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Biografías, L

Francisco de la Lastra y Sotta

Su prestigio contribuyó a su nombramiento como Director Supremo a inicios de 1814. La suerte de la guerra era adversa y por momentos parecía perderse. A cargo del gobierno, inició las negociaciones con las tropas realistas comandadas por Gabino Gaínza y que condujeron a la firma del Tratado de Lircay.

El primer chileno que detentó el cargo de Director Supremo del país, fue hijo de Antonio de la Lastra Cortés y María de la Sotta Águila.

Nació en Santiago el 4 de octubre de 1777 y murió en la misma ciudad, en mayo de 1852. A los 17 años fue enviado por su padre a España para que allí iniciase su carrera naval. Regresó a Chile en 1803 y continuó prestando servicios hasta 1807. Los acontecimientos producidos a partir de 1810 lo llevaron a retornar a las filas en 1811, en el Ejército revolucionario.

Asumió como Director Supremo en 1814, fue hecho prisionero por los realistas y confinado a Juan Fernández. Una vez que recuperó su libertad, desempeñó importantes cargos en el Ejército y otros en la administración pública como los de Gobernador de Valparaíso, consejero de Estado (1823), intendente de Santiago, y finalmente, Director Supremo interino.

En 1826 fue ascendido al grado de general de brigada y 3 años más tarde asumió como inspector general del Ejército, y luego como ministro de Estado en la cartera de Guerra y Marina. Hombre de carácter reservado y prudente, Francisco de la Lastra contrajo matrimonio con María del Carmen Izquierdo Jaraquemada.

Fama de buen administrador

Su prestigio contribuyó a su nombramiento como Director Supremo a inicios de 1814. La suerte de la guerra era adversa y por momentos parecía perderse. A cargo del gobierno, inició las negociaciones con las tropas realistas comandadas por Gabino Gaínza y que condujeron a la firma del Tratado de Lircay.

El tratado originó el tercer golpe de José Miguel Carrera, quien lo rechazó y derribó al gobierno. Además, el acuerdo fue desconocido por el Virrey Abascal, quien envió a Chile una nueva fuerza militar al mando del general Mariano Osorio. De la Lastra fue capturado tras la Batalla de Rancagua y relegado al presidio de Juan Fernández, de donde retornó en 1817.

Los últimos años

Durante la Revolución de 1829, Francisco de la Lastra participó en la defensa del gobierno y tras su derrota se retiró a la vida privada de la que saldría solo a partir de 1839, cuando se integró a la Junta Calificadora de Servicios Militares.

Dos años después, fue nombrado miembro de la Corte Marcial, y en 1843 resultó electo como diputado por Lautaro para el período legislativo comprendido entre ese año y 1846. En 1844 fue elegido por sus pares para asumir la vicepresidencia de la Cámara Baja.