8 de abril de 2008
El ensayista afirma que admira las poesías de Neruda -incluso las más comprometidas-, aunque sostiene que éste era "un ingenuo en el campo político, al igual que Jorge Luis Borges". Además, habla sobre su último libro, Hamlet Unlimited, donde asegura que la obra maestra de Shakespeare jamás fue una tragedia y que Hamlet nunca tuvo intenciones de suicidarse.
Rodrigo Gonzalez

El calificativo de "lobo estepario" le viene bien a Harold Bloom, aunque él se reserva otro para casos de emergencia. O mejor dicho, para bromear entre sus amigos. El más famoso crítico literario del mundo se llama a sí mismo Bloom Brontosaurus Bardolator, que es una amable manera de reconocerse como un tipo solitario, a contracorriente con los tiempos y adorador de la poesía por sobre todas las cosas: específicamente de las líneas de Hamlet, el protagonista más emblemático de las obras de su idolatrado William Shakespeare. "Reconozco que soy una especie de dinosaurio, lo que no me ofende en absoluto", afirma por la línea telefónica desde su hogar en New Haven, Connecticut.
Es en honor precisamente de Hamlet que Harold Bloom acaba de publicar en Estados Unidos su libro Hamlet Unlimited. Se trata, en este caso, de una pieza de 154 páginas que viene a desmitificar unas cuantas concepciones sobre la tragedia de Shakespeare. Entre ellas, precisamente esto último: es decir que Hamlet no es una tragedia, sino que "una celebración de la vida", como la califica el académico.
Sin embargo, si algo ha distinguido la mente de este profesor algo gruñón y radical en sus juicios es su amplio conocimiento de la literatura mundial en general y occidental en particular. No es extraño, por lo tanto, que una de sus obras cumbres sea "El Canon Occidental", monumental guía de la literatura universal. Es a esta mente abierta a las obras literarias de todo el mundo a la que va dirigida la consulta sobre el poeta chileno Nicanor Parra y la factibilidad de que gane el Premio Nobel de Literatura.
"La poesía de Nicanor Parra es muy original, muy poderosa y emocionante. Obviamente creo que merece el Premio Nobel de Literatura y no tengo claro por qué no se lo ha ganado todavía. Es, incuestionablemente, uno de los mejores poetas de Occidente. En realidad, a mi juicio, los tres grandes poetas chilenos son Nicanor Parra, Pablo Neruda y Gabriela Mistral. Tres de los mejores de Latinoamérica, también", afirma Bloom.
A la hora de ajustar sus juicios sobre la poesía chilena, el autor de El Canon Occidental también vierte su opinión sobre Vicente Huidobro. "No creo que esté a la misma altura de Parra o Neruda, pero es igualmente un autor notable, que fue muy visionario y se adelantó a su tiempo", dice. Sin embargo, el autor de Odas Elementales no sale totalmente impune en palabras de Bloom, quien sostiene: "Me gustan bastante sus obras más comprometidas y sigo pensando que el Canto General es una gran pieza, casi al mismo nivel de Residencia en la Tierra. Lamentablemente, sus posturas y juicios políticos tan manchados por el estalinismo no juegan a su favor. Creo que fue un escritor, como les sucedió a muchos, políticamente ingenuo. Por desgracia, a Jorge Luis Borges le pasó lo mismo al apoyar a la dictadura militar argentina".
La admiración de Bloom hacia los poetas chilenos limita, sin embargo, en su propia predilección hacia los autores angloparlantes. "Con todo respeto, quiero aclarar que tanto Neruda, Mistral, Parra o Huidobro tienen un árbol originario en común que se llama Walt Whitman, el padre de todos ellos. Incluso las polémicas que se armaron entre los poetas chilenos ya las vivió Whitman en su época, acusado de ser o no lo suficientemente izquierdista en su tiempo. La poesía latinoamericana le debe mucho a Whitman, a quien ya elogió en su tiempo el gran escritor y estadista argentino Domingo Faustino Sarmiento", argumenta.
Cuando le toca hablar sobre el mejor escritor en lengua castellana, este profesor de Humanidades de la Universidad de Yale es claro, preciso y definitivo: "Cervantes, sin dudas. Sin ningún parangón con nadie que haya venido después. Es más, creo que Don Quijote es una de las más grandes obras de todos los tiempos. Pero si me pregunta por el más grande escritor de siempre, mi respuesta será invariablemente Shakespeare, Shakespeare, Shakespeare. Y disculpe mi idolatría".
Estas disgresiones sobre su autor favorito -"mi pequeño Dios", dice- no le impiden, en cualquier caso, entregar su opinión sobre autores como José Saramago (La Balsa de Piedra, El Evangelio Según Jesucrito), a quien considera "uno de los grandes autores iberoamericanos y uno de los pocos que realmente merecía el Premio Nobel". De paso, además, vierte su personal opinión sobre el recientemente fallecido escritor chileno Roberto Bolaño (Los Detectives Salvajes, Nocturno de Chile). "Era un gran escritor y realmente siento su pérdida", dice.
Hamlet por Bloom
Enemigo de lo que él llama el "teatro de la gran tradición", Harold Bloom dispara en su nuevo libro Hamlet Unlimited sobre quienes han falseado el verdadero sentido de la obra capital de William Shakespeare. "Todas esas interpretaciones remilgadas, en que Hamlet es casi un enfermo de hospital siquiátrico en circunstancias terminales, me parecen simplemente execrables. Ese príncipe danés con la mirada perdida y anhelando morir, sin coraje alguno, es una triste sombra de que lo que yo estoy convencido que Hamlet fue en algún momento: un hombre fuerte, pugnando por darle un significado real a su existencia", comenta entusiasta.
Es en este momento cuando Bloom hace un alto, pide permiso para hablar brevemente con su esposa Jeanne y luego vuelve al teléfono. "Excúseme, pero mi mujer estaba saliendo y quería encargarle unas cuantas cosas en la compra", comenta. En ese instante, se disculpa nuevamente, su voz desaparece de la línea telefónica, se oye el leve murmullo de un disco de vinilo y luego retorna la música que Bloom escuchaba como fondo. "Soy de otra época, todavía utilizo tocadiscos", dice, confirmando la sospecha de que cambiaba de lado un largaduración.
Aunque vierte con interés sus juicios sobre la literatura chilena y latinoamericana, Bloom se enfervoriza cuando comienza a responder sobre Hamlet. "El pequeño Dios de mi Dios literario", dice.
¿Por qué decidió escribir Hamlet Unlimited?
Porque me sentía muy mal en relación a la interpretación que se le suele dar actualmente a Hamlet. Además, tampoco estaba totalmente feliz con el capítulo que yo le había dedicado a esta obra en mi libro Shakespeare: La Invención de lo Humano. El Hamlet que tenemos ahora no es el mismo que se solía representar en los tiempos de Shakespeare. Me refiero a que no hay ninguna evidencia de que esta pieza fundamental se hiciera con el carácter tan desolado y apocalíptico como ahora se estila. Con aquella preocupación de mostrarlo como un suicida en potencia: esto es simplemente un malentendido de los últimos 100 años.
De acuerdo a la información que yo encontré -basada en escritos de personas como Thomas Kyd, uno de los principales dramaturgos isabelinos y, en cierta forma, maestro de Shakespeare-, Hamlet era representada como una obra que celebraba la vida y no la muerte. Así es que fui donde los mismos editores de Shakespeare: La Invención de lo Humano y les dije que quería hacer un libro especialmente dedicado a Hamlet. Ellos aceptaron de inmediato.
¿Hay, a su juicio, alguna obra comparable a Hamlet en la literatura universal?
Creo que El Quijote de Cervantes es la que está más cerca. Aunque no tiene la perfección formal de Hamlet. A propósito, próximamente se publicará en Estados Unidos una nueva edición de El Quijote traducida maravillosamente. Esta edición tendrá una introducción que he escrito yo con particular entusiasmo.
¿Por qué plantea en su nuevo libro que Hamlet es la obras más innovadora de todos los tiempos?
Por muchas razones. Por ejemplo, desde la segunda escena del Acto II hasta la segunda escena del Acto III, Shakespeare se toma la libertad de deleitarnos con una serie de situaciones extrañas y fuera de contexto que no tienen absolutamente nada que ver con la trama original de Hamlet. Esto es nada menos que una representación dentro de una representación, cuestión que sólo se incorporaría siglos después en las obras teatrales. Además, si tomamos en cuenta que las obras de Shakespeare eran representadas por la compañía The Globe en frente de la corte del Rey de Inglaterra, nos podemos hacer una idea de qué impresión puede haber causado la función inaugural de Hamlet ante toda esta gente.
Ninguna audiencia de aquellos tiempos había jamás visto una obra que desechara por un momento la idea de la ilusión para aterrizar en la realidad. Lo que hace Shakespeare en ese intervalo de Hamlet es representar por medio de bromas y situaciones jocosas su propia rivalidad con el dramaturgo contemporáneo Ben Jonson. Además, la obra posee varias otras referencias a la realidad de su época, un par de soliloquios notables, la presencia novedosa de un personaje fantasma -que es el del padre de Hamlet y que el propio Shakespeare solía representar en su tiempo- y varias bromas de cáustico sentido: todos estos elementos me ayudan a sostener que es la obra más innovadora y experimental de todos los tiempos.
En efecto, varios de los más grandes dramaturgos recientes sólo han imitado y tratado de reescribir el Hamlet. Así sucedió con Luigi Pirandello, Henrik Ibsen, Anton Chejov o Samuel Beckett, quien en su obra Endgame lo hizo de forma bastante notoria.
Ninguno de estos autores -ni otros en el mundo occidental como Eugène Ionesco- ha construido una obra tan salvaje, peculiar y devastadora hacia la convención teatral como lo hizo Hamlet.
También dice que Hamlet nunca tiene intenciones de matarse...
Niego completamente cualquiera de esas tendencias. Atribuyo esto a que se ha malinterpretado una y otra vez el famoso monólogo de Ser o No Ser, hasta el punto de que se ha convertido en tradición asociar a Hamlet con un carácter suicida. No hay ni un solo segundo en que Hamlet tenga la intención de matarse. Por el contrario, creo que es una persona en la plenitud de la vida. Esta pieza celebra la vida y tiene una gran y económica apoteosis como final. En ningún caso, Hamlet es una tragedia. Por el contrario, se trata de una pieza optimista, a su manera.
¿Hay alguna versión cinematográfica de Hamlet que le interese?
Por supuesto, y pertenecen a Akira Kurosawa, un director que no entendía una sola palabra de inglés. Lo que prueba que no es necesario entender el idioma, sino que el sentido de la obra. Sus películas Ran (1985) -que es una adaptación de El Rey Lear- y Trono de Sangre (1957) -sobre Macbeth- son de lo mejor que el cine ha hecho sobre Shakespeare. Superior a los trabajos de Orson Welles o Lawrence Olivier. Es más, las mejores representaciones shakespereanas que he visto en los últimos tiempos pertenecen a compañías teatrales de Indonesia o el norte de Africa.
Conocido por sus juicios absolutos y su desprecio a la literatura de bosillo, Harold Bloom se ha opuesto a través de los años a cuanta moda literaria haya surgido en torno a las universidades.
Si en principio fue un enemigo de la Nueva Crítica patentada en Princeton y Harvard por el gran escritor estadounidense T. S. Eliot y sus adláteres, en los años posteriores se opuso tenazmente a la escuela deconstructivista, importada de Francia por intelectuales como Jacques Derrida.
"Este deconstructivismo mutó posteriormente en algo que se llamó multiculturalismo, que supuestamente defendía las opciones de todas las culturas. A su vez, aquí se introdujeron fanáticas corrientes feministas y de otro orden. A mi juicio, esto no fue más que un montón de basura que lo único que buscaba era negar el valor de las obras esenciales de la literatura occidental", comenta en la entrevista.
Quienes quieran complementar los elogios de Bloom hacia los poetas chilenos vertidos en la entrevista de arriba con algo de la dureza del viejo y temible Bloom, no tienen sino que leer las siguientes frases lanzadas sin piedad por el autor de El Canon Occidental:
"Normalmente el Premio Nobel lo gana gente muy estúpida. Han ocurrido cosas muy extrañas en la Academia Sueca en los últimos tiempos. Por ejemplo, ellos encontraron a un señor chino llamado Gao Xingjian, a quien nadie conocía y al que premiaron en el 2001. Ahora tampoco importa mucho. Era sólo una marioneta". (9 de junio de 2002).
"Creo que Harry Potter es la peor basura imaginable, una real porquería. Es una de las peores cosas que les puede haber pasado a los niños, porque destruye la imaginación. Y además está muy mal escrita". (9 de junio de 2002).
"Isabel Allende es una muy mala escritora y sólo refleja un período determinado de la novelística rosa. Después todos se olvidarán de ella". (9 de junio de 2002).
"Un amigo me prestó un día Papelucho y me pareció un libro maravilloso. Marcela Paz escribía muy bien, a diferencia de Joanne Katherine Rowling, la autora de Harry Potter". (1 de febrero de 2003).
"Toni Morrison se ha proclamado feminista, afroamericana y marxista. Yo no sé en qué consiste ser marxista, pero sus tres últimos libros son una pura mierda". ( 25 de mayo del 2002).