Planeta acuoso

El 71% de la superficie de la Tierra está cubierta por agua: el 97% por aguas saladas de océanos y mares y el resto por agua dulce. La ciencia que estudia las masas de agua de la superficie terrestre se llama Hidrografía.

  • Segundo Ciclo
  • Última actualización: 20/05/2010
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Las aguas del planeta

El 71% de la superficie de la Tierra está cubierto por agua, es decir corresponde a la hidrosfera, término que se refiere a este elemento en sus tres estados: gaseoso (vapor), sólido (hielo) y líquido (agua). A su vez, el 97% de la hidrosfera está compuesto por las aguas saladas de océanos y mares, el resto es agua dulce. La ciencia que estudia las masas de agua de la superficie terrestre, sean fluviales, lacustres, marinas, oceánicas o glaciales, se llama Hidrografía.

Aguas primitivas

Cuando la Tierra se estaba formando y la temperatura de su superficie comenzó a disminuir, el vapor y los minerales emanados desde el interior se precipitaban sobre el suelo en forma de agua, empezando a acumularse en las depresiones de la litosfera formando los primeros océanos. Luego, el volumen de estos se incrementó debido a la condensación del vapor de agua que seguía brotando desde el interior de la Tierra a través de los numerosos volcanes que existían. Se piensa que los océanos lograron su actual nivel alrededor de mil millones de años atrás.

Este proceso continuo, que involucra la evaporación, condensación y precipitación de agua, se conoce como ciclo hidrológico (ver infografía).

Ríos y lagos

Los ríos son los que llevan a los océanos el exceso de agua superficial, que no se evapora o infiltra en el suelo. Son definidos como corrientes de agua que corren de manera constante sobre terrenos con pendiente, conservando su cauce, salvo en las grandes crecidas.

Debido a la fuerza de gravedad, los ríos circulan desde las zonas más altas (nacimiento) a las más bajas (desembocadura), que pueden corresponder al nivel del mar, al de otro río de mayor caudal o al de un lago.

Los ríos pequeños llevan sus aguas a los ríos mayores, de los cuales son afluentes o tributarios. El conjunto de ríos que se unen permitiendo la llegada de su cauce al mar se denomina red fluvial o hidrológica.

El área desde la que escurre el agua que alimenta a un río a lo largo de su curso constituye su cuenca u hoya hidrográfica, delimitada por las cumbres más altas que la dividen de otras.

Cuando el agua se deposita en sitios en los que el relieve está deprimido, forma una laguna o un lago, según si su extensión y profundidad es menor o mayor, respectivamente. Si solo es una capa delgada de agua, con una tupida vegetación acuática, se habla de pantano.

Los lagos pueden ser de agua salada (ubicados en zonas áridas) o dulce. Su oleaje depende del viento, y el nivel de sus aguas cambia de acuerdo con los aportes líquidos que le lleguen; por ello se relacionan en buena medida con el clima en el que se encuentren. Son nutridos por ríos y manantiales y casi todos desaguan a través de ríos llamados emisarios.

Existen lagos tectónicos, es decir, debido a las fisuras que formaron fosas. También hay lagos que resultaron del bloqueo de un curso de agua por obstáculos (como lava volcánica o la acción del hombre) y otros situados en los cráteres de volcanes inactivos. Por último, algunos han surgido por la retención de aguas por morrenas (lagos de presa o pantano).

Aguas subterráneas

Cuando las precipitaciones se infiltran y logran penetrar el suelo formado por rocas porosas (ver glosario), se transforma en agua subterránea que alimenta a los manantiales, pozos, ríos y lagos, contribuyendo también a favorecer a la vegetación. El volumen total del agua subterránea del planeta equivale a una tercera parte del volumen de los océanos.

El agua infiltrada deja de descender cuando es detenida por un manto de rocas impermeables, que permite su acumulación en la llamada capa freática o manto acuífero. La superficie de esta capa constituye el nivel hidrostático. La mayor profundidad a la que se ha hallado agua subterránea es tres kilómetros.

Mares y océanos

La profundidad de la gran masa de agua que bordea los continentes es, en promedio, 3.800 metros, cuando se incluyen los mares poco hondos, aunque en los océanos Pacífico, Índico y Atlántico la profundidad media es de cuatro mil metros.

A pesar de que para la Oceanografía la gran masa de agua salada que cubre el globo corresponde solo a tres océanos, el Pacífico, Índico y Atlántico (porque el Ártico o Boreal y el Antártico o Austral solo se consideran mares adyacentes a estos), igual se mantiene la distinción entre mares costeros y océanos.

La principal diferencia es que los mares no tienen grandes profundidades. En cambio, los océanos se encuentran en inmensas y hondas depresiones.

Los mares se dividen en continentales, donde se comunican con los océanos mediante estrechos y solo son ramificaciones de grandes extensiones de agua en los continentes, y costeros o marginales, que se ubican en los extremos de los océanos formando una bahía o canal, por ejemplo.

Algunas características del agua salada:

- Temperatura: la acción de los rayos solares depende de la latitud, por lo que la temperatura del agua disminuye a medida que esta se aleja del Ecuador, donde en promedio tiene 29º, y en los polos 1,5º bajo cero. También, al aumentar la profundidad la temperatura de los mares y océanos disminuye.

Sin embargo, las aguas son menos afectadas por las variaciones estacionales que los continentes. Del mes más frío al más caluroso, la temperatura del mar no cambia más de 3º en el Ecuador.

- Salinidad: el agua del mar es salada, ya que en ellos se acumulan los minerales arrastrados por los ríos desde los continentes, principalmente cloro (55,04%) y sodio (30,62%). La salinidad media de los mares es de 36 partes por mil, pero varía según la latitud y los climas.

- Densidad: la densidad del agua marina depende de la temperatura. Cuando esta baja, la densidad aumenta. Por esto, se va incrementando desde el Ecuador a los polos, y también desde la superficie al fondo. Asimismo, a mayor salinidad, mayor densidad y viceversa. Además, las lluvias, deshielos y el aporte del agua de los ríos influyen también en provocar su disminución en la superficie.

Movimientos marinos

El viento posee gran influencia sobre las aguas marinas, las que están en constante movimiento gracias, principalmente, a su acción. Las olas son producidas por el empuje del aire sobre la superficie del mar.

Cuando los vientos soplan durante mucho tiempo en la misma dirección, generan corrientes de superficie. Las grandes corrientes oceánicas tienden a hacer largos recorridos circulares, guiados por la rotación terrestre. A través de ellos mantienen la temperatura del planeta relativamente uniforme acercando las aguas cálidas del trópico hasta los polos y las aguas frías a las zonas más calurosas, como en la caso de la corriente cálida del Golfo, que se desplaza cerca del norte de Europa, y de la corriente fría de Humboldt, que fluye próxima a las islas Galápagos, situadas junto al Ecuador.

Mareas

Existen movimientos que no son ocasionados por los vientos, como los movimientos de equilibrio, que son desplazamientos de agua incluso a gran profundidad, provocados por las diferencias de densidad.

Los tsunamis, de los cuales hablamos anteriormente, tampoco son producto de los vientos, sino que de violentos temblores o erupciones volcánicas submarinas.

Las mareas son movimientos de ascenso y descenso periódico del nivel de los océanos, causados por la atracción gravitatoria del Sol y la Luna.

Son tres las clases de mareas: las semidiurnas, que ocurren dos veces al día y que tienen dos pleamares (subidas) y dos bajamares(descensos), con un intervalo de seis horas; las diurnas, que se producen una vez al día, con una pleamar y bajamar, y las mixtas, que son una mezcla de ambas.

Los ciclos de las mareas se repiten cada día lunar, que dura 24 horas y 50 minutos.

Glosario

Rocas porosas: son piedras que poseen pequeños orificios por donde se puede infiltrar el agua.

Mareas vivas y muertas

Aparte de los ciclos de las mareas que se producen en cada día lunar, existe otro que ocurre cada 28 días: el de las mareas muertas y las vivas, relacionado con las fases lunares (nueva, creciente, llena y menguante).

Las mareas vivas o altas suceden cuando la Tierra, la Luna y el Sol están ubicados en un mismo plano en línea recta y durante las fases de la Luna nueva y llena. En estas ocasiones el mar sube y baja mucho.

Las mareas muertas o bajas aparecen cuando el Sol y la Luna tienen sus campos gravitatorios en oposición, formando un ángulo recto entre ellos y la Tierra. Se dan una semana después de las vivas, cuando la Luna está en cuarto creciente o menguante, momentos en los cuales el mar sube y baja poco.

Manantiales

Cuando el agua subterránea emerge naturalmente a la superficie se habla de un manantial. Los manantiales alimentan los caudales de los ríos con aguas muy puras.

En las zonas donde se han producido fallas o están próximas a algún tipo de actividad volcánica, las aguas subterráneas surgen a altas temperaturas y más mineralizadas. Estos manantiales se conocen como aguas termales.

¿Sabías que?

- Las olas provocadas por un tsunami o maremoto alcanzan, en promedio, 30 metros de altura.

- La mayor cuenca del mundo es la del río Amazonas, que mide siete millones de km2, casi lo mismo que toda Europa.

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