Los minoicos

Durante 500 años, a partir de 2000 a.C., aproximadamente, los cretenses o minoicos desarrollaron una cultura única e independiente, construyeron sus famosos palacios y fundaron la que, actualmente, es considerada la primera civilización de Europa propiamente tal.

  • Segundo Ciclo
  • Última actualización: 10/06/2010
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Los minoicos

Fue gracias a la curiosidad del arqueólogo británico Arthur Evans por revelar los mitos relacionados con la leyenda del laberinto y el Minotauro que, a principios del siglo XX, se hallaron en Creta los restos del palacio de Cnosos y, de paso, la existencia de una elevada civilización.

La isla estuvo habitada desde el período neolítico (unos 8000 a.C.) por pobladores de origen asiático, probablemente. Su veloz desarrollo cultural se debe a su localización, entre los continentes de Asia, África y Europa, lo que favoreció los contactos con las grandes civilizaciones de Mesopotamia y Egipto. Protegidos por el mar y las escarpadas tierras costeras, destacaron en el comercio creando una importante flota que surcó el Mediterráneo hasta transformar a la isla en una gran potencia marítima, es decir, en una talasocracia, que se extendía hasta Grecia peninsular, el mar Egeo, las costas de Asia Menor y zonas aledañas como Sicilia.

Luego de numerosas discusiones entre los expertos, la teoría más aceptada para ordenar cronológicamente la historia de la civilización minoica, así llamada por Minos, legendario rey de la isla de Creta, es la que la divide en tres grandes épocas: minoico antiguo (2700-2000 a.C.), minoico medio (2000-1750 a.C.) y minoico reciente (1700-1400 a.C.).

Épocas minoicas

En el minoico antiguo fue introducido el cobre y el bronce y apareció el primer tipo de escritura conocido en la isla y que estaba formado por jeroglíficos parecidos a los egipcios. El comercio se incrementó notablemente por la necesidad de encontrar materia prima para la metalurgia, el urbanismo sentó las bases de la arquitectura cretense y la organización política comenzó a tomar forma, al parecer, a través de un sistema de pequeñas monarquías.

Las principales poblaciones se concentraron en el este de la isla: Paliókastron, Vasiliki y Mochlós.

Durante el minoico medio se consolidó la talasocracia y la actividad se desplazó al centro de Creta, donde están las tierras más fértiles. Fue en este período donde se edificaron los palacios de las ciudades de Cnosos, Festo y Malia.

Desde estas urbes se supervisaron las relaciones comerciales con Egipto, Siria y otras islas mediterráneas, que importaban los objetos de cobre y bronce, la cerámica y las ricas telas que fabricaban los artesanos cretenses.

Alrededor de 1700 a.C., los primeros palacios fueron destruidos sin conocerse las causas. Se cree que pudo haber sido por terremotos o invasiones o algún tipo de revolución interna. Sin embargo, los minoicos se sobrepusieron a estos desastres y lograron su mayor apogeo entre 1600 y 1400 a.C. Sus naves alcanzaron Sicilia y varias islas egeas quedaron, al parecer, bajo la regencia directa de los príncipes minoicos. Cnosos se convirtió en la ciudad predominante al interior de la isla y la arquitectura alcanzó su máxima complejidad.

El período de decadencia de la civilización cretense se inició con la nueva destrucción del palacio de Cnosos, además de algunos otros. Algunos sostienen que fue por la invasión de pueblos indoeuropeos, como los aqueos, que fundaron Micenas en el Peloponeso, cerca de 1500 a.C., y desarrollaron la cultura micénica, la cual estuvo influida por la cretense. Otros investigadores piensan que fue por la erupción del volcán de la isla de Thera, llamado Santorini. Sin embargo, el golpe fatal para los minoicos fue la invasión de los dorios del siglo XI a.C. debido a lo cual quedaron bajo la hegemonía de la cultura helenística.

De mano en mano

En el siglo I a.C. Creta fue conquistada por los romanos. Luego, durante las guerras bizantinas, los árabes la invadieron, primero en 673 y, después, en 825. Posteriormente fue reconquistada por el emperador bizantino Nicéforo Focas, iniciando una época de paz, que permitió su prosperidad económica. Sin embargo, cuando Bizancio (Constantinopla) cayó bajo los cruzados, en 1204, Creta fue cedida a Bonifacio de Monferrato, quien, a su vez, la vendió a Venecia. En esta situación, la isla fue un enclave estratégico para la ciudad italiana en sus intereses comerciales en el Mediterráneo oriental hasta mediados del siglo XVII, cuando los otomanos se apoderaron de ella.

Luego de numerosas y sangrientas revueltas y de un breve dominio egipcio, los turcos la dejaron en 1897, y quedó sometida al alto comisariado del príncipe Jorge de Grecia, aunque las potencias europeas negaron el derecho a este país a incorporarla a sus territorios.

Luego de otras sublevaciones, finalmente se reconoció la aspiración de Creta de pertenecer a la nación griega, lo que se formalizó en 1913.

Lineal A y B

Aparte de los jeroglíficos parecidos a los egipcios, en Creta hubo otras dos formas de escritura de tipo fonético: la lineal A, propia de los cretenses, y la lineal B, de influencia aquea. La primera no ha podido ser descifrada y la segunda es considerada base del griego antiguo.

Abundante alimento

Hacia el año 2500 a.C., aproximadamente, las cosechas en la isla de Creta eran tan abundantes que, se supone, permitieron a los cretenses dedicarse a otras tareas que favorecieron su rápida evolución.

Terrible estallido

De acuerdo con ciertos estudios, el estallido del volcán Santorini (cerca de 1600 a.C.) equivalió al de 150 bombas de hidrógeno y fue seis veces más potente que la explosión volcánica ocurrida en la isla de Krakatoa, en 1883.

Dioses ausentes

Uno de los rasgos más particulares de la religión minoica es la abundancia de símbolos, cuya sola presencia era suficiente para crear una atmósfera divina sin la necesidad de la manifestación del dios.

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