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Copesa

Ciencias Naturales, Estructura y función de los seres vivos

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Enfermedades respiratorias

Cada vez que respiras estás renovando el aire de los 80 metros cuadrados de superficie que tienen los pulmones. Diariamente respiramos entre 14 y 18 kilos de aire, que muchas veces está lleno de partículas nocivas y contaminantes, virus y microbios que entran con el aire a los pulmones.

Cada vez que respiras estás renovando el aire de los 80 metros cuadrados de superficie que tienen los pulmones. Diariamente respiramos entre 14 y 18 kilos de aire, que muchas veces está lleno de partículas nocivas y contaminantes, virus y microbios que entran con el aire a los pulmones. Es por esto que las enfermedades más comunes son las respiratorias, lo que se comprueba cada invierno, cuando se ven los hospitales colapsados por la gran cantidad de gente que asiste por algún problema respiratorio, especialmente niños, que son los más afectados.

Incluso, y aunque te parezca extraño, si respiras por la boca tienes más posibilidades de enfermarte, porque esta es un pésimo filtro: muchas partículas que por la nariz no entrarían, llegarán por esta vía a tus pulmones.

Algunas de las enfermedades más comunes del sistema respiratorio son:

Resfrío común: un conjunto de enfermedades

El resfrío no es una enfermedad como tal, sino un grupo de enfermedades menores provocadas por cualquiera de los 200 virus distintos causantes del resfrío. Normalmente, un resfriado común se limita a afectar la nariz y la garganta, pero hay veces en que incluso pueden llegar a afectar la laringe, lo que se conoce como laringitis.

En general, el resfrío puede afectar casi cualquier parte de tu sistema respiratorio. Cuando estornudas o produces mocos, significa que el tracto respiratorio superior está afectado. La infección puede irritar la tráquea, produciendo tos, y la laringe, provocándote ronquera y disfonía. Cuando son los bronquios los que se ven afectados por esta enfermedad, estamos frente a una bronquitis aguda.

 Rinitis alérgica: el mal de la primavera

Cuando llega septiembre y empiezan a florecer los árboles, mucha gente se ve afectada por una alergia que no la deja respirar bien, le produce congestión y estornudos. Es lo que se conoce como rinitis alérgica, una enfermedad muy parecida al asma. Esta alergia es consecuencia de una sustancia disuelta en el aire que causa hipersensibilidad. Se manifiesta en los ojos, nariz y garganta. Esto sucede por la exposición al elemento que te produce irritación, que está disuelto en el aire, lo que provoca una descarga de histamina (producto químico del cuerpo); además, causa inflamación y secreción en las células de las mucosas de la nariz, en los párpados y en la capa superficial de los ojos.

Sinusitis: dolor de cabeza constante

Esta enfermedad se produce cuando se inflaman las membranas mucosas de los senos perinasales. Los senos son cavidades aéreas en los huecos craneales, tapizadas de mucosidades, que se comunican con la cavidad nasal. La sinusitis suele producirse después de una infección bacteriana o vírica. Los senos más susceptibles son los frontales y los maxilares (en la frente y las mejillas, respectivamente). Los organismos causantes provienen de la nariz, generalmente después de un resfrío que se complica con una infección secundaria provocada por bacterias. Los síntomas son, generalmente: aumento de la mucosidad verdosa, lo que provoca una obstrucción en las vías respiratorias; la nariz se torna aún más obturada; la respiración tendrá que hacerse por la boca; la conversación se hará gangosa y proviene un decaimiento general, además de un dolor de cabeza constante sobre los ojos. Si los afectados son los senos maxilares, el dolor se sentirá en una o las dos mejillas, y una especie de dolor de muela en la mandíbula superior.

Asma: esclavos de un inhalador

Esta es una enfermedad de larga duración, que se caracteriza por una dificultad ocasional para respirar normalmente a causa de la obstrucción de los bronquios y los bronquiolos, por la contracción de los músculos de sus paredes. A diferencia de la bronquitis -que es constante-, los ataques de asma van y vienen, con variaciones en el grado de obstrucción. Por lo común, esta enfermedad aparece en la infancia o en la adolescencia, aunque muchas veces puede no manifestarse hasta la edad adulta.

Durante un ataque asmático, ayuda bastante sentarse con los codos apoyados en el respaldo de una silla, ya que así se levanta y estabiliza la parte superior de la caja torácica, permitiendo que los músculos del tórax expulsen el aire con mayor eficacia.

Neumonía

Es el proceso infeccioso, bacteriano o viral, que afecta directamente el parénquima (tejido) pulmonar. Si el compromiso es múltiple, hablamos de bronconeumonía, que incluso puede acompañarse de derrame pleural, si es que hubiese compromiso de la pleura. La neumonía generalmente se presenta con fiebre alta (sobre 38.5), tos con espectoración mucopurulenta, dolor en el hemitórax afectado y dificultad respiratoria.

Contaminación letal

Un gran problema que se ha presentado en las últimas décadas es la contaminación, debido a que, de acuerdo con investigaciones científicas, esta daña permanentemente al cuerpo humano, siendo el sistema respiratorio el más perjudicado. Su actuar es silencioso y no provoca dolor, pero sí causa un envejecimiento prematuro del sistema respiratorio, a través de un proceso constante e irreversible y que lo va destruyendo lentamente.

Faringitis: garganta irritada

Seguramente muchas veces has tenido dolor de garganta o has sentido un extraño dolor cuando tragas. Eso se produce por la inflamación aguda y repentina de la faringe, causada por una infección bacteriana o vírica. Los principales síntomas son: garganta irritada, dificultad al tragar y probablemente estado febril. Si además hay inflamación de las amígdalas, hablamos de faringoamigadalitis.