Nicolás Copérnico

Astrónomo polaco que tuvo el coraje intelectual de discutir una teoría vigente durante siglos y demostrar su error: el Sol -y no la Tierra- era el centro del universo conocido.

  • Última actualización: 31/05/2010
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Nació en Thorn (Polonia), el 19 de febrero de 1473, en el seno de una rica familia de comerciantes. A lo diez años quedó huérfano y un tío obispo se hizo cargo de él.

En 1491, entró a estudiar humanidades a la Universidad de Cracovia. Para completar su formación, en 1497 ingresó a la Universidad de Bolonia (Italia) a estudiar derecho. En ese período se alojó en la casa un profesor de matemáticas llamado Doménico María de Novara, que influiría en sus posteriores inquietudes sobre geografía y astronomía.

Es así como realizó una serie de investigaciones, que le permitieron descubrir contradicciones en el modelo astronómico vigente, el de Claudio Ptolomeo (astrónomo del siglo II). Este afirmaba que la Tierra se hallaba estática y que tanto el Sol como los planetas giraban a su alrededor.

En 1500, Copérnico se doctoró en astronomía, en la Universidad de Roma, y fue nombrado profesor. Pero sus dudas sobre el modelo de Ptolomeo lo llevaron a renunciar a la cátedra. Al año siguiente comenzó a estudiar medicina en Padua. Sin haber terminado estos estudios, se licenció en derecho canónico en la Universidad de Ferrara, en 1503.

En 1506 regresó a Polonia y se fue a vivir al palacio episcopal de su tío en Lidzbark Warminski, en donde se desempeñó como su consejero de confianza. En 1512 se trasladó a Frauenburg (Prusia oriental), en donde ocupó el puesto de canónigo.

Su gran revolución

En ese mismo período comenzó a trabajar en su obra principal, De revolutionibus orbium caelestium (Sobre las revoluciones de los cuerpos celestes), que constituiría una tremenda innovación para la ideología religiosa medieval: la sustitución de un cosmos con la Tierra como centro (teoría geocéntrica), por uno situado alrededor del Sol. Se trataba de lo que se conoce como la teoría heliocéntrica.

Lo rupturista de sus postulados le hicieron dudar sobre hacerlos públicos, ya que quería evitarse los más que previsibles problemas con la Iglesia.

Así, no fue sino en 1543 (un poco antes de su muerte) cuando aparece la primera edición de De revolutionibus. Sin embargo, muchas de las ideas básicas que contiene este libro circularon a través de un pequeño escrito titulado De hypothesibus motuum caelestium a se constitutis commentariolus, que, pese a su brevedad, es de una gran precisión y claridad.

Copérnico falleció el 24 de mayo de 1543, en Frauenburg.

Sus postulados

Los estudios y la obra de Copérnico vienen a marcar el comienzo de una revolución en la astronomía, que desbanca a la Tierra como centro del universo (teoría geocéntrica de Ptolomeo), y postula que esta y los demás planetas giran en torno a un Sol estacionario (teoría heliocéntrica). Además, afirmaba que la Tierra giraba sobre sí misma, una vez al día, y que al realizar este movimiento se inclinaba sobre su eje.

Copérnico adoptó estas ideas no tanto por observaciones, sino más bien por razonamientos teóricos que hizo a partir de las investigaciones hechas por sus predecesores y los errores que en ellas encontró.

Así, con su nuevo modelo resultaba mucho más sencillo hacer cálculos sobre las posiciones planetarias y explicar algunos cambios diarios y anuales del Sol. Por ello, Copérnico no dudó en romper con una tradición de más de 2.000 años de una Tierra en reposo.

Pero esta no acabaría de inmediato tras las publicación del libro de Copérnico, sino que se daría una transición gradual entre ambas teorías, auspiciada por los nuevos aires renacentistas que se respiraban.

¿Sabías que?

Entre 1543 y 1600, Copérnico contó con muy pocos seguidores. Fue objeto de numerosas críticas, en especial de la Iglesia, por negar que la Tierra fuera el centro del Universo. La mayoría de los astrónomos y filósofos de la época se negaron a creer en las investigaciones de Copérnico hasta mitad del siglo XVII. Sin embargo, contaría luego con notables defensores, como Johannes Keplery Galileo Galilei. De hecho, hoy se señala a Copérnico como iniciador de la tesis heliocéntrica, a Galileo como su mejor propagandista y a Kepler y a Isaac Newtoncomo sus culminadores.

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