Mamíferos chilenos

Se calcula que el planeta Tierra está poblado por más de un millón de especies animales. De estas, unas 900 mil corresponden a invertebrados (es decir, animales que carecen de columna vertebral) y solo alrededor de 40 mil son vertebrados (con columna vertebral).

Los mamíferos más abundantes

Chinchilla costina, chilena o de cola larga (Chinchilla lanigera).

Los roedores están presentes prácticamente en todo el territorio chileno, excepto en las zonas de hielos permanentes y en las islas oceánicas. Todos poseen un solo par de incisivos curvados, con los bordes agudos, tanto en la mandíbula superior como en la inferior. Carecen de caninos y los incisivos están separados por molares: tres a cinco a cada lado.

Son animales de pequeño tamaño y las especies más grandes no superan el tamaño de un cerdo. Tienen cinco dedos en cada pata y en algunos casos están provistos de garras. La mayor parte son herbívoros (se alimentan de hierbas).

El lanchón orejudo de Darwin (Phyllotis darwini) es una laucha robusta de cola larga y pabellones auriculares mayores de 20 mm. Tanto las palmas como las plantas de las patas son de color claro, amarillento-rosado. Cuando se observa de cerca, impresionan sus enormes pabellones auriculares y sus ojos grandes. El pelaje es largo y sedoso, dominando los pigmentos de color café. El dorso es de una tonalidad parda. Se encuentra en la mayor parte del territorio, desde la zona norte hasta el estrecho de Magallanes. No tiene problemas de conservación.

El cuy serrano o de la puna (Galea musteloides) se caracteriza por su ausencia de cola. Su pelaje es ralo, pero firme y de pelos más bien tersos. Su coloración es café-grisácea en el dorso y en la cabeza, aclarando en los flancos, para hacerse blanco-sucio en el vientre. Habita en las laderas de cerros con cubiertas de matorrales, pajonales y roqueríos donde encuentra su alimento. Cava galerías a poca profundidad, con cubículos que tapiza con gramíneas. Antaño la población aimara y quechua consumía este roedor, manteniéndolo en cautiverio. Está calificada como una especie Rara.

La chinchilla costina, chilena o de cola larga (Chinchilla lanigera) es, junto con la chinchilla andina o de cola corta (Chinchilla brevicaudata), el roedor de piel más fina del mundo. Se alimenta de frutos, cactos, arbustos, pastos y hierbas silvestres, durante el crepúsculo y la noche. Tiene un tamaño cercano a los 40 cm, excluida la cola, que está provista de pelos muy largos, y un peso aproximado de 500 gramos. Su cabeza, ojos y orejas son grandes y el pelaje es extremadamente denso y sedoso. Cada raíz pilosa da origen a todo un mechón de pelos.

Hay en ellas un predominio del color gris, que puede variar desde el gris pardusco hasta el gris azulado, el más apreciado por la industria peletera.

Su distribución histórica abarcaba desde la Región de Atacama hasta la Región del Maule; sin embargo, ha sido uno de los roedores más perseguidos de nuestro país, debido a su hermosa y suave piel. En la actualidad, solo se conocen dos sitios en la Región de Coquimbo, ambos bajo protección legal, donde se mantienen poblaciones naturales. Es una especie En peligro de extinción.

La vizcacha (Lagidium viscacia) es un roedor de cuerpo pequeño a mediano, con un pelaje largo y tupido de color amarillento con visos grisáceos, cola larga y peluda y grandes orejas. Habita de preferencia en laderas escarpadas con roqueríos, donde construye sus madrigueras. Se alimenta de vegetales, como: pasto, coirones, musgos y líquenes. En el altiplano también se la encuentra con frecuencia en los bofedales.

Es un animal muy activo, por lo que es común observarlo saltando entre las rocas gracias a sus largas patas traseras, adaptadas para esta función. Es posible verla tomando baños de sol sobre las rocas, pero si se presenta algún peligro, un ejemplar que ha permanecido de vigía, sentado en la roca más alta del sector, emite agudos silbidos que alertan a la colonia, produciéndose una desbandada hacia las madrigueras, ubicadas en general entre las rocas. El hombre las caza para su consumo y también deteriora su hábitat, todo lo cual ha sido causa de su disminución poblacional, provocando que esta especie sea considerada como Vulnerable, en vía de extinción.

El coipo (Myocastor coypus) es el roedor de mayor tamaño que habita Chile. Puede alcanzar el tamaño de un gato doméstico. Es inconfundible por ser un activo nadador; pies y manos tienen membrana natatoria, y la cola le sirve de timón. Su pelaje es muy tupido; los pelos son sedosos y delgados, largos y tiesos. Su color es café acanelado, con variaciones que fluctúan entre el amarillo pálido y el café oscuro.

Al igual que la vizcacha, las condiciones ambientales hacen que varíe el color de su piel. Es de amplia distribución en el extremo sur de Sudamérica. En nuestro país se puede encontrar entre Coquimbo y Magallanes, en lugares cercanos a ríos, lagunas, esteros y pantanos, donde construye, con vegetales, refugios subterráneos con entradas subacuáticas. También construye verdaderas islas flotantes donde se alimenta y descansa. Desde el punto de vista de su conservación es Vulnerable, pero en este momento se encuentra Fuera de peligro.

El degú (Octodon degus) es un roedor cuyo peso puede alcanzar, aproximadamente, los 200 gramos. Su piel es de coloración general café amarillento en el dorso y blanco amarillento en el vientre. Presenta, como característica propia, un pincel de pelos negros y largos al final de su cola. Toda el agua que requiere para su subsistencia la obtiene de su comida, por lo que no necesita beber, lo cual explica su adaptación a la vida en áreas secas del país.

Como es de hábitos crepusculares, con frecuencia se observa temprano en la mañana o al atardecer, corriendo entre los arbustos por senderos que él mismo va formando con sus constantes desplazamientos en el mismo lugar. Es herbívoro, se alimenta de follaje y de semillas de hierbas. Construye sus madrigueras bajo arbustos o utiliza parte de las galerías abandonadas de los cururos. Se puede encontrar entre la Región de Atacama (Huasco) y la Región del Libertador General Bernardo O’Higgins (Rapel). No presenta problemas de conservación.

El cururo (Spalacopus cyanus) es uno de los roedores subterráneos más atractivos de Chile. Se caracteriza por la forma de su cuerpo, su cabeza grande, orejas chicas y extremidades muy desarrolladas, con grandes garras en sus manos y pies, adaptados para cavar. Su pelaje es de una coloración completamente negra, lo que hace fácil su identificación. Se puede observar desde lejos, al atardecer o al amanecer, en las entradas de sus cuevas. Raras veces las abandona.

Sus galerías son inconfundibles, ya que en cada entrada o salida hay un montículo que se forma con la tierra que el animal extrae al cavar. Estas entradas o salidas se encuentran construidas de tal manera que optimizan el ingreso del viento y, por ende, facilitan la ventilación de las galerías. Consumen bulbos vegetales (Iridáceas y Liliáceas). Es depredado por algunas aves (aguiluchos y pequenes) y por los quiques.

Se distribuyen desde la Región de Atacama hasta la Región del Maule, desde el nivel del mar hasta unos 3.000 metros de altitud.

Respecto a su estado de conservación, solo la subespecie que habita en la Región del Maule se encuentra En peligro de extinción; las otras subespecies no tienen problemas.

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