Equitación

La equitación es el arte de mantener el control preciso sobre un caballo. Implica también los conocimientos para adiestrarlos y cuidarlos.

  • Segundo Ciclo
  • Última actualización: 31/07/2012
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El arte de mantener el control sobre un caballo

Un jinete habilidoso controla el caballo por medio de varias señales llamadas de forma colectiva ayudas.

Un jinete habilidoso controla el caballo por medio de varias señales llamadas de forma colectiva ayudas.

Existe un tipo de equitación básica, donde lo principal es aprender a montar, y uno más avanzado, usado para saltar, realizar carreras, acarrear ganado, exhibición o equitación de alta escuela.

Equitación básica

Una de las habilidades fundamentales para poder manejar el caballo es saber montar y desmontar utilizando una o más de las diferentes sillas y conocer las señales adecuadas para controlar y dirigir los movimientos del animal.

Montar: la monta de un caballo comprende varios actos separados ejecutados en un movimiento continuo. El jinete se coloca al lado izquierdo de la montura a la altura de la silla mientras sujeta las riendas en la mano izquierda que descansan en el cuello del caballo frente al pomo de la silla. Con la mano derecha vuelve el estribo hacia él, se inserta el pie izquierdo en él, se coloca la mano derecha en el arzón y se impulsa desde el suelo transfiriendo su peso al pie izquierdo y las manos. Se quita entonces la mano derecha del arzón y se pasa la pierna derecha por encima de la grupa del animal sentándose sin brusquedad en la silla.

Desmontar: para desmontar el jinete agarra de nuevo las riendas frente al pomo con la mano izquierda. Desengancha el pie derecho del estribo y transfiere el peso al pie izquierdo, entonces pasa la pierna derecha sobre la grupa del animal, apoyándose contra la parte izquierda del caballo para transferir el peso a las manos. Hace una pequeña pausa para sacar el pie izquierdo del estribo y se deja resbalar hacia el suelo. Las botas de montar o un calzado fuerte con poco tacón evitan quedarse enganchado de los estribos.

Monta y manos: la primera consideración con respecto a la monta es la manera de encontrar el equilibrio por parte del jinete que consigue sentándose sobre el centro de gravedad del animal y que varía de acuerdo con la función que se esté realizando. El jinete debe estar calmado y relajado en la silla, ya que cualquier estado de tensión o miedo es percibido en seguida por el caballo. El uso adecuado de las manos es un factor vital en la buena equitación. Cualquier tirón fuerte de éstas puede dañar y echar a perder la sensibilidad de la boca del caballo. Unas manos ligeras pero firmes en las riendas son de suma importancia.

La monta normal de paseo se realiza hacia adelante y es la que se usa en la monta inglesa, en la que el jinete se sostiene en la grupa del animal por el equilibrio más que por agarrarse con las rodillas y aferrarse a las riendas. El jinete se sienta erguido en el centro de la silla con los hombros hacia atrás y con la parte estrecha de la espalda arqueada, las manos se sitúan bajas frente a la silla de manera que las riendas y los brazos formen una línea recta desde el bocado hasta el codo. Se sostiene una rienda en cada mano y al caballo se le hace cambiar de dirección con un ligero tirón hacia el lado que el jinete quiera que gire. El estribo soporta el pie por la planta con el talón presionando ligeramente hacia abajo, la rodilla doblada y manteniendo vertical la parte baja de la pierna. Un estribo bien ajustado alcanza el hueso del tobillo cuando se deja colgar libremente la pierna desde la silla.

Para la monta de paseo en silla vaquera, el jinete se sienta apoyándose en el arzón trasero y extiende ligeramente las piernas hacia adelante y hacia afuera de los lados del caballo. El estribo se sitúa en la planta del pie con el talón presionando hacia abajo y se ajusta un poco más largo que para la monta inglesa, de manera que las piernas y el cuerpo del jinete están casi en línea recta. Ambas riendas se sostienen con una mano y se dirige al caballo haciendo presión con la rienda en el lado opuesto del cuello hacia el que se quiere que gire el animal.

Ayudas: un jinete habilidoso controla el caballo por medio de varias señales llamadas de forma colectiva ayudas. Las ayudas naturales son señales transmitidas al caballo por las piernas, manos y voz del jinete y por el cambio del peso del cuerpo en la silla. A menudo, son complementadas con espuelas y fustas, que se usan para reforzar las órdenes y no para castigar al caballo.
Para hacer que un caballo se mueva hacia adelante, el jinete frota sus piernas contra los lados del caballo; incrementando la presión y las voces de mando se consigue acelerar el paso. Para hacer que vaya más despacio, se detenga o recule, se tira hacia atrás de las riendas.

Pasos: la mayoría de los caballos tienen tres tipos naturales de pasos o series de movimientos de las patas: paso, trote y galope. Un tipo de galope más rápido se denomina galope tendido. Cada uno de estos pasos requiere del jinete una postura concreta. En el paso, el jinete permanece erguido en la silla. En el trote, si se monta a la inglesa, el jinete se inclina un poco hacia adelante y se mueve arriba y abajo con el paso del caballo; en el estilo vaquero, el jinete se apoya en el arzón trasero y se mantiene sentado. En ambos estilos de montar, el jinete se mantiene sentado cuando va a galope, pero en el galope tendido, cuando se monta en silla inglesa, adopta una posición en la que la parte superior del cuerpo se inclina hacia adelante y las nalgas se elevan de la silla manteniéndose en el aire, lo que se conoce como posición de dos puntos.

Historia de la equitación

Si buscáramos las raíces de la equitación, tendríamos que regresar al momento en el que el hombre aprendió a usar las bestias salvajes que le rodeaban, no sólo a comerlas, sino a valerse de ellas para otros fines, en este caso, a domesticarlas.

Desde entonces, grandes ejércitos, los principales conquistadores en la historia del mundo, han sido transportados por el caballo y en la convivencia del hombre con el animal, la equitación surgió probablemente por la necesidad de salvar obstáculos tanto en cacerías como en la guerra.
Sin embargo, no fue sino hasta finales del siglo XIX cuando se introdujeron clases de saltos en algunas exhibiciones ecuestres, las cuales han evolucionado hasta los distintos tipos de competencias con las que se cuenta en nuestros días.

Actualmente, las competencias hípicas tienen tres tipos de pruebas: las pruebas de saltos, las pruebas de obediencia o "doma" y la prueba de "los tres días" que en algunos países aún se conoce como "la militar".

Aunque en los Juegos Olímpicos de París en 1900, se introdujeron algunas pruebas de monta, no fue sino hasta 1912 en Estocolmo, cuando la equitación pasó a ser parte del programa olímpico, incluso la Federación Ecuestre Internacional (FEI) no se creó sino hasta 1921, pero desde entonces ha guardado un riguroso orden en las pruebas.

En cuanto a los jinetes, la FEI marca que en competencias internacionales deben ser presentados directamente por su Federación Nacional y deben tener un carnet que acredite ante la Federación su calidad de amateur o profesional.

Competición en la equitación

Sólo jinetes amateurs pueden tomar parte en Campeonatos y Competencias Internacionales oficiales de doma y de los tres días, así como en las competencias de doma, salto y de los tres días en las olimpiadas; los equipos nacionales para eventos de salto internacionales, pueden incluir profesionales.

Todos los menores de 18 años son considerados amateurs, aunque hay distintas competencias para "juniors" de entre 14 y 18 años y para "jinetes jóvenes" de entre 16 y 20 años; los jinetes de entre 18 y 21 años, no pueden participar en el mismo año y disciplina en pruebas de jinetes jóvenes y de mayores o "seniors".

La FEI pide que los caballos sean registrados por las Federaciones Nacionales y que lleven un registro de cualquier cambio de propietario y cualquier otra información; los caballos son clasificados en tres tipos: de competencia, de competencia internacional o de Campeonato Internacional pero los campeonatos, las competencias regionales y Olímpicos están abiertos a todas las categorías de caballos.

Equipo de equitación

Las piezas esenciales del equipo de equitación son: ronzal, brida, silla o montura y estribos. Tradicionalmente el aparejo se le pone al caballo por el lado izquierdo o parte de dentro; el lado derecho del caballo es la parte de fuera.

Ronzal: El ronzal se usa para controlar al caballo desde el suelo. Consiste en unas correas que van alrededor de la cabeza del animal y una anilla bajo su barbilla (barboquejo) donde va enganchada la correa de mando o guía.

Brida: La brida comprende el bocado, el collar o cabezada y las riendas. El bocado es una barra de metal que se coloca dentro de la boca del caballo. El jinete experto ejerce el control sobre el caballo por medio de la presión en el bocado. El collar, al cual va sujeto el bocado, es un dispositivo de correas de cuero situado alrededor de la nariz, quijadas y cabeza del animal. Las riendas: son unas correas de cuero que están sujetas al bocado a ambos lados de la boca del caballo y que van una por cada lado del cuello hasta las manos del jinete.

Silla o montura: La silla es una pieza de cuero que se sitúa encima de la grupa del caballo y tiene unos faldones que se extienden hacia abajo por ambos lados del animal. Se sostiene en su sitio por medio de cinchas que circundan el vientre del caballo y se abrochan bajo los faldones. La parte de la silla ocupada por el jinete es el asiento, la parte de delante es el pomo y la de atrás el arzón trasero.

Los estribos: Se encuentran suspendidos por los dos lados de la silla y sujetos con unas correas ajustables. Son de madera o metal y soportan los pies del jinete.