Independencia de Chile: Sorpresa de Yerbas Buenas

La noche del 26 de abril de 1813, una fuerza chilena (patriota) de seiscientos hombres atacó lo que habían creído que era una patrulla española (realista) acampada en Yerbas Buenas, cerca de Linares. En realidad se trataba del grueso del ejército del Rey por lo que debieron retroceder apresuradamente hasta la orilla sur del río Maule, donde aguardaba el general Carrera y la artillería patriota.

  • Segundo Ciclo
  • Última actualización: 24/05/2010
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Independencia de Chile: Sorpresa de Yerbas Buenas

Este enfrentamiento se desarrolló durante la guerra de Independencia de Chile el 26 de abril de 1813. En la batalla se enfrentaron las fuerzas chilenas (patriotas) al mando del coronel Juan de Dios Puga, y las fuerzas españolas (realistas) al mando del brigadier Antonio Pareja, con el triunfo de éstos últimos en Chillán.

El Ejército del incipiente movimiento independentista de Chile, se enfrentó al maduro Ejército realista en la batalla conocida como "Sorpresa de Yerbas Buenas", al sur del río Maule, donde ambas fuerzas combatieron desordenadamente, lo que trajo como consecuencia una baja en la moral de las tropas.

La "Sorpresa de Yerbas Buenas" fue el resultado de la llegada en enero de ese año del General Antonio Pareja a Ancud, a quien el Virrey del Perú le confió la Reconquista de Chile. Entonces, el realista se dirigió al norte pasando por Valdivia y luego desembarcó en Concepción, donde logró doblegar las fuerzas del Intendente de esa plaza. Enseguida se dirigió a Chillán, ciudad que cayó rápidamente también.

Así, al llegar a Santiago la noticia de los acontecimientos que ocurrían en el sur del territorio, el Senado designó el 1 de abril a José Miguel Carrera Verdugo como Brigadier y le dio el mando de todas las tropas del reino con el título de General del Ejército de la Frontera, encargándole partir a la zona, para rechazar la invasión de Pareja.

Carrera estableció su cuartel general en Talca, donde llegó a reunir un contingente de cuatro mil hombres. Igual cantidad reunió Pareja que desde Chillán las comenzó a mover hacia el norte, dejando en la retaguardia a un grupo de unos 300 hombres a la espera del parlamentario enviado a Carrera con la idea de hacerlo rendirse.

Como respuesta, Carrera envió un destacamento patriota al mando del Coronel Juan de Dios Puga Córdova, en persecución de esa retaguardia de Pareja, comandada por el Coronel realista Ildefonso Elorreaga, pero al no encontrarla donde creían que debía estar, continuaron tras ella.

Mientras tanto, el grueso de las tropas realistas de Pareja, incluyendo los 300 hombres de su retaguardia al mando de Elorreaga, se encontraron reunidos al norte de Linares, en la localidad de Yerbas Buenas, confiados que los patriotas estaban muy lejos de ellos y no tomaron precauciones para acampar.

Entonces, como a las tres de la mañana, Puga y sus hombres, divisaron el fuego de un campamento que dormía tranquilamente. Suponiendo que era solo la escolta, se lanzaron sobre ella a los gritos de ¡Viva la Patria!, embistiendo en la mayor confusión. A los pocos minutos los oficiales perdieron todo el control sobre ellos.

Pronto los patriotas se apoderaron de la artillería enemiga, pero al hacerlo se dieron cuenta del error en que estaban, pero a esas alturas no podían retroceder. Frente a estos acontecimientos los artilleros españoles huyeron y cuando el oficial a cargo de ellos apareció en el lugar comenzó a impartir órdenes a los patriotas, a quienes confundió con sus hombres. Hecho prisionero, se lo llevaron junto con algunos cañones.

El triunfo había sido tan grande como inesperado para los patriotas, pero en la retirada fueron atacados en el camino por la caballería enemiga, que no había tomado parte en el combate, perdiendo allí todas sus conquistas y así la retirada se convirtió en una derrota.

Un ayudante de Pareja describió la batalla como: "Los patriotas se habían apoderado de la artillería realista y de su Comandante, y se habían confundido en medio del campamento con sus enemigos. Grupos de 100 y 200 realistas se hacían fuego unos a otros o se batían a bayonetazos". "Los gritos de ¡Viva el Rey! y ¡Viva la Patria!, sonaban en todas direcciones".

El desenlace de la sorpresa tuvo repercusiones negativas en ambos bandos, más que por el resultado material, por lo que significó en la moral de las tropas, tanto realistas como patriotas.

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