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La circulación sanguíneaEl viaje incesante de ida y vuelta que realiza la sangre por los vasos es determinante para nuestro desarrollo, incluso, antes de nacer.
Si los nutrientes que absorbimos a través de la digestión quedaran suspendidos en los órganos que participan en este proceso, o el oxígeno que respiramos llenara nuestros pulmones y permaneciera almacenado en ellos, no podríamos sobrevivir. Nuestro cuerpo necesita de un circuito que reparta estas sustancias hacia todas las células que lo componen y que, a su vez, retire los desechos que estas producen. Gracias al trabajo coordinado del corazón y los vasos sanguíneos, se efectúa el importante proceso circulatorio. Circulación fetalAntes del nacimiento, el feto necesita de nutrientes y oxígeno para su supervivencia y desarrollo. Como sus órganos internos aún no están completamente formados (principalmente los pulmones), el feto debe conectarse a través de una serie de estructuras al sistema circulatorio de la madre, para extraer de ella sustancias necesarias para mantenerse vivo. Este contacto entre madre e hijo no es directo. La placenta(tejido en forma de disco que se encuentra en la superficie interior del útero) es el órgano que sirve como puente para el traspaso sanguíneo. Se estima que cerca de 600 milímetros cúbicos de sangre materna pasan por la placenta a cada minuto. Las arterias umbilicales (ubicadas a lo largo del cordón umbilical) cumplen la tarea de llevar la sangre fetal hasta la placenta, lugar donde se produce el intercambio. La sangre retorna al feto mediante la vena umbilical, que se conecta con la rama izquierda de la vena porta y con la vena cava inferior (por medio del ducto arterioso). Tras el nacimiento y el corte del cordón umbilical, se interrumpe el sofisticado sistema de circulación prenatal. Los pulmones comienzan a funcionar y se cierran, de manera espontánea, los conductos circulatorios fetales (el ducto arterioso, el agujero oval, la vena y arterias umbilicales). Comienzan a funcionar entonces, de manera coordinada, dos sistemas de circulación: mayor y menor. Circulación mayorEl sistema cardiovascular presenta dos importantes circuitos por donde fluye la sangre. Dos caminos independientes con funciones específicas, impulsados por el mismo motor: el corazón. El primero de ellos se conoce con el nombre de circulación sistémica o mayor, cuya misión es transportar sangre oxigenada hacia todos los tejidos de nuestro organismo y recolectar los desechos. El viaje de ida de este circuito comprende desde la aurícula izquierda (que recibe la sangre rica en oxígeno proveniente de los pulmones), el ventrículo izquierdo, la aorta y todas sus ramificaciones; mientras que al regreso, retorna por las venas que drenan en las venas Circulación menorLa circulación denominada menor o pulmonar realiza un trayecto más corto que el anterior, pero su importancia es vital, ya que tiene como único objetivo oxigenar la sangre y desechar sustancias inservibles; gracias a este camino se produce la respiración celular. Circuitos purificadoresExisten dos pequeños circuitos sanguíneos que tienen por objetivo purificar la sangre de sustancias tóxicas. Si bien gran parte del trabajo sucio lo realizan los pulmones (por medio de la circulación menor), el hígado y los riñones también cumplen una importante tarea de filtración y limpieza. Los vasos sanguíneos se relacionan con el sistema digestivo a través de la circulación portal. La sangre que transita por intestinos, estómago, bazo y páncreas desemboca en varias venas pequeñas, las que unidas forman la vena porta hepática. Esta pasa por el hígado, órgano que absorbe y almacena nutrientes de la sangre y que, además, elimina toxinas, catabolitos y contaminantes. A través de la arteria renal, la sangre llega también a los riñones. Allí, estos miden la cantidad de sustancias químicas presentes en el torrente sanguíneo (por ejemplo, moléculas de sodio o potasio) y eliminan su exceso. Estas sustancias son desechadas, junto a otros compuestos, través de la orina. pasa por el hígado, órgano que absorbe y almacena nutrientes de la sangre y que, además, elimina toxinas, catabolitos y contaminantes. A través de la arteria renal, la sangre llega también a los riñones. Allí, estos miden la cantidad de sustancias químicas presentes en el torrente sanguíneo (por ejemplo, moléculas de sodio o potasio) y eliminan su exceso. Estas sustancias son desechadas, junto a otros compuestos, a través de la orina. Presión sanguíneaEl corazón es el órgano encargado de otorgar el primer gran impulso a la sangre, para que esta comience su camino por el circuito sanguíneo. Cada vez que sus ventrículos se contraen, la sangre es expulsada con gran fuerza hacia las arterias. Por el contrario, si se relajan, esta fuerza disminuye. Existen dos tipos de presión: la sistólica y la diastólica. La primera corresponde a la presión máxima de la sangre cuando el corazón se contrae, mientras la segunda determina la fuerza que ejerce el corazón sobre la pared arterial (presión mínima en situación de relajo).
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