerpo, que después se generaliza. Andan bastante bien con tratamiento a tiempo, si no, caen en estatus epiléptico, donde una crisis tras otra termina dañando el sistema nervioso. Cada crisis reduce el aporte de oxígeno al cerebro, matando las neuronas. Produce retraso mental, hiperactividad y dificultad de aprendizaje".

Lo que necesitas saber sobre este contagio....

¿Cómo se contagia?
Cuando los cachorros se encuentran con la panza abultada, probablemente sea por que están contagiados por parásitos Toxocara canis. Otros síntomas son decaimiento, retardo en el crecimiento y pelaje opaco. El cachorro adquiere este parásito a través de la placenta mientras está en el útero de su madre o a través de la leche, por lo que es bueno desparasitar a las hembras antes de la cruza. Lo mismo se encuentra en perros adultos, aunque con menos incidencia, y especialmente en las heces secas como tiza que usualmente pisamos en la calle.

Las formas de contagio son besos al animal o ingerir directamente vía oral alimentos infectados.

Para evitar el contagio existen antiparasitarios internos, “pero la gente no tiene conciencia de que no sólo debe desparasitar cuando va al veterinario, sino cada tres meses de por vida. Se debe desparasitar antes de cumplir 21 días de nacido, y luego cada 15 días hasta los 3 meses de vida, para continuar trimestralmente durante toda la vida. Los perros callejeros, están prácticamente todos parasitados por eso las posibilidades de contagio en parques y plazas públicas aumentan” indica el especialista de Drag Pharma.

¿Qué hacer?
La recomendación es tenencia responsable y sobre todo, educación a los niños en el cuidado de sus mascotas desde pequeños. El especialista de Drag Pharma recomienda comenzar el plan de desparasitación a 20 días de nacido el cachorro y debe realizarse cada 15 días hasta -mínimo- los 3 meses de edad. Las mascotas deben ser controladas de por vida, con exámenes a las heces o visitas al veterinario al menos dos veces al año. "Es un mito que los perros se desparasiten sólo cuando cachorros, porque están expuestos a toda edad, sobre todo aquellos que salen de paseo que tendrán mayores probabilidades de volver a albergar el parásito. Un producto que ayuda a nuestras mascotas a estar sin gusanos es Panvermic Plus o Canifort", señala Patricio Moreno.

RECOMENDACIONES

1. Evitar que los niños se coman las uñas o tierra en forma directa o indirecta y que besen a las mascotas.
2. No sentarse, recostarse o jugar en sitios contaminados con deposiciones de perros y gatos.
3. Lavarse bien las manos después de jugar con la mascota.
4. Recoger siempre las heces del perro y tíralas a la basura.
5. Evitar que los niños metan juguetes o sus manos en la boca cuando jueguen en el parque, sobre todo si la zona es frecuentada por perros.
6. Evita que las mascotas tengan acceso a las zonas de recreo.
7. No dormir con el perro.
¡Desparasitarlo bien significa medicarlo cada 3 meses!

Lo más visto