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Ciencias Naturales, Estructura y función de los seres vivos

7° Básico

La fecundación

El viaje reproductivo empieza en la vagina, lugar donde es depositado el semen. Desde ahí, los espermatozoides entran al útero por el cérvix y luego siguen hasta las trompas uterinas, donde se produce la fecundación. 

De los cerca de 200 espermios que llegan hasta el final del recorrido, solo uno ingresa por completo al óvulo. Cuando esto ocurre, se activan sustancias que anulan la entrada de los demás gametos masculinos.

Luego, el espermatozoide que entró al óvulo pierde su cola y avanza hacia el encuentro del núcleo. La fecundación ocurre cuando ambos núcleos (del espermio y del óvulo) se fusionan. De esta manera, se logra reunir el total de 46 cromosomas (cada célula sexual aporta 23), lo que constituye la dotación cromosómica del nuevo individuo. Si bien la mitad de cada información genética corresponde a cada uno de los padres, el nuevo ser es único e irrepetible y, desde ese momento, se le conoce como cigoto.

División e implantación

El cigoto comienza su camino lentamente por las trompas uterinas hasta su destino final, que es el útero. Como no tiene movimiento propio, es empujado por cilios que recubren la mucosa tubárica. Este viaje dura cerca de ocho o nueve días y en ese lapso, el cigoto sigue modificándose. A las 36 horas, por un proceso llamado mitosis, se divide en dos, formándose dos células nuevas idénticas, cada una de las cuales posee una copia exacta de toda la información genética de la célula original.

De ahí, comienza una sucesiva división celular. A las 72 horas, el cigoto ya está constituido por 16 células, y recibe el nombre de mórula. En esta condición, llega al útero, donde se vuelve una bola más sólida y se sigue dividiendo hasta llegar a componerse de 64 células, estado que se conoce como blastocisto o blástula. Esta es una masa celular (embrioblasto) cubierta por una capa externa (trofoblasto) y que tiene una cavidad llena de líquido (blastocele). Es considerada la fase previa al desarrollo del embrión, el que se implantará definitivamente en las paredes uterinas. Pasados esos nueve días, el blastocisto se fija de manera definitiva. El trofoblasto servirá para el crecimiento de una estructura interna de intercambio conocida como placenta.