Mitología greco-romana

Grecia y Roma basaron su historia en la mitología grecolatina, en especial en materia de dioses. Por esto, al referirnos a la mitología griega lo estaremos haciendo también de la romana, pues en la mayoría de los casos solo los nombres son diferentes.

  • Segundo Ciclo
  • Última actualización: 10/06/2010
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Historias fantásticas de Grecia y Roma

Zeus, el más poderoso de los dioses olímpicos.

Zeus, el más poderoso de los dioses olímpicos.

La mitología greco-romana es la que crearon dos grandes civilizaciones: la griega y romana, aunque esta última se nutrió en su gran mayoría de la primera, en especial en materia de dioses. Por esto, al referirnos a la mitología griega lo estaremos haciendo también a la romana, en que, por lo general, solo los nombres son diferentes.

¿Qué es un mito?

Antes de entrar de lleno en la mitología griega, es conveniente primero tratar de comprender qué es mitología. En su significado más restringido, se dice que son los relatos de tiempos fabulosos y heroicos.

Sin embargo, la definición más exacta de mito, de acuerdo con los estudiosos, es: fábula, cuento o narración fantástica, en la cual uno o varios dioses, semidioses o héroes divinizados tienen un papel predominante.

Los mitos poseen dos caras: una amable, colmada de belleza, alegría y color; y otra más oscura, donde la esperanza del hombre de escapar a la furia de las divinidades está en someterse a los más rebuscados ritos y castigos.

Primero era el caos

En tiempos inmemoriales, mucho antes de que aparecieran los dioses, solo existía el Caos, un espacio vacío, infinito y tenebroso. Luego surgió Gea (la Tierra). De ella se separó rápidamente el Tártaro (mundo subterráneo o Infierno). Más tarde apareció Eros (el Amor), una fuerza inmensa que lo unía y formaba todo.

Gracias a la participación de Eros, de Caos surgió la luz. Hecha la luz, Gea engendró de sí misma a Urano (el Cielo), Ponto (el Mar, las aguas) y las montañas. De la primera unión con Urano nacen de Gea los Titanes (seres colosales con apariencia humana), los Cíclopes (gigantes con un solo ojo en el centro de la frente) y los Hecatonquiros (seres de cien brazos). De su relación con Ponto tuvo a las divinidades marinas y acuáticas en general.

Los Titanes, que representaban a las fuerzas de la naturaleza, eran doce, seis hombres y seis mujeres: los primeros se llamaban Océano, Ceos, Creos, Hiperión, Japeto y Cronos; las segundas: Thía, Rhea, Temis, Mnemosine, Febe y Tetis.

La familia de Ponto la formaron Nereo, Taumas, Forcis, Ceto y Euribia. El primero es el mar benéfico, padre de las Nereidas; el segundo es la grandiosidad del mar, padre de Iris (Arco Iris) y de las Arpías (Vientos tempestuosos). Las espantosas Gorgonas y las Greas, hijas de Forcis y Ceto, representan todos los terribles peligros del mar.

Zeus lucha contra Cronos

Urano tenía miedo de que sus hijos le quitaran su poder, por lo que, apenas nacidos, los encerraba en el profundo Tártaro. Furiosa, Gea los puso contra su padre, y Cronos, con una hoz que le dio su madre, mutiló los órganos sexuales de Urano y lo encadenó. Su padre lo maldijo, amenazándolo con que sufriría la misma suerte que él. Por eso, Cronos comenzó a comerse a sus hijos, los futuros dioses olímpicos (Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón), a medida que estos nacían. Desesperada, su madre Rhea llevó al sexto hijo, Zeus, a Creta, y envolvió una piedra en pañales, la cual Cronos se comió.

Cuando Zeus fue adulto, logró con una droga que su padre expulsara de su cuerpo a los hijos que se había comido. Una vez reunidos los seis hermanos, con la ayuda de los Cíclopes lucharon juntos contra Cronos y los Titanes durante diez años. Zeus obtuvo la ayuda de los Cíclopes al liberarlos del Tártaro.

Sin embargo, luego de la victoria de Zeus, un grupo de Titanes se sublevó, lo que originó otra terrible guerra, denominada la Titanomaquia, que finalizó con el triunfo de las divinidades celestes. Esto representa el triunfo del culto olímpico y también la lucha contra los elementos de la naturaleza.

La Gigantomaquia fue la guerra que sostuvo Zeus contra los Gigantes nacidos de las gotas de sangre caídas de las heridas provocadas a Urano por Cronos. Para asaltar el Olimpo (lugar de residencia de Zeus y los demás dioses) amontonaron montañas; pero finalmente compartieron la suerte de los Titanes, lo que se interpreta como la formación de las cordilleras y de los terremotos.

Entonces, por fin el Universo quedó en paz, y Zeus pudo gobernar en él, repartiendo su poder con Poseidón y Hades, quienes se quedaron con el mar y el mundo subterráneo, respectivamente.

Visión mitológica griega

Si bien los griegos no inventaron la mitología, la embellecieron y enriquecieron con su notable imaginación, agregando elementos extraordinarios a sus relatos sobre algunos sucesos verdaderos. Sus historias se referían también, indirectamente, a la moral y a las reglas de conducta.

Los mitos son creaciones colectivas que grandes poetas enriquecieron y adornaron con su arte. En el caso de Grecia, la mitología comienza con el poeta Homero, quien se cree que vivió mil años antes de Cristo (a.C.). Su poema épico Ilíada es la obra literaria griega más antigua, con una línea marcadamente mitológica.

Los griegos humanizaron a los dioses, al concebirlos a su imagen y semejanza; lo que fue una novedad, pues hasta esa época nunca habían aparecido como seres reales, con sus virtudes y sus defectos.

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