latercera.cl

8 de abril de 2008

Tendencias

Cifra de hombres mayores de 30 que viven con sus padres creció 41%

Chile pasó a engrosar la lista de países donde se ha extendido este fenómeno: jóvenes que continúan en la casa paterna después de terminar sus estudios y permanecen ahí incluso contando con un trabajo bien remunerado.

Paulina Sepúlveda y Marisol Olivares


03/02/2008 03:32

Con un sueldo de $ 800.000 mensuales, Andrés Bustos podría tener su propio de departamento. Pero este periodista, de 34 años, prefiere seguir en la casa de sus padres. Una empleada se encarga del aseo tres veces por semana, siempre hay comida esperándolo cuando regresa de trabajar, ropa limpia y, además, dinero de sobra para gastar en sus gustos. Porque sus responsabilidades no van más allá de pagar los gastos comunes del condominio, o las cuentas de internet y TV cable. Algo que no le consume más del 10% de sus ingresos.

"Tengo todo el tiempo que necesite para estabilizarme financieramente", dice Andrés. Lo mismo ocurre con Felipe Godoy, ingeniero civil de 33 años. Desde que egresó el año 2000 de la Universidad de Chile se ha desempeñado como analista de negocios y product manager en conocidas empresas. Su sueldo actual fluctúa entre los $ 700 mil y $ 1 millón al mes, pero no tiene empleo fijo. Por eso le acomoda seguir viviendo con sus padres en su casa de Las Condes. Por lo menos hasta que encuentre un trabajo permanente, dice. Por ahora sólo se encarga de pagar dos cuentas.

Hace menos de una semana, el gobierno español anunció que pagará 210 euros a los jóvenes de entre 22 y 30 años que quieran independizarse del hogar paterno. Una situación que, en ese país, incluye al 65% de los hombres y mujeres de entre 18 y 30 años. Y, aunque responde en gran medida a la dificultad de los españoles de encontrar trabajo bien remunerado, el que los jóvenes prolonguen su permanencia en la casa de los padres más allá de la etapa universitaria es un hecho del cual Chile no está exento, según cifras del INE. 

Durante la última década, el número de jóvenes mayores de 25 años que continúa viviendo con sus padres después de terminar sus estudios creció en 21% en el país. Sin embargo, las cifras son aún más llamativas cuando se analizan por género y por edad. Porque si bien existe un incremento de este fenómeno en ambos sexos, es especialmente marcado entre los hombres: entre los 30 y 39 años, el número de varones que permanece en el hogar paterno se eleva un 41%, pasando de 148.664 en 1992 a 210.104 en 2002. Entre las mujeres, en cambio, las estadísticas son menos acentuadas: sólo un 25% más que hace 10 años, entre los 30 y 39 años.

LOS "MAMMONI"

El fenómeno es mundial. En Italia, según el Instituto Nacional de Estadísticas de ese país, los llamados "mammoni" (hombres que aún no abandonan el hogar paterno) alcanzan al 70% del grupo entre 18 y 30 años. En Portugal, la cifra alcanza al 78% y, en Francia, el 26% de los hombres y el 13% de las mujeres entre 25 a 29 años sigue viviendo con su familia, lo que en 1982 era el 18% de los hombres y 8% de las mujeres. En Estados Unidos, el 18% de los hombres y 14% de las mujeres, de entre 25 y 29 años.

Para Raúl Zarzuri, sociólogo del Centro de Estudios Socioculturales (CES), la necesidad de buscar un espacio propio no es prioridad para los jóvenes: "Postergan muchas cosas en función de satisfacciones inmediatas, algo que los diferencia con las generaciones anteriores". Para ellos, dice, permanecer con los padres cuando ya sobrepasan los 30 no constituye algo de qué avergonzarse. Porque se trata de una situación que les reporta más ventajas que problemas: menor responsabilidades y más dinero. "Muchas veces es parte de una decisión planificada. La casa propia y auto, son para ellos proyectos claves antes de salir del hogar", agrega.

Germán Muñoz, publicista de 30 años, tiene su propia empresa y un salario que supera el millón de pesos. Vive con su padre desde los 17 años en su casa en Chicureo. Y no tiene planes de irse, por lo menos hasta que su novia, que es diseñadora, tenga mejor sueldo. Al mes gasta $ 480 mil en salidas, bencina y tarjetas de casas comerciales. Con el resto del dinero, dice, puede darse lujos como un laptop Mac, un Ipod, un Iphone, una consola de juegos Xbox 360 y viajar constantemente con su pareja.

EL DÍA