El sistema digestivo

Si tuvieras que imaginarte lo que sucede en tu organismo cada vez que comes, tendrías que pensar en una enorme tormenta en el mar. El mar y la lluvia serían el jugo gástrico y los ácidos participantes en la degradación de los alimentos. La comida representaría una embarcación en medio de agitados movimientos hacia uno y otro lado de tu estómago.

  • Segundo Ciclo
  • Última actualización: 25/09/2012
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De qué se enferma este sistema

Tejido inflamado del apéndice.

Tejido inflamado del apéndice.

Uno de los trastornos más frecuentes del tracto digestivo es la úlcera gastroduodenal, un tipo de llaga en la cubierta del estómago o duodeno, cuya causa en gran parte se ha atribuido al estrés provocado por la vida moderna, agravado por la ingestión de bebidas alcohólicas y comidas condimentadas. Sin embargo, actualmente estas causas han quedado incluso desechadas, pues se sabe que existe una bacteria llamada Helicobacter pylori que se presenta en casi todas las úlceras pépticas.

Aunque no están seguros, los investigadores creen que el contagio se produce a través del agua y los alimentos contaminados.

La Helicobacter pylori actúa debilitando el baño de moco protector del estómago y duodeno, lo que permite al ácido penetrar hasta la capa inferior de la sensible línea mucosa. De esta manera, tanto el ácido como la bacteria misma irritan el recubrimiento gastroduodenal y causan llagas o úlceras.

A pesar de encontrarse en un ambiente tan hostil, este microorganismo sobrevive gracias a que segrega enzimas que neutralizan el ácido estomacal, lo que le permite construir un área segura donde resguardarse.

Otras alteraciones del sistema digestivo son la apendicitis, que es la inflamación del apéndice (estructura tubular con aspecto de lombriz que sale del extremo cerrado del ciego). Sus principales síntomas son el dolor en el lado derecho del abdomen, el que se acompaña con vómitos, estreñimiento o, a veces, diarrea.

La peritonitis es la inflamación de la membrana que recubre la cavidad abdominal llamada peritoneo. Se produce por acción de bacterias que provienen de la ruptura del apéndice inflamado, cuando esta ruptura no ha sido tratada (como en la apendicitis), o por la perforación del estómago.

El síndrome de intestino irritable, más conocido como colon irritable, es otro de los trastornos digestivos más frecuentes. Afecta al 40 por ciento de la población y sus síntomas son diarrea, estreñimiento, dolor abdominal, distensión y gas intestinal. Todos ellos pueden agravarse como consecuencia de la ansiedad y el estrés propio de la vida actual.

El tratamiento de esta dolencia suele incluir cambio de dieta, relajación y antiespasmódicos.

La vesícula puede presentar colelitiasis o presencia de cálculos biliares, formados por pigmento biliar y colesterol. Los cálculos pueden pasar de la vesícula biliar al conducto cístico, y luego caer hacia la cavidad de la vesícula biliar, pasar por el conducto biliar común hacia el duodeno o quedar encajados en los conductos.

El hígado puede sufrir hepatitis o inflamación del hígado, causada por una infección de los virus A, B o C. Esta enfermedad suele ser aguda y de corta duración. Pero en casos crónicos puede llevar a una cirrosis, aumentando igualmente la probabilidad de sufrir cáncer hepático.

Otras causas de la hepatitis pueden ser reacciones adversas a los medicamentos, envenenamiento por químicos tóxicos (como drogas y alcohol) e infección bacteriana.

Principales signos de enfermedades gástricas

Estreñimiento o estitiquez

Retardo de la defecación. La causa de esta demora puede ser patológica, como tumores o inflamaciones de la pared intestinal, aunque dentro de sus orígenes más frecuentes, hoy en día, están el estrés, las dietas incorrectas, la ingestión de medicamentos, como antidepresivos, y la vida sedentaria.

Diarrea

Es la defecación frecuente de materias generalmente líquidas. Se debe al paso anormalmente rápido de las heces por el intestino grueso, sin tener el tiempo suficiente para la absorción del agua. Las causas pueden ser bacterias patógenas, sustancias químicas, trastornos nerviosos o una irritación provocada en las paredes intestinales por los alimentos no digeridos. Una diarrea prolongada puede traer como consecuencia una deshidratación.

Vómito

Consiste en la expulsión brusca, por la boca, del contenido gástrico y, a veces, también del intestino. Los músculos abdominales se contraen con fuerza, elevando la presión abdominal, que empuja el contenido estomacal hacia el esófago, y luego hacia la boca, por donde es expulsado.

El vómito prolongado puede provocar deshidratación grave, y otros problemas que requieren de asistencia médica.

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