Mitos, leyendas y dioses germánicos

Los romanos denominaron germanos a todos los pueblos que habitaban más allá del límite noreste de su imperio; es decir, a los antepasados de los habitantes de Islandia, Escandinavia -Dinamarca, Suecia y Noruega- y Alemania.

  • Segundo Ciclo
  • Última actualización: 28/05/2010
  • Imprimir

El árbol de la vida

Ilustración que muestra la navegación de un drakkar o nave vikinga.

Ilustración que muestra la navegación de un drakkar o nave vikinga.

La existencia del mundo dependía de un árbol gigantesco, siempre verde, el fresno Yggdrasil.

Su copa estaba en la parte más alta del cielo, sosteniéndolo. Tenía tres raíces, la primera estaba en Asgard, junto a la fuente de Urd, cuidada por las tres nornas. La segunda raíz estaba en Jotunheim -el antiguo Ginnungagap-, el mundo de los gigantes. Al lado estaba la fuente Minir(Mimir), que era el pozo de la sabiduría. La tercera raíz llegaba hasta el mundo subterráneo, el Niflheim. Junto a esta raíz brotaba la fuente Hvergelmir, manantial de los ríos primitivos, lleno de serpientes. Esta raíz era continuamente roída por el dragón Nidhogg.

En la rama más alta del fresno se sentaba un águila sabia, encargada de avisar a los dioses si sus enemigos, los gigantes, venían a atacarles. Sobre sus ojos había un halcón/gavilán -hay distintas versiones- de nombre Vederfolner.
Entre sus ramas también se encontraban la cabra Heidrun, que suministraba a los guerreros de Odín o Einheriar el hidromiel necesario para su sustento.

Por su tronco corría la ardilla Ratatosk, que pasaba las noticias e insultos entre el águila y Nidhogg. Cuatro ciervos comían los brotes tiernos del fresno: Dain, Dvalin, Duneyr y Durathror. De sus cornamentas caía el rocío que formaba los ríos del mundo.

Material de apoyo