El caracol

Sacar sus cachitos al sol, andar lento y dejar una huella en su camino son algunas de las características que distinguen a los caracoles.

  • Primer Ciclo
  • Última actualización: 24/05/2010
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Caracol, el de caminar lento

El caracol es un organismo que se alimenta de materia orgánica muerta.

El caracol es un organismo que se alimenta de materia orgánica muerta.

Además del caracol de tierra que todos conocemos y que vemos generalmente en nuestros jardines, se les llama así a otros moluscos que tienen en común tener una concha como un globo y enrollada en forma de espiral en la que se esconde cuando lo decide.

Gasterópodos es la clase a la pertenecen estos animales que, entre otras cosas, tienen la particularidad de tener su cuerpo dividido en tres partes: la cabeza, donde tiene dos protuberancias carnosas en cuyos términos están ubicados sus ojos; la piel, que es muy musculosa y que tiene una especie de mucosidad que ayuda a que se pueda desplazar más fácilmente; y la masa visceral, donde se encuentran sus órganos vitales. Y para proteger justamente esta parte es que tiene esa caparazón, la que también les sirve para esconderse cuando algún peligro acecha.

Los caracoles respiran por unas especies de pulmones que son cavidades donde circula mucha sangre y que están al principio de la concha, junto arriba de la cabeza.

En general, los caracoles terrestres, y algunos marinos, son herbívoros y como para poder comer necesitan triturar el alimento, cuentan con un aparato que cumple esa función y que se denomina rádula.

Además, la mayoría son hermafroditas, por lo cual cada uno produce espermatozoides y óvulos; pero lo curioso es que igualmente se aparean para no empobrecerse genéticamente.

Se podrían hacer dos distinciones entre los caracoles: los terrestres y los marinos.

Los primeros habitan lugares húmedos y con harta vegetación, así que basta que mires un poquito para encontrar decenas en bosques jardines y prados. Pero como toda regla tiene su excepción, existen especies que viven en lugares secos e incluso desérticos.

Los marinos, en cambio y como te debes imaginar, tienen su hábitat en el mar y una de las grandes diferencias que tienen con los terrestres es que su concha tiene muchas menos vueltas. Algunos ejemplos de caracoles marinos son las lapas, los bígaros y abalones.

¿Sabías que?

Un caracol puede alcanzar su vida adulta en apenas 4 meses y poner hasta 200 huevos.