Nuestro planeta está conformado por una serie de ecosistemas interrelacionados y dependientes unos de otros. Cuando algo cambia en uno de ellos, todo el resto es afectado. Por eso es primordial respetar y contribuir con el cuidado de nuestro medio ambiente.
Sin considerar su tamaño o aspecto, cada especie es importante, así como también es vital que los ambientes donde se desarrollan 'aire, agua y tierra' estén libres de elementos nocivos para la vida.
La contaminación, la desertificación, la eliminación de especies de fauna y flora, la destrucción del bosque nativo, la sobreexplotación de flora y fauna marina, son algunos de ellos.
El biotopo marino o, en otras palabras, el ambiente o entorno en el cual se desenvuelven las especies marinas, recibe distintas denominaciones de acuerdo a la profundidad y la distancia que esté de la costa.
Las profundidades marinas se han investigado con precisión sólo desde tiempos relativamente recientes; sigue siendo un dominio bastante inexplorado en comparación con otras áreas de la investigación geológica.
Los océanos reciben la gran mayoría de los desperdicios humanos, ya sea por vertido deliberado (desagües de aguas servidas domiciliarias e industriales) o por su arrastre natural desde la superficie terrestre (ríos o corrientes subterráneas), lo que repercute directamente en las especies marinas.
Para evitar el vertido de productos químicos nocivos al mar, es vital el tratamiento de las aguas contaminadas provenientes de las ciudades, terrenos agrícolas o las industrias.