Chile, país de contrastes

Chile es un país singular. La particular forma del territorio, largo y angosto, determina diversos ámbitos, como el clima, la vegetación, las comunicaciones e, incluso, la distribución de la población y de los recursos existentes.

  • Segundo Ciclo
  • Última actualización: 28/05/2010
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Un país singular

Nuestro país se encuentra en la parte suroeste del continente americano. Su localización es una de las más australes, mientras que su extensión continental alcanza los 4.300 km de longitud, haciendo que exista una amplia variedad de climas y, por ende, de paisajes.

Su condición de tricontinentalidad se traduce en que el Estado chileno ejerce soberanía sobre territorios ubicados en tres continentes. Es así como Chile continental, ubicado en Sudamérica, se emplaza entre los 17º30` y 56º30` de latitud sur y está alineado en torno a los 70º de longitud oeste. Su ancho máximo se halla en los 52º21` de latitud sur, en el estrecho de Magallanes, y alcanza 445 km, mientras que su ancho mínimo lo encontramos a los 31º37` de latitud sur, entre punta Amolanas y paso Casa de Piedra, abarcando sólo 90 km. Ocupando una superficie de 756.626 km² y con una longitud norte-sur de 4.300 km.

Finalmente, tras la firma del tratado Antártico en 1959, Chile ejerce soberanía sobre una porción de la Antártica; esta es la mayor extensión territorial de nuestro país, alcanzando 1.250.000 km², y corresponde a una proyección triangular de Chile continental hacia el Polo Sur. Se ubica exactamente, entre los 53º y 90º de longitud oeste y entre los 60º y 90º de latitud sur.

En total, la superficie de nuestro país, considerando las tres porciones de territorio, americano, insular y antártico, alcanza 2.006.626 km². Si trazamos una línea desde el límite con Perú hasta el Polo Sur, esta supera los 8.000 km.

Una loca geografía

Nuestro territorio se caracteriza por tener un relieve accidentado y montañoso, con no más de un 20% de superficie plana y por poseer cuatro formas significativas de relieve, que se desarrollan en sentido norte-sur; estas son: las planicies costeras o litorales, la Cordillera de la Costa, la Depresión Intermedia y la Cordillera de los Andes.

Majestuosa es la blanca montaña

La Cordillera de los Andes es la columna vertebral del relieve de Chile. Nace en la Guajira colombo-venezolana y muere en el Cabo de Hornos, para reaparecer en la Antártica. De los 9.000 km de largo que tiene la Cordillera de los Andes, 4.600 corresponden a Chile, los que han sido divididos, según sus variaciones, en cuatro zonas: el norte (desde el límite con el Perú hasta el cerro Tupungato), el centro (desde el Tupungato hasta el monte Tronador), el sur (desde el Tronador al Cabo de Hornos) y por último, los Antartandes.

En el Norte Grande se encuentra la parte más alta y ancha de la cordillera, con alturas que superan los 6.000 metros. En el Norte Chico se desarrollan cordones montañosos que se orientan en sentido este-oeste, originando una serie de valles transversales.

En el centro, el macizo cordillerano comienza a descender desde los 6.000 m frente a Santiago, hasta bordear los 3.000 m cerca de Chillán.

En la zona sur, la actividad volcánica es bastante frecuente y la altitud sigue disminuyendo; no obstante existen algunos puntos que sobrepasan los 3.000 m. Al sur del Cabo de Hornos, los Andes se sumergen en el Océano Pacífico para reaparecer en la Antártica chilena, con el nombre de Antartandes.

El rico valle

Entre la Cordillera de los Andes y la de la Costa se extiende una faja de relieve, más o menos plana, llamada Depresión Intermedia. Es en ella donde se encuentran las más grandes ciudades del país y, por lo tanto, la mayor parte de la población chilena.

Esta depresión se desarrolla a lo largo de casi todo el territorio chileno y sólo se encuentra interrumpida por los cordones montañosos que forman los valles transversales. Estos están ubicados al sur de la Región de Tarapacá (Copiapó, Huasco, Limarí, Elqui y Choapa) y luego al sur del cordón de Chacabuco (Cuenca de Santiago y Rancagua).

La importancia de esta macroforma reside en las funciones que se desarrollan en ella: las actividades agrícolas y ganaderas, el asentamiento urbano y las comunicaciones terrestres.

Cordillera propia

La Cordillera de la Costa es un relieve exclusivo del territorio chileno, que se extiende desde el cerro Camaraca (20 km al sur de Arica) hasta la península de Taitao. Esta cordillera debe su nombre al hecho de desarrollarse casi pegada al litoral chileno.

A lo largo de su extensión, exhibe diversas alturas, aunque siempre menores respecto de la Cordillera de los Andes. En el Norte Grande, la Cordillera de la Costa tiene alturas superiores a los 2.000 m. En el Norte Chico, prácticamente no hay Cordillera de la Costa por la presencia de los valles transversales.

En Chile Central se manifiesta con alturas considerables, lo que dificulta la comunicación entre la costa y las ciudades del interior del país. Al sur del río Rapel, la Cordillera de la Costa se deprime, sin alcanzar siquiera los mil metros. Pero al sur del río Biobío retoma más altura y recibe el nombre de Cordillera de Nahuelbuta. Al sur del río Bueno aparece como Cordillera Pelada, y en la isla de Chiloé se le denomina Cordillera de Piuché y de Pirulil. Luego se manifiesta nuevamente en las islas Guaitecas y en el archipiélago de los Chonos, desapareciendo en el oeste de la península de Taitao.

Hacia la costa

Esta forma de relieve está conformada por una serie de planicies y terrazas que se desarrollan entre la Cordillera de la Costa y el mar, de manera discontinua en la zona norte del país y continua hasta el canal de Chacao.

Las planicies costeras o litorales son el resultado de la erosión marina sobre el borde oeste de la Cordillera de la Costa, especialmente en épocas geológicas pasadas, cuando las aguas alcanzaban mayor nivel que el actual.

Nuestra hidrografía

Debido a lo angosto del territorio chileno, nuestros ríos no alcanzan a recorrer grandes distancias y, por lo general, tienden a escurrir de este a oeste y a no ser aptos para la navegación. Se caracterizan, también, porque en su mayoría son poco caudalosos, aunque no por eso menos torrentosos. Sus aguas son importantes para las labores agrícolas, pues permiten la irrigación del suelo. También poseen gran potencial hidroeléctrico, aunque este no se aproveche en su totalidad.

En la zona norte, específicamente en el altiplano, las cuencas hidrográficas son del tipo endorreicas, es decir, no llegan al mar. Los principales ríos son: Azapa, Vitor, Camarones, Camiña, Tarapacá, Lauca, Isluga y Cariquima.

Entre los ríos Loa y Copiapó (pleno desierto de Atacama) no hay escurrimiento superficial (cuencas arreicas), aunque existen napas subterráneas que proveen de agua. El río Loa es el más importante y el más largo de Chile.

Desde Copiapó al sur, las aguas superficiales desembocan en el mar (cuencas exorreicas). En estas condiciones destacamos los siguientes ríos (de norte a sur): Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí, Choapa, Petorca, Aconcagua, Maipo, Rapel, Mataquito, Maule, Itata, Biobío, Imperial, Valdivia, Bueno, Palena y Baker.

El clima chileno

Como resultado de su extensión de más de 4.000 km y de su distancia respecto del Ecuador, nuestro país presenta una gran variedad climática. Otros factores que favorecen esta diversidad son la disposición en sentido norte-sur de las formas del relieve, la que genera grandes biombos climáticos; la influencia marina, sobre todo la originada por la corriente fría de Humboldt. Finalmente, la localización de los centros de altas y bajas presiones, que otorgan características de gran estabilidad al norte del territorio y de estacionalidad en el resto del país.

En términos generales, se puede señalar que existen tres grandes zonas climáticas. En el norte predominan los climas desérticos y estepáricos, caracterizados principalmente por escasas precipitaciones. En la zona central y sur predomina el clima templado, observándose de manera clara cuatro estaciones en el año, aumentando las precipitaciones y disminuyendo las temperaturas a medida que se avanza hacia el sur. En la zona austral encontramos un clima lluvioso y frío permanente.

La economía

La economía chilena se sustenta en cinco grandes grupos de actividades, que son: la minería, el sector silvoagropecuario, la pesca, el sector industrial y los servicios.

Sector minero: Chile tiene gran cantidad de minerales, por lo que se puede considerar un país minero. El principal recurso minero del país es el cobre, que ha hecho que Chile se encumbre como el mayor productor mundial de este metal. De hecho, la Gran Minería del cobre extrae, funde y refina el mineral en sus propias plantas, logrando una producción anual superior a las 75.000 toneladas métricas.

Otros minerales metálicos de importancia son el oro, la plata, el hierro y el molibdeno. En cuanto a los minerales no metálicos destacan: el salitre, azufre y las calizas.

Con respecto al sector pecuario, se puede señalar que el ganado bovino se concentra en las regiones VIII, IX y X; que el porcino se encuentra en la Región Metropolitana, VI y IX, y el ganado ovino está en más de un 50% en la XII Región.

Sector pesquero: se puede dividir en dos subsectores de acuerdo con su producción, la pesca artesanal y la pesca industrial. La primera destinada al mercado local para el consumo, y la segunda, cuya captura se deriva a las industrias de harina de pescado, conservera y de congelados. La región que muestra el mayor nivel de captura de pescado es la del Biobío, con más del 52% del total. Entre las especies comerciales más abundantes se encuentran la anchoveta, la sardina española, el jurel y la merluza, y entre los mariscos más demandados, el ostión, la cholga, el chorito y las almejas.

Sector industrial: de gran importancia económica para nuestro país, no sólo por los ingresos que genera, sino además, por la importante mano de obra ocupada en esta actividad. Sin embargo, el problema que presenta la industria chilena es que se sigue concentrando en la Región Metropolitana, Quinta y Octava, y no se ha desarrollado lo necesario en el resto del país.

Sector de servicios: incluye a una serie de subsectores de importancia para el país, entre ellos, el comercio, el transporte, las comunicaciones, los servicios públicos y el turismo. Todos ellos importantes colaboradores del crecimiento económico del país, aportando ganancias, generando empleo y asegurando condiciones para que otras actividades económicas se desarrollen.

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