¿Alguna vez has oído hablar de Mesopotamia? Si lo has hecho, ¿recuerdas su importancia? En esta zona del Asia Menor se desarrollaron nada menos que las civilizaciones más prolíficas en invenciones de la Antigüedad, cuyas creaciones siguen tan vigentes como hace 5.000 ó 4.000 años.
Durante el cuarto milenio a.C., el sur de Mesopotamia fue invadido y poblado por los sumerios, provenientes probablemente de la India o de Asia central.
El imperio asirio, por sus características, basado en el terror y la violencia no podía durar. Entre los pueblos reprimidos empezó a crecer el odio y la oposición. En el año 612 a.C. cayó la capital, Nínive, Sardanápalo, el último rey de Asiria, se lanzó a las llamas.
La cultura mesopotámica inició un lento declive. Fue ocupada por los persas sasánidas y luego por los romanos, gracias a las campañas del emperador Trajano. En el siglo VII d.C., la región fue conquistada por los musulmanes y quedó integrada dentro de la civilización árabe.
Algunos de los dioses más importantes fueron: Anu, dios del cielo que regía las estaciones y el calendario; Enlil, dios de los vientos y de la agricultura, Ninhursag, diosa que dominaba en las montañas rocosas y en la vida salvaje, y presidía los nacimientos.
La civilización griega fue una de las más importantes en la historia de la humanidad. Si bien no lograron crear un país unificado desarrollaron una cultura extraordinaria dejándonos un legado perdurable, al punto que nuestras ideas sobre política, medicina, historia y arte son en gran parte herencia de los antiguos griegos.
Según la versión poética de Homero, la guerra de Troya estalló cuando el príncipe troyano Paris se llevó a su tierra a Helena, la esposa del rey Menelao, hermano de Agamenón.
Las Guerras Médicas son llamadas así porque en ellas se enfrentó Grecia con los medos (persas), que se habían apoderado de las colonias griegas del Asia Menor. Para entender mejor este conflicto, podemos dividirlo en tres períodos: período de Darío, período de Jerjes y período de la confederación de Delfos.
Se extendió desde el 431 a.C. hasta el 404 a.C. y enfrentó a las ciudades de Atenas y Esparta. Esta última venció a Atenas, lo que trajo como consecuencia la decadencia de la Antigua Grecia.
Logró crear un imperio de gran extensión. Con un ejército compuesto por más de 40 mil soldados, logró triunfar sobre Persia, conquistando Siria, Egipto, Mesopotamia, llegando por último a la India, para luego dedicarse a reorganizar su gobierno.
Una de las características más importantes del arte griego fueron sus columnas arquitectónicas, ya que todos los monumentos de este pueblo están sostenidos o decorados por ellas.
¿Sabías que la sociedad en la que te desarrollas es muy similar a la de los romanos? Así es, la mayoría de las normas e instituciones que ellos crearon hace más de 2.000 años atrás aún siguen vigentes. Para saber más sobre sus aportes, te invitamos a conocer la historia de Roma.