Augusto

Augusto fue el primer emperador romano que revitalizó la economía y embelleció la ciudad de Roma con hermosas obras arquitectónicas. Algunos historiadores denominan al gobierno de Augusto como el Siglo de Augusto o el Siglo de Oro.

El primer emperador romano

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Cayo Octavio nació el 23 de septiembre del año 63 a.C., en el seno de una de las familias más ricas de Roma. Fue adoptado por Julio César a la edad de 18 años, convirtiéndose en Cayo Julio César Octaviano. A la muerte de César se encontraba acabando sus estudios en Iliria, desde donde retornó para hacer valer su herencia. A su llegada a Roma se encontró con una sociedad dividida entre los partidarios de Marco Antonio (jefe de caballería de Julio César) y los de los conspiradores que habían matado al dictador, una verdadera guerra civil que continuaría hasta un año después, fecha en la que se instauró el segundo triunvirato.

Lucha por el Imperio

En el año 43 a.C., Octavio, Marco Antonio y Marco Emilio Lépido formaron el segundo triunvirato que, durante cinco años, gozó de plenitud de poderes. Octavio permaneció en Roma a cargo de las provincias de Occidente; sin embargo, le preocupaba la situación de Marco Antonio en Egipto. Este contrajo matrimonio con la reina Cleopatra, convirtiéndose en un monarca oriental, lo que detonó su destitución del triunvirato y la declaración de guerra de Octavio a Cleopatra, a la que venció en la batalla naval de Accio o Actium (31 a.C.). Con esta victoria y tras el retiro de Lépido, Octavio consiguió adueñarse del Imperio.

En el año 29 a.C. recibió el título de princeps y dos años más tarde, el de augusto, que significa "sublime". Poco a poco fue acaparando honores, recibiendo el 23 a.C. el imperium proconsular (que le otorgaba el mando del ejército y de todas las provincias) y el poder tribunicio (reemplazando al tribuno de la plebe), lo que significó el inicio de la época imperial. Finalmente, es nombrado pontifex maximus (supremo pontífice), alcanzando también el más alto título religioso. Concentró así un poder absoluto, que era disimulado por la permanencia de ciertas instituciones republicanas. El Senado, las magistraturas y los comicios siguieron funcionando, pero su labor ya no fue la misma bajo la atenta mirada y control de Augusto.

Reformas de Augusto

Si bien Augusto declaraba su intención de prolongar el período republicano, los hechos decían lo contrario. Otorgó a Roma una nueva organización administrativa, acorde con sus intereses. Creó el consilium principis, órgano consultivo compuesto por leales asesores del emperador; el prefecto de Roma, cuya tarea era velar por el orden de la ciudad en ausencia del emperador, y el prefecto de la vigilia, encargado de la seguridad.

También introdujo reformas en relación con la organización territorial, dividiendo los dominios del Imperio entre provincias senatoriales e imperiales, y realizó importantes cambios en materia de impuestos, como la creación de un erario imperial llamado fiscus. Augusto se preocupó incluso de embellecer la ciudad de Roma, construyendo, por ejemplo, el Templo de Apolo Palatino, santuarios para Minerva, Juno y Júpiter, así como un foro contiguo al de César.

El primer emperador romano murió el 19 de agosto del año 14 d.C., sin sucesión directa. A su muerte se le rindieron los honores de un dios y su memoria pasó a ser sagrada. Su legado traspasó todos los ámbitos y la grandeza de sus obras lo instala como uno de los principales gobernantes de la era romana.

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