8 de abril de 2008
El abogado Pablo Rodríguez Grez, que encabeza la defensa de Augusto Pinochet en los diversos procesos que afronta en tribunales, lamentó hoy que a 20 años del frustrado atentado contra el ex gobernante no se juzgue a sus autores.
"Es lamentable. Al general Pinochet no se le aplica la prescripción, no obstante que sí se hace con los autores de este atentado, se les exalta públicamente y en el fondo lo que se está exaltando es la violencia", dijo Rodríguez.
En el atentado, perpetrado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), el gobernante de facto resultó ileso, pero murieron cinco miembros de su escolta y otros doce resultaron heridos, mientras los atacantes no sufrieron bajas.
Una fracción de ese movimiento que fue desarticulado años después, anunció para este jueves un acto en conmemoración del fallido atentado, que se perpetró el 7 de septiembre de 1986 en la cuesta "Achupallas", en el Cajón del Maipo.
El abogado del general (R) de 90 años dijo estar muy "decepcionado" de la justicia respecto a Pinochet puesto que, a su juicio, existen razones suficientes "para que lo dejen tranquilo por su estado de salud", al aludir a la supuesta demencia vascular que padece.
"No está en situación de poder defenderse, sin embargo, sigue siendo perseguido y hostigado por los tribunales de justicia y por los jueces que seguramente ven a través de esta persecución, la manera natural de progresar en su carrera judicial", afirmó.
Rodríguez añadió que el atentado del que fue objeto Pinochet reveló la existencia "de una fuerza subversiva que operó durante todo el régimen militar".
El abogado -ex dirigente de un grupo paramilitar ultraderechista- afirmó que en este contexto se explican los excesos que pudieron haber cometido los servicios de seguridad durante el gobierno de Pinochet.
"No se justifican, pero se explican porque frente a la reacción de la subversión que estuvo presente en los 16 años y medio de gobierno militar obviamente los servicios militares que pertenecían a las Fuerzas Armadas pudieron haber cometido excesos. No lo justifico, pero sí los puedo explicar", indicó.
El frustrado atentado contra Pinochet desató una fuerte represalia de parte de la Central Nacional de Informaciones (CNI), que al día siguiente asesinó a cuatro disidentes.
El periodista José Carrasco, el técnico electrónico Felipe Rivera, el profesor Gastón Vidaurrázaga y Abraham Muskatblit Eidelstein, gerente de ventas de editorial Cono Sur, fueron sacados de sus casas por agentes de la CNI y sus cadáveres aparecieron un día después en distintos lugares de Santiago.
EFE