Recto y ano

Otro importante proceso de excreción que realiza nuestro cuerpo es la eliminación de las sustancias indigeribles de la comida. El intestino grueso es el encargado de transformarlas en heces, pero a través del recto y el ano, finalmente, son expulsadas.

  • Segundo Ciclo
  • Última actualización: 09/03/2010
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Fin de la digestión

Recto

Se extiende desde el límite con el colon sigmoideo hasta la línea pectinada (límite entre la mucosa rectal y la piel del ano), con una longitud que va desde los 12 a los 15 centímetros. Es catalogado como el lugar donde los desechos sólidos son retenidos con anterioridad a la defecación (eliminación). Por ello, suele estar vacío, salvo antes y durante la evacuación de las heces.
Sigue la curvatura del sacro y del cóccix (extendiéndose desde la segunda vértebra sacra hasta el vértice del cóccix). Posee un revestimiento mucoso (de apariencia brillante), que contiene glándulas mucosas similares a las situadas a lo largo del tracto intestinal, las cuales facilitan el avance de los desechos hacia el orificio anal.

Ano

Con una longitud cercana a los cuatro centímetros, corresponde a la parte final del tubo digestivo. Se comunica en su parte superior con el recto y en su porción inferior con la piel que rodea al orificio anal, por lo que está recubierto por mucosa y piel.

Comprende tres importantes músculos: 

- Esfínter externo
: está compuesto por fibras de músculos estriados y actúa de manera voluntaria, ya que permite aguantar la necesidad de defecar.

- Esfínter interno: músculo plano que responde a una serie de estímulos involuntarios que se producen a la hora de evacuar las heces.

- Músculo elevador del ano: retiene y fracciona las heces y, además, ayuda a que estas no salgan por acción de la gravedad.