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Biografías, Portada

Fresia

Según Alonso de Ercilla, en el contexto de la primera fase de la Guerra de Arauco entre españoles y mapuches, Fresia hace su aparición en el momento en que Caupolicán es capturado por las tropas españolas en el combate de Antihuala.

 

Fresia, aparece en La Araucana en el momento de la captura de Caupolicán, se supone que ella fue su compañera en todas sus batallas. Además le reprochó el no haber muerto peleando contra los conquistadores, según relata el autor de La Araucana en el canto XXXIII. 

Aparece en el momento de la captura de Caupolicán, en el episodio del Asalto de Cañete, a quien al verlo derrotado habría arrojado su hijo diciendo:

“Toma, toma a tu hijo, que era el nudo/ con que el lícito amor me había ligado;/ que el sensible dolor y golpe agudo/ estos fértiles pechos han secado:/ críale tú, que ese membrudo cuerpo en sexo de hembra se ha trocado;/ que yo no quiero título de madre del hijo infame del infame padre”

Ningún cronista, al referir la captura de Caupolicán, relata estos hechos, lo que reafirma la sospecha de que su existencia sólo se deba a la pluma de Ercilla, ya que se sabe muy poco de ella.

A pesar de que la existencia Fresia pueda ser discutida, ha llegado a formar parte de los elementos que constituyen la identidad mapuche y chilena. 

Rol de la mujer mapuche

En la sociedad mapuche, la mujer cumplía un rol económico de importancia, al desarrollar en mayor parte las tareas del agro; incluso, antes de formalizarse alguna unión matrimonial, el novio debía recompensar a su futuro suegro con algunos animales. Su vida transcurría entre la crianza de los hijos y las labores económicas; formaba parte de un grupo de varias esposas, que vivían en la misma ruca o vivienda mapuche, junto a sus hijos.

Descripción de González de Nájera

Alonso González de Nájera, autor del Desengaño y Reparo de la Guerra del Reino de Chile, describe a la mujer mapuche así: Aunque en general tienen las mujeres el color más castaño que moreno, tiénenlo muchas veces verdinegro y quebrado, y unas más blanco que otras, según los temples de las tierras donde nacen y se crían… Son comúnmente de mediana estatura, y en general tienen grandes y negros ojos, cejas bien señaladas, pestañas largas y cabello muy cumplido… Su vestir es honesto para bárbaras, pues usan de faldas largas, mostrando sólo los pies descalzos y los brazos desnudos. Sus ejercicios son hilar y tejer lana de que se visten… Tienen a cargo las mujeres la labranza de las tierras, y el hacer los vinos…