La emancipación del continente, que se había transformado radicalmente desde los tiempos de la conquista, fue producto tanto de la crisis que vivió la metrópoli tras la invasión francesa como de su propia evolución.
El proceso de independencia en la América española puede dividirse en dos grandes fases. La primera (1808-1814), se caracteriza por la actuación de las juntas. La segunda (1814-1824), se caracteriza por la guerra abierta y generalizada entre los patriotas y los realistas.
Los cabildos abiertos, que reunían a las principales personalidades locales, organizaron juntas de gobierno que no tardaron en destituir a los gobernantes españoles: virreyes o capitanes generales.
En Centroamérica, que formaba parte del virreinato de Nueva España como Capitanía general de Guatemala, casi no hubo intentos independentistas en la década de 1810.