Hígado, páncreas y vesícula biliar

Como tales, el hígado, el páncreas y la vesícula biliar no forman parte del sistema digestivo. No obstante, tienen una amplia repercusión en el proceso de síntesis alimenticio.

  • Segundo Ciclo
  • Última actualización: 11/06/2010
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Proceso de síntesis alimenticio

El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo. Tiene forma de cuña y se encuentra dividido en dos lóbulos. Se encarga de producir colesterol y bilis a partir de la descomposición de los productos de la grasa dietética, fundamentales en la digestión. Usa aminoácidos, produce proteínas y almacena glucógeno, hierro y algunas vitaminas.

Además, es el responsable de eliminar de la sangre las sustancias que pueden resultar nocivas para el organismo, transformándolas en otras inocuas.

El páncreas es un órgano glandular (produce hormonas) situado profundamente por detrás del hígado y del estómago. Pesa unos 90 gramos y es una glándula de secreción interna y externa. Secreta el jugo pancreático, rico en enzimas que descomponen las proteínas, grasas, hidratos de carbono y ácidos nucleicos, así como también la insulina, hormona fundamental en la regulación del metabolismo de los carbohidratos, ya que controla el nivel de glucosa.

La vesícula biliar es un pequeño depósito en forma de saco que se halla debajo del hígado e interviene en funciones como el almacenamiento de la bilis que interviene en la digestión de las grasas, y el transporte de este líquido al intestino.

La regulación hormonal en la digestión

El sistema nervioso es el principal responsable de la coordinación y regulación de las diferentes funciones que se desarrollan en nuestro organismo. En el caso de la alimentación ocurre lo siguiente: al llegar el bolo alimenticio al duodeno, la mucosa duodenal secreta una hormona, la colecistoquinina, que al pasar a la sangre produce la contracción de la vesícula biliar y vaciado de la bilis.

La distensión y presencia de alimentos en la porción pilórica del estómago desencadena la producción de la gastrina, hormona que permite que el estómago produzca jugo gástrico y aumente las contracciones peristálticas intestinales. La secreción de gastrina disminuye conforme el contenido del estómago comienza a acidificarse (ponerse ácido).

La secretina es otra hormona que interviene en el proceso digestivo. Se produce en el duodeno en proporción a la acidez del bolo alimenticio, estimulando la elaboración de jugo pancreático con alto contenido en bicarbonato que contrarresta la acidez del bolo alimenticio. Asimismo, esta hormona se encarga de frenar el vaciado del estómago y bloquear las contracciones peristálticas del intestino, evitando que una excesiva acidez del bolo alimenticio pueda dañar el intestino.

¿Sabías que?

Diariamente, el ser humano produce 1,5 litros de bilis, un complejo líquido amarillo-verdoso que interviene en la emulsión de las grasas. Es secretada por el hígado y almacenada en la vesícula biliar.

¿Cómo actúan las hormonas?

La digestión es posible gracias a la acción de compuestos químicos denominados hormonas que estimulan o frenan ciertas funciones. En el tracto digestivo esta regulación se realiza de la siguiente manera:

1. Al llegar el bolo alimenticio al duodeno, la mucosa duodenal produce la hormona colecistoquinina.

2. Al pasar esta hormona a la vesícula biliar produce sus contracciones.

3. La distensión y presencia de alimentos en la porción pilórica del estómago, desencadena la producción de gastrina.

4. En el duodeno se produce la secretina que estimula la secreción de jugo pancreático.

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