El siglo de oro de Pericles

Pericles proporcionó a Atenas una época de apogeo, ya que fomentó la construcción de grandes obras públicas, mejoró la calidad de vida de los atenienses y dio un gran impulso a todas las manifestaciones artísticas y culturales.

  • Segundo Ciclo
  • Última actualización: 20/05/2010
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Tiempos de Pericles

A mediados del siglo V a.C., luego de vencer en la batalla naval de Salamina, Atenas ganó prestigio y estableció las bases de un poderoso imperio, a diferencia de Esparta que se quedó aislada.

El responsable del período más esplendoroso de la Grecia clásica fue Pericles, quien gobernó por más de 30 años (461- 429 a.C.) a Atenas.

Este desarrolló el proceso de democratización política iniciado por su antecesor, Efialtes, y activó la economía y la vida cultural de la polis.

Además, convirtió a Atenas en la ciudad más bella de la antigüedad, por obras como: la reconstrucción de la Acrópolis, lugar sagrado en el que se encontraba el Partenón, y de los principales templos atenienses.

También construyó, para la defensa de la ciudad los “Largos Muros”, que enlazaban Atenas con su nuevo puerto, El Pireo.

El gobierno demócrata

A comienzos del siglo de oro, Atenas era gobernada por 10 estrategas que eran generales elegidos cada año por 10 tribus ciudadanas. Estos estrategas preparaban las expediciones guerreras, recibían a los enviados de los demás pueblos y dirigían el gobierno. Durante el mandato de Efialtes como jefe del partido demócrata, Pericles fue su ayudante y luego su sucesor en el cargo.

Desde ese momento a Pericles se le conocieron sus dotes de gran orador, lo cual le significó tener grandes éxitos, principalmente en la Asamblea.

Dentro de sus aciertos estuvo conseguir que se permitiera el acceso a los cargos públicos (llamados tetes) a los ciudadanos atenienses que carecían de riqueza y poder. Otro gran triunfo de su gobierno fue la institución de la mistoforia, que era un salario especial para los ciudadanos que asistían a la Asamblea. Con este sistema, que fue todo un éxito, Pericles consiguió que esta reunión estuviera siempre atestada de gente.

La vida cotidiana

Durante el mandato de Pericles, la vida de los atenienses era modesta y sin grandes lujos, ya que no existían ciudadanos con enormes fortunas.

La economía se basaba principalmente en el comercio marítimo, aunque también era importante la agricultura y la industria artesanal.

La educación comenzaba en la casa hasta los siete años, cuando los niños entraban a la escuela. En ella, se enseñaba lectura y escritura, cálculo matemático y música. Además, era obligatorio asistir a clases de educación física donde se les preparaba para el servicio militar. Cuando cumplían los 18 años, los hombres servían en la armada y aprendían a manejar las armas.

Como la sociedad ateniense era un patriarcado, es decir, los hombres tenían todos los derechos y todas las ventajas y solo ellos llegaban al poder, las mujeres se dedicaban únicamente al cuidado del hogar.

Sin embargo, existían mujeres libres e independientes, llamadas hetairas, que no desempeñaban solo el papel de esposas, sino que sobresalían también por su formación cultural y por su influencia en los círculos intelectuales y políticos. Pero suponían un peligro para las costumbres conservadoras de Atenas. A este grupo, perteneció la esposa de Pericles, Aspasia de Mileto.

Además, el Estado ofrecía al pueblo grandes fiestas religiosas. La más importante era la fiesta de las Panateneas ofrecida a la diosa Atenea y la que se celebraba en honor del dios Dionisio.

El arte y las letras

En los siglos V y IV a.C., la cultura y el arte lograron su máxima expresión. En arquitectura predominaron las obras de carácter religioso, como fueron los santuarios y los templos. Las construcciones más importantes de este período fueron el templo de Zeus de Olimpia, el templo de Apolo de Delfos y quizás la más importante, la Acrópolis.

Entre los escultores más destacados está Fidias, autor de dos inmensas estatuas criselefantinas, como fueron Atenea, situada en el interior del Partenón, y Zeus en el santuario de Olimpia. Otros importantes escultores de este siglo fueron Mirón y Policleto.

Entre los grandes pensadores de esta época se destacó Demócrito, con su teoría atómica del Universo, y los sofistas, maestros que daban charlas sobre diversas ramas de la ciencia, a cambio de dinero. Entre estos los más importantes fueron Protágoras de Abdera y Pródico de Ceos. También se destacaron los historiadores Heródoto, que describió las Guerras Médicas; Tucídices, que dejó escrita la obra más grande de la antigüedad sobre la Guerra del Peloponeso, y Jenofonte que dejó una obra sobre los primeros años del siglo IV a.C.