8 de abril de 2008
Asegura que tras su muerte, nadie la recordará, y que de Borges sólo se acuerdan "cuatro gatos que se morirán y no se acordará nadie".
Andrés Gómez Bravo

Isabel Allende, la escritora chilena más leída en el mundo, tenía una política: no hablar -ni bien ni mal- de otros autores. Pero el fin de semana rompió esa norma. En entrevista publicada por el diario La Nación de Argentina, la novelista arremete contra sus colegas chilenos y, en especial, contra Roberto Bolaño, el único narrador local que obtuvo el Premio Rómulo Gallegos, fallecido el 15 de julio.
Apoyada en sus 30 millones de copias facturadas, Allende responde a las críticas a su obra de esta manera: "No me importa. Cuando surgió la posibilidad de que me dieran el Premio Nacional de Literatura en Chile en 2002, se dijeron cosas horrendas. Surgió una oleada de odio, de envidia. Se dijeron cosas espantosas. La gente que las dijo fueron otros escritores fracasados, que no venden ni un solo libro. Pero no me dolió nada". Las declaraciones aparecen en víspera del lanzamiento de su nueva novela, El Reino del Dragón de Oro, que realizará hoy, a las 19.30, en el Centro de Extensión UC.
La escritora contraataca a Bolaño, quien la llamó mediocre y plagiaria. "Me tenía un odio parido. Fue uno de los que dijo las peores cosas", atestigua. ¿Leíste sus libros, te produce algún respeto lo que hacía?, pregunta la periodista Leila Guerrero. "No, ninguno", responde Isabel Allende. No leíste nada, insiste la reportera. "Eché una mirada a un par de libros y me aburrió espantosamente".
Más adelante, afirma que tras su muerte, nadie la recordará. "Los nietos, con suerte", dice. Y extiende el olvido a todos los escritores. Bueno, comenta la periodista, de Borges alguien se acuerda. "Unos cuantos... gatos. Cuatro gatos que se morirán y no se acordará nadie. De Cervantes se acuerdan otros cuatro gatos porque se los obliga a leer el Quijote. Nuestro destino es perecer. Los escritores que perduran son Shakespeare, Homero. Hablan de las pasiones, de la envidia, y en esos grandes temas un escritor encuentra la inmortalidad. Pero todas las demás pequeñas historias son pan para hoy y hambre para mañana. No queda nada".
Sus pares responden
"Hay un juicio de Harold Bloom, el crítico más importante de Estados Unidos, quien dijo que Isabel Allende es una pésima escritora, y si de alguien nadie se acordará, será de ella", asevera el novelista Gonzalo Contreras. El autor de La Ciudad Anterior y El Nadador, entre otros libros, piensa que "ella incurre en un gravísimo error, confundir éxito de ventas con calidad literaria. Podrá decir que Borges, Pessoa y otros escritores inmensamente superiores a ella no llegaron al 1 % de sus ventas, pero si siguiéramos su raciocinio, no es ella la mejor sino Corín Tellado. Es una tontería propia de best seller que sienten un complejo de inferioridad frente a gente que hace buena literatura".
Para Contreras, el número de ventas no es un índice absoluto. "Si fuera por eso, Ken Follet sería el mejor escritor de Estados Unidos. Además, si no puede leer a Bolaño tiene una limitación mental, un problema de capacidad cognitiva grave. ¿A quién lee? Lo más probable es que no lea. Realmente me parece un desatino cercano a la estulticia lo que dice. No leer a Borges, el Quijote o a Bolaño simplemente refleja sus limitaciones y nadie puede hacer alarde de sus limitaciones. Es patético, pero no me extraña. Esto confirma que Isabel Allende no es acreedora, bajo ningún aspecto, por su pobreza intelectual, del Premio Nacional de Literatura".
Germán Marín, autor de El Palacio de la Risa, comenta a su vez: "Soy un escritor fracasado, siguiendo a Isabel Allende, perteneciente a un grupo de cuatro gatos que admira a Borges, a Cervantes y que respeta a Bolaño, entre otras razones, porque no fue un escritor mercantilizado. La señora Allende, en cambio, persevera como recuerdo de la nada, de la frusilería hecha industria".
La escritora Pía Barros reconoce el impacto social de la obra de Isabel Allende y admite que su éxito produce envidia en el medio, pero no comparte sus juicios. "Me extraña, algo que admiraba de ella era que no hablaba de otros escritores. Yo respeto a Bolaño y me habría gustado pelear con él. Y soy uno de los cuatro gatos que enseña a 70 alumnos cada año la importancia de Borges".
Para la crítica Patricia Espinosa, académica de las Universidades de Chile y Católica, las palabras de Allende son "una vergüenza". "Ella reclamaba que su obra no era bien leída y ahora duplica el gesto al dar una mirada superficial a la obra de otro escritor. Concuerdo con Bolaño, creo que es una autora mediocre, y su ignorancia la lleva a ponerse al mismo nivel de Borges y anunciar su desaparición".