¿Te gusta leer? ¿Disfrutas escribiendo entretenidas historias imaginarias? Si es así, entonces una de tus pasiones es la literatura, que, en pocas palabras, es el arte que emplea la palabra como medio de expresión.
En esta oportunidad hablaremos de la literatura popular que es anónima, oral, y dinámica, pues está sometida a los cambios que le introducen sus usuarios y divulgadores: el pueblo. También nos referiremos a la literatura de consumo masivo, aquella que se hizo posible tras la invención de la imprenta, y también de aquella que subyace en manifestaciones artísticas de amplia difusión, como el cine, las radionovelas y las telenovelas.
Si bien la literatura popular fue fundamentalmente oral, existió un conjunto de textos y obras impresas cuya producción y consumo estaban fuera de las estructuras de la cultura letrada. Es la literatura escrita que aparece desde los primeros tiempos de la imprenta, dirigida a un público popular.
Los pliegos o literatura de cordel eran hojas de bajo precio, sin encuadernar, fácilmente transportables, destinadas al consumo rápido y posterior destrucción. Se trataba de una literatura fugaz, comparable solo al periódico de hoy.
Los folletines marcaron el comienzo de lo que se ha denominado lectura de consumo masivo, producida con el propósito declarado de llegar a un amplio público, por lo que presupone la existencia de medios que aseguraran la masividad de su difusión.