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8 de abril de 2008

Tendencias

Cinco factores que potencian el desarrollo escolar en niños

Un estudio hecho en EE.UU. reveló que estudiar en un curso con pocos alumnos predice mayor éxito académico. En Chile, expertos en educación afirman que, si bien esto influye, la autoestima, el clima en el aula y los hábitos de estudio también son determinantes.

Aída Worthington


10/05/2005 00:00

Asistir a un colegio con cursos de pocos alumnos en la básica no sólo permitiría recibir una enseñanza más personalizada, sino que además sería un predictor de éxito escolar en la enseñanza media.

Así lo indica un estudio publicado recientemente en la Revista de Sicología Educacional de la Asociación Sicológica Americana (APA). Tras monitorear a cerca cinco mil estudiantes de 165 escuelas en Tennessee (EE.UU.), desde kínder hasta el último año de enseñanza media, los investigadores de la U. de Buffalo, en Nueva York, concluyeron que los niños que se habían mantenido en cursos pequeños tenían 11,5% más de posibilidades de graduarse, en comparación con aquellos menores que tuvieron muchos compañeros en su curso.

Según la académica Leonora Díaz, encargada del área de Investigación de Pre y Postgrado de la U. de Ciencias de la Educación (Umce), "un número de alumnos que puede ser atendido adecuadamente por un profesor es de alrededor de 15 estudiantes", lo que permite que el maestro sintonice con las necesidades particulares de cada niño. Pero expertos agregan que un curso pequeño no garantiza un buen aprendizaje, pues existen otros factores que es necesario que se conjuguen. A continuación, los que más impactan en el rendimiento de un niño.

 

Padres comprometidos

La sicóloga educacional Sandra Esnaola es enfática en señalar que "una familia comprometida hace mas fácil el trabajo escolar", pero advierte que esto no significa que se trate de "un apoderado que sólo fiscaliza lo realizado en el colegio, sino que es necesario que el papá apoye el trabajo del colegio y que confíe en que los profesores hacen lo adecuado y necesario para los niños".
Esto se traduce en adultos que colaboran en la formación de los hábitos de estudio, en revisar libretas y tareas y, en el caso de los más grandes, facilitarles el trabajo, acercarse al colegio, asistir a las charlas, entrevistas, reuniones, retiros y jornadas.
También, aconseja la sicopedagoga del Instituto Neuropsiquiátrico de Chile (INC) Jeannine Charney, es tarea de los padres "favorecer que los ni-ños tengan un ambiente de trabajo adecuado" y fomentar la autonomía.


Buen clima escolar

Si bien un curso pequeño puede ayudar a que las necesidades particulares de cada menor sean atendidas, más importante es que "el profesor sepa generar un ambiente para el estudio y un clima escolar favorable", indica Sandra Esnaola, sicóloga educacional del Colegio San Marcos.
También es fundamental la relación profesor-estudiante y también entre los mismos alumnos, indica Leonora Díaz, docente de la Umce. "Debe ser un clima sicológico positivo y participativo", dice la académica, en el que el profesor sea empático con los niños. Otra cosa importante, indica Sandra Esnaola, "es que las normas de convivencia al interior de un curso las generen los niños. De esta forma las van a cumplir, ya que se sentirán involucrados en el establecimiento de las reglas, pues la disciplina tiene que estar a favor del niño y no como una forma de represión".


Adecuada autoestima

Otro factor que predice un buen rendimiento durante toda la etapa escolar es el adecuado concepto que tenga el alumno sobre sí mismo y de sus capacidades. "Un niño con buena autoestima va a sentirse capaz de aprender y se motivará más aún", destaca Jeannine Charney, sicopedagoga del INC.
Para ello es bueno que los padres se preocupen de motivarlos y de darles un refuerzo positivo, como -por ejemplo- "que la mamá o el papá le pregunten al hijo que hizo muy bien su tarea o que le quedó bien su letra", sugiere la sicopedagoga. "Si tiene una mamá o papá que le da un refuerzo positivo, ese niño va a querer hacerlo bien de nuevo para que le digan que está bien", agrega.
También señala que más que sentarse al lado y hacerles prácticamente las tareas, hay que dejar que ellos escojan la forma y recursos a usar y ofrecerles ayuda, con el fin de que sientan que tienen apoyo y alguien a quien recurrir.


Enseñanza reflexiva

Sobre las metodologías más adecuadas, las expertas coinciden en que las más participativas y enfocadas hacia la reflexión son las más efectivas. "Si me preocupo del proceso, el resultado se da solo. Es necesario usar metodologías que estén a favor del desarrollo cognitivo más que del aprendizaje de contenidos", detalla Sandra Esnaola, sicóloga del Colegio San Marcos. Esto, en general, porque es finalmente el profesor quien debe determinar la metodología en relación con las características del curso que se tiene.
Otro factor importante es la motivación del profesor: "Que el material a trabajar sea potencialmente significativo para el niño, que use metodologías adecuadas, que utilice la creatividad, que no siempre use una misma forma de trabajo, por ejemplo fichas, libro y cuaderno", sentencia la sicóloga.


Hábitos de estudio

Un aspecto que puede predecir de cierto modo el rendimiento futuro es la existencia de buenos hábitos de estudio, los que deben comenzar desde pequeños. "Incluso desde kínder o primero básico, se les debe comenzar a formar el hábito de estar unos 15 a 20 minutos al menos haciendo algo del colegio. Que se sienten a mirar un libro, a pintar, que sepan que ese es un rato en que se dedicará tiempo a realizar una actividad escolar", sugiere la sicopedagoga del INC, Jeannine Charney. Con esto, el menor va a ir forjando su autonomía. "Después el niño, al tener esos hábitos, sabrá que va a tener que sentarse a estudiar", añade.
En este sentido, los padres también deben ayudar a que haya un espacio adecuado para hacer las tareas, vigilar que haya horarios que se respeten y que no haya distractores.

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